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jueves, 30 junio, 2022

Dirección opuesta: una película que muestra el duro sendero de la migración y la salud mental

Esta cinta cuenta la historia de Eugenia Bianchi y Luis Tévez, dos jóvenes venezolanos que sobreviven a un país sumergido en una crisis palpable y a la sombra de la debilitada salud mental de él

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La película Dirección opuesta, estrenada en diciembre de 2021,  refleja dos realidades muy actuales vividas por la sociedad venezolana: la migración y el deterioro de la salud.

El primer panorama se resume en más de 6 millones de refugiados y emigrantes venezolanos en el mundo, según la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur). El segundo, engloba 1.164 muertes por suicidio en el país en 2021, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia.

Como un recordatorio de la realidad venezolana, Dirección opuesta llegó a las carteleras de cine del país. Una adaptación del libro Etiqueta Azul/Blue Label, del escritor Eduardo Sánchez Rugeles, dirigida por el cineasta Alejandro Bellame. Una producción que tardó casi una década en ser disfrutada por el público, por las mismas razones que su protagonista deseaba migrar: la crisis.

Eugenia Bianchi (Claudia Rojas), de 30 años, vive con el dilema de cumplir o no una promesa que le hizo a Luis Tévez (Christian González), su compañero de clases, hace 13 años. Esta es la historia de dos adolescentes que sobreviven a una Venezuela convulsionada por dificultades muy marcadas.

Estos dos personajes se encuentran en momentos complejos de su vida. Eugenia vislumbra la migración como su mejor opción, no solo por lo que atraviesa el país, sino también por su necesidad de huir de su fracturada relación con su padre y el suicidio de su hermano.

Luis, en cambio, acaba de llegar de Europa, luego de estar varios meses internado en un centro asistencial, tras haber querido acabar con su vida, debido a la culminación de una relación de pareja.

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Ambos se aventuran en un viaje hacia Mérida, en busca del abuelo de Eugenia, con la intención de conseguir un documento que le permita tener la nacionalidad italiana y poder migrar sin problemas. En el trayecto terminan por conocerse y enamorarse. Pero, el pasado siempre regresa y termina cambiando el rumbo de las cosas.  

Claudia Rojas, quien interpreta el papel protagónico, considera que cada individuo tiene una opinión muy personal sobre la migración y que, en su caso, conectó de una forma más emocional con Eugenia, intentó abrazarla y consolarla. “Cada persona lo vive diferente porque viene de circunstancias familiares y sociales que hacen que esa visión pueda modificarse, de forma positiva o negativa”, agrega.

Por su parte, Christian González comenta que en el caso de Luis y Eugenia, la migración es un desamor profundo, muy intenso, de esos que no se borran de la noche a la mañana, y que deben de pasar muchos años para que se aprenda a vivir con ese sentimiento.

Recuerda que para personificar a Luis Tévez, diagnosticado con Trastorno de Identidad Disociativo, tuvo que adentrarse en distintas referencias y comprender que no era bipolaridad, aunque sean términos parecidos y el más conocido. “Fue un personaje abordado desde su aspecto psicológico, desde eso que no se ve a simple vista, pero que provoca que las personas sean imponentes, extrovertidas, pero al mismo tiempo, reservadas y calladas”, dice.

Mayo Clinic define el Trastorno de Identidad Disociativo, conocido anteriormente como Trastorno de Personalidad Múltiple, como la presencia de dos o más personalidades. Cada una con nombres, historias distintas y características personales propias.

“En Luis hay mucho amor —se sonroja—, mucha pasión y muchas ganas de hacer, de mostrarme, de mostrarlo. Interpretarlo fue darme cuenta de que es un personaje que sentía mucho, pero tenía una buena máscara”, asevera.

Para Claudia, la interpretación que cada persona pueda llevarse de la cinta va a ser diferente, porque desde un lugar muy sutil y cuidadoso toca temas que pueden ser delicados, y eso logra que haya quienes se conecten con ese aspecto. “La película busca conmover de tal forma que puedas salir de la sala identificándote con la vida y queriendo abrazarla. Agradeciendo lo que tenemos”, reflexiona.

Producir en Venezuela

La industria cinematográfica en país se ha visto golpeada debido a la crisis de salud en el mundo, sumado a los problemas económicos que atraviesa Venezuela, lo que ha provocado que la asistencia a las salas se reduzca a un 3.5 %, en comparación con lo reportado en 2019, informó el presidente de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas, Abdel Güerere.

La cinta, que está preseleccionada en siete categorías de los Premios Latino 2022, se estará proyectando desde el 4 al 11 de marzo en el Trasnocho Cultural, en Caracas. El próximo 6 estarán realizando una función de cine foro, en la que participarán dos de sus protagonistas y el director de la producción.

El miércoles 16 de febrero Dirección opuesta participó en la Competencia Iberoamericana en el 24º Festival Internacional de Cine de Punta del Este. Aunque su proyección en los cines del país fue menor a tres semanas, el presidente del Círculo de Críticos de Caracas, Sergio Monsalve, la describió como la “mejor película venezolana del año”.  

A sus palabras, se le unen más de 15 reconocimientos para esta cinta, entre los que destacan el tercer lugar en los Audience Choice Awards del Festival de Cine Latino de Chicago, los galardones recibidos en ocho categorías del 17º Festival de Cine de Venezuela y los siete reconocimientos obtenidos en el Festival de Cine Latino de Seattle.

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Christian González recuerda que las grabaciones, aunque se hayan dividido en distintos tiempos, se tardaron al menos 8 meses. Atravesó la crisis de un cambio de protagonista femenina, protestas en el país en contra de la gestión de Nicolás Maduro, y el conflicto más reciente, la pandemia por COVID-19.

Cuando la película fue proyectada por primera vez, todos respiraron. Lo que tantos años habían esperado se estaba haciendo realidad. “Sientes felicidad porque creías que era imposible (…) Ver concretar un proyecto que vienen remando desde hace tiempo, te hace saber que esas son las ideas en las que puedes creer”, destaca González.

Claudia Rojas recuerda que audicionó para ese personaje cuando tenía 18 años, pero fue a los 23 que terminó recreándolo. Durante todo ese tiempo, nunca dejó de tenerla presente, de querer hacerla y de pertenecer al proyecto.

Resalta que quienes pudieron conocer la historia Eugenia y Luis se sienten identificados, porque habla de cada venezolano y no teme hacerlo. “Dirección opuesta no se detiene en alzar la voz por una generación que ha sido silenciada por mucho tiempo, que no ha podido ser protagonista en su momento y eso es algo que la gente agradece”.

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