Bote de agua en la avenida Soublette es un oasis para familias de Vargas

Lo que inició como una ruptura parcial de una tubería de agua potable frente al Cementerio Municipal de Pariata, se ha convertido en centro de llenado para los residentes de la parroquia Carlos Soublette

349
Vargas
Una avería en la tubería de agua potable que pasa por la avenida Soublette se transformó en el centro de llenado de los vecinos de Pariata y barrios vecinos (Foto Cortesía William García)

La Guaira. Una fila  de envases, tobos y pipotes transparentes y multicolores son colocados en la calle que da acceso al Cementerio Municipal de Pariata en la parroquia Carlos Soublette en el estado Vargas. Están a la vista de transeúntes y de conductores que se trasladan entre el este y oeste de la entidad costera por la avenida Soublette, la arteria vial más importante de la entidad costera.

 Los vecinos no esperan por una cisterna, sino que se surten de agua a través de un bote que lleva más de una semana y que comenzó siendo una fisura en una de las tuberías principales y ahora es una especie de oasis, que les permite cargar agua, bañar a los niños y hasta lavar la ropa en medio de la calle.


LEE TAMBIÉN: 

LARISSA GONZÁLEZ DENUNCIA DEVASTACIÓN Y MUERTE EN EL  ARCO MINERO DEL ORINOCO

 “La cuestión fue que la fuerza del agua rompió la calle y comenzó a salir un chorro y pues nosotros teníamos ya más de 60 días sin agua y bajamos a llenar los tobos. Conforme han pasado los días el bote se ha hecho más grande e Hidrocapital no ha venido a arreglarlo y los vecinos de otros sectores como Montesano, Alcabala Vieja y Los Dos Cerritos, que pasan hasta cuatro meses sin agua, han bajado y han abierto más la zanja, para poder cargar agua con más comodidad”, relata Martha Domínguez, vecina del barrio Aquí Está.


Los residentes de por lo menos ocho barriadas populares del centro de Vargas han convertido el bote de agua del Cementerio de Pariata en su centro de llenado (Foto Cortesía William García)

Lo contado por Domínguez se aprecia al recorrer la calle del Cementerio. Mujeres bañan a sus hijos en una especie de piscina de agua y lodo. Otros llevan tobos y estregan allí mismo la ropa. Otros entran a la zanja y aprovechan de recoger el agua con la mayor pureza posible. Con envases de menor tamaño llenan sus botellas o pimpinas, que luego trasladan cerro arriba, a distancias que recorren en 30 o hasta una hora.  

“Hay que resolver este problema de la sequía. Hay agua por la tubería principal, pero Hidrocapital cree que en los cerros de Pariata vivimos camellos. Pasamos más de 90 días sin agua y tenemos que esperar que ellos bombeen para que nos salga un chorrito. Antes teníamos que ir lejos a los llenaderos de Catia La Mar o Macuto, pero ahora este bote es nuestra salvación y nos queda a patica de mingo”, dice Genaro Rojas, quien vive en la parte alta de Los Dos Cerritos.


La calzada de la calle de El Cementerio ha cedido y el agua inunda parte de la avenida Soublette sin que las autoridades enfrenten la situación (Foto Cortesía William García)

   Quienes acuden al espacio en busca de agua potable no miden cualquier enfermedad o insalubridad de esta práctica. El único objetivo es saciar la necesidad de agua potable, así sea de ese manantial artificial.

“La gente que vive en Carlos Soublette se está bañando, cocinando y resolviendo la ruda escasez de agua que están enfrentado los hogares varguenses de forma desesperada con esta toma ante la mirada indiferente de las autoridades. Entonces la gobernación dice que todo está resuelto, que llevarán cisternas, que garantizan agua y los niños se vienen a bañar en este hueco, porque en sus casas no hay agua que garantice, ni siquiera, cumplir con las normas mínimas de aseo personal. Esto es la muestra de la falta de gobierno que hay en Vargas. Puro maquillaje”, reclama el dirigente social William García.

García señala que ya la calzada donde está el bote ha cedido y se perdió parte de la loza de las paredes que sostienen el relleno de la calle de El Cementerio, lo que puede generar una avería mayor y con saldos que lamentar.


Niños se bañan en una piscina de agua y lodo, mientras los adultos recogen agua. Así se enfrenta la sequía de 90 días sin agua en la parroquia Carlos Soublette del estado Vargas (Foto Cortesía William García)

El Pitazo solicitó información sobre esta avería a voceros de Hidrocapital Acueducto Litoral. Sin embargo, no hubo respuesta a la misma.

Extraoficialmente, trabajadores de las contratistas que laboran para la empresa hídrica, aseguraron que el tubo roto no ha sido subsanado, “para evitar el reclamo de los vecinos, pues se van a quedar sin su toma y sin agua en sus casas, pues el sistema de bombeo y la cantidad de agua captada no permite llevarla a las zonas más altas de Carlos Soublette”.

DÉJANOS TU COMENTARIO