Antes de desaparecer del ojo público, David Copperfield hipnotizó al público venezolano en los años 1999 y 2000 durante sus giras “Tú” y “Dimensión Desconocida”

Hizo flotar un Ferrari. Desapareció un avión. Levitó sobre el Gran Cañón de Colorado, atravesó la Gran Muralla China e hizo desaparecer la Estatua de la Libertad. Antes de que David Blaine o Chriss Angel se convirtieran en fenómenos de la televisión, ya David Copperfield era una leyenda andante.

Y, como todas las leyendas andantes de la época, visitó Venezuela en dos oportunidades. Una en 1999 con su gira ¡Tú!, que presentó en el Poliedro de Caracas, y otra en el año 2000 con Dimensión Desconocida, agotando la inmensidad de la sala Ríos Reyna del teatro Teresa Carreño.

Fue el fotógrafo Carlos Sánchez quien lo retrató en esta oportunidad, y también quien logró conocer el famoso cuarto privado del mago durante la gira. Un cuarto donde se esconden los materiales que hacen posibles las ilusiones de Copperfield, y al que solo se accede después de haber firmado un acuerdo de secreto/privacidad, so pena de demanda multimillonaria.

¿Qué notó Sánchez? La personalidad milimétrica de Copperfield. “Trabaja con una persona que maneja gran parte de los mecanismos necesarios para los trucos, todo por algoritmos y programación”, precisa. También recuerda su obsesión por los detalles, puesto que Copperfield “no tiene problemas con quedarse hasta la madrugada puliendo y afinando cada minuto de su show”.

La impresión del fotógrafo es correcta. En una entrevista con el diario La Nación de Argentina, el mismísimo Copperfield explicó a la prensa que no se trata de una personalidad obsesivo-compulsiva, o de una necesidad imperiosa por el control. “Es una forma de proteger mi forma de arte”, aseveró. Y confesó, posteriormente: “Es que yo sufro el temor a la humillación”.

David Copperfield es, posiblemente, uno de los pocos artistas a los que les gusta hablar de su oficio. “Si tú le hablas a un músico de cualquier cosa que no sea música, hablará contigo sin problema”, explica Sánchez como una enseñanza de su oficio.

Foto | Carlos Sánchez
Foto | Carlos Sánchez

Y, aprovechando esta particularidad del ilusionista, aprovechó para preguntarle a Copperfield si en verdad había logrado desaparecer la Estatua de la Libertad. El mago respondió:

-Solo diré que soy la única persona a la que le han permitido apagar las luces del monumento.

También usó sus dotes para presentar la nueva imagen de Evenpro durante una función privada en la sala José Félix Ribas del Teresa Carreño. “Tomó un cartón de gran tamaño con el logo viejo, lo rompió e hizo aparecer otro ante nuestros ojos con el nuevo logo de Evenpro”, recuerda Sánchez.

¿Cómo lo hizo? Aún no se sabe. A lo largo de los años, distintas fuentes y canales de YouTube como el de El Mago Enmascarado se han dedicado a explorar los misterios de varios de los grandes ilusionistas y, por supuesto, los trucos de Copperfield han sido expuestos.

Foto | Carlos Sánchez

Lejos de las cámaras, las redes sociales y lo pujante que puede ser mantenerse en la actualidad, Copperfield mantiene su residencia en Las Vegas y gestiona un selectísimo museo dedicado a la magia con objetos, artefactos, libros y otros souvenirs. Se considera el museo temático más importante del mundo pero, al ser un museo privado, solo se puede acceder por un invitación.

El mejor acto de desaparición de Copperfield fue mantenerse vigente en la sociedad de los 15 minutos de fama, y retirarse del ojo público antes de que este terminara por develar todos sus trucos bajo la manga.

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