El tema elegido por la ONU para el Día Internacional de la Mujer 2021 es Mujeres líderes: por un futuro igualitario en el mundo de la COVID-19. A propósito de esto, El Pitazo conversó con seis mujeres venezolanas que ejercen roles de liderazgo en las áreas de deporte, política, artes, educación, ciencias y derechos humanos

Realizado por: María Fernanda Rodríguez y Frank Hernández

Este 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. La organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ONU Mujeres, eligió como tema central de la celebración para este año el liderazgo femenino como rol indispensable en la construcción de un futuro igualitario en el mundo del COVID-19.

El Pitazo conversó con seis mujeres venezolanas que son lideresas en distintas áreas. Son mujeres cuyo desempeño, talento y conocimientos les han valido el reconocimiento nacional e internacional.

Virginia Dellán es atleta de alta competencia, miembro de la selección nacional de taekwondo. Cuando tenía apenas 13 años se tituló campeona nacional de este deporte, siendo la mujer más joven de Venezuela en recibir este galardón. La nativa de Anzoátegui ostenta entre sus más destacados logros un oro panamericano, ganado en 2016, y una medalla de bronce obtenida en el mundial de 2019, ambos triunfos alcanzados en la categoría de -49 Kg.

Hablar de Fe y Alegría es hablar también de Luisa Pernalete. Oriunda de Lara, su vocación es la educación popular, la defensa de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes y la promoción de una cultura de paz. Por ello, Luisa dirige el programa Madres Promotoras de Paz de Fe y Alegría, creado en 2009 y presente en la actualidad en 21 estados del país.


He visto muchos bloqueos hacia las mujeres en este sentido, incluso en el deporte. En mi caso, en el taekwondo venezolano, he notado que el equipo masculino importa un poco más que el femenino

Virginia Dellán, miembro de la selección venezolana de taekwondo

Betilde Muñoz-Pogossian, politóloga nacida en el Zulia, es la directora del Departamento de Inclusión Social de la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad de la Organización de Estados Americanos (OEA). También es cofundadora de la Red de Politólogas, una organización que promueve la inclusión de las mujeres en los cargos políticos bajo el lema “No sin mujeres”. Recientemente, publicó el primer libro de la serie Éxito en cápsulas, un proyecto personal con el que busca ayudar a profesionales en el desarrollo de sus carreras.

La Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) está presidida por una mujer, la química Mireya Rincón de Goldwasser, también oriunda del Zulia. Especialista en catálisis, presidió la Comisión Nacional de Investigaciones Petroleras y la Sociedad Venezolana de Catálisis. Antes, fue directora de la Escuela de Química de la Universidad Central de Venezuela (UCV), de donde es profesora.

Liliana López, geoquímica orgánica y caraqueña, también ejerce un rol de liderazgo en la Acfiman. Es la coordinadora de la Red Mujeres en Ciencia-Venezuela que tiene esta Academia y miembro del Punto Focal Mujeres en Ciencias de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (Ianas, por sus siglas en inglés). López es, además, jefa del Grupo de Investigación en Geoquímica del Petróleo de la UCV y directora por Venezuela de la Asociación Latinoamericana de Geoquímica Orgánica, de la que también fue su presidenta.

El documental Érase una vez en Venezuela, preseleccionado para los premios Óscar 2021 y ganador de ocho premios internacionales, fue dirigido por Anabel Rodríguez Ríos. Esta cineasta nativa de Caracas, al igual que la educadora Luisa Pernalete, busca sensibilizar y propiciar procesos para la protección de los derechos humanos en Venezuela. Una lo hace a través del cine y la otra a través de la educación popular.

En las siguientes cuatro preguntas buscamos conocer el empuje de estas mujeres, las visiones que cada una de ellas tiene sobre su lugar en la sociedad y qué ha significado para ellas ser la cabeza visibles de proyectos, sociales o personales, exitosos y transformadores.


Las mujeres somos más detallistas. Esto hace que una maestra, por ejemplo, cuando está oyendo a un niño no solo lo está escuchando, sino que está viendo si la camisa está arreglada, si está peinado, si tiene un morado. Lo hace de manera simultánea

Luisa Pernalete, educadora y líder del programa Madres Promotoras de Paz de Fe y Alegría

1) ¿Qué significa la igualdad de género?

Todas las entrevistadas coinciden en que la igualdad de género consiste en el respeto mutuo, independientemente del sexo que tengan las personas. “La igualdad de género es un principio y al mismo tiempo una meta que busca que hombres y mujeres seamos iguales ante la ley, es decir, que sin distinción alguna podamos gozar de los mismos deberes y derechos, acceder a todas las oportunidades, y vivir libres de discriminación”, explica la politóloga Betilde Muñoz-Pogossian.

Mireya Rincón de Goldwasser, por su parte, enfatiza que se trata de “libertad, oportunidad, receptividad, es decir de igualdad de derechos y oportunidades, no solo de trabajo sino también para ejercer cargos de responsabilidad, cargos gerenciales, presidir juntas directivas de organizaciones tanto privadas como del Estado”.

La cineasta Anabel Rodríguez Ríos acota una consideración importante: que la igualdad de género también incluye a “la gran variedad de géneros que la humanidad reconoce hoy día”, y no solo los géneros masculino o femenino.


La igualdad de género es un principio y al mismo tiempo una meta que busca que hombres y mujeres seamos iguales ante la ley, es decir, que sin distinción alguna podamos gozar de los mismos deberes y derechos, acceder a todas las oportunidades, y vivir libres de discriminación

Betilde Muñoz-Pogossian, directora del Departamento de Inclusión Social de la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad de la OEA

2) Hablamos de la igualdad de género, pero también tenemos diferencias de género. ¿Cuáles son los atributos femeninos que más le gusta tener?

Una de las cosas que más valora de las mujeres Luisa Pernalete es la percepción panorámica que tienen, así como mejores capacidades expresivas y una mayor tendencia a ser detallistas, pero deja claro que estos no son atributos exclusivamente femeninos, a la vez que no duda de que la complementariedad de los géneros es fundamental para lograr mejores cosas.

“El cerebro de la mujer y el cerebro del hombre son distintos. La percepción de la mujer es de visión panorámica. Además, las mujeres somos más detallistas. Esto hace que una maestra, por ejemplo, cuando está oyendo a un niño no solo lo está escuchando, sino que está viendo si la camisa está arreglada, si está peinado, si tiene un morado. Lo hace de manera simultánea. Sin embargo, siempre busco conformar equipos de mujeres y hombres, jóvenes y mayores, porque los resultados son mejores. Necesitamos ambas visiones; la complementariedad de los roles masculino y femenino”, dice la maestra.

Anabel Rodríguez Ríos y Betilde Muñoz-Pogossian coinciden a su vez en que las mujeres tienen mayor capacidad de empatía, de escuchar y de conectar con la gente.


Libertad, oportunidad, receptividad es decir, igualdad de derechos y oportunidades, no solo de trabajo sino también para ejercer cargos de responsabilidad, cargos gerenciales, presidir juntas directivas de organizaciones tanto privadas como del Estado

Mireya Rincón de Goldwasser, profesora de la UCV y presidenta de la Acfiman

3) ¿Ha tenido obstáculos en su rol de lideresa por el hecho de ser mujer?

Virginia Dellán cuenta que sus inicios en el taekwondo se remontan a cuando tenía cinco años, cuando acompañaba a su hermano a los entrenamientos y sus padres decidieron inscribirla para que “pasara el rato”.

“He visto muchos bloqueos hacia las mujeres en este sentido, incluso en el deporte. En mi caso, en el taekwondo venezolano, he notado que el equipo masculino importa un poco más que el femenino. Es cierto que Arlindo Gouveia ganó el oro olímpico en 1992, pero si nos vamos a los resultados, después vinieron puras mujeres. Con Adriana Carmona llegaron varios campeonatos, y luego con Dalia Contreras; ambas fueron competidoras de mucha trayectoria”, resalta la deportista.

A Liliana López, por su parte, pocas personas le auguraban éxito cuando decidió concursar para ser profesora de la UCV, por el hecho de ser mujer. “Cuando me gradué en la licenciatura en Química en la Facultad de Ciencias de la UCV, presenté concurso de oposición en el Instituto de Geoquímica (actual Instituto de Ciencias de la Tierra) de la misma Facultad. Un Instituto donde a excepción de una profesora, todos eran hombres. Yo gané el concurso y allí creo que vencí el primer obstáculo, ya que muchas personas me decían que no ganaría ese concurso por ser mujer”, recuerda.

Como cineasta independiente, a Anabel Rodríguez Ríos se le han presentado obstáculos que ha buscado subsanar a través de su participación en distintas redes de mujeres cineastas en el mundo, como Women Make Movies, Chicken & Egg Pictures y, más recientemente, la Asociación Venezolana de Mujeres Cineastas (Jevaorg.com). “Esto nos ayuda a apoyarnos y poner las bases para realizar nuestros proyectos como cineastas independientes”, dice.


Cuando me gradué en la licenciatura en Química en la Facultad de Ciencias de la UCV, presenté concurso de oposición en el Instituto de Geoquímica (actual Instituto de Ciencias de la Tierra) de la misma Facultad. Un Instituto donde a excepción de una profesora, todos eran hombres. Yo gané el concurso y allí creo que vencí el primer obstáculo, ya que muchas personas me decían que no ganaría ese concurso por ser mujer

Liliana López, coordinadora de la Red Mujeres en Ciencia-Venezuela de la Acfiman

Para Betilde Muñoz-Pogossian, los obstáculos que enfrentan las mujeres lideresas tienen tres dimensiones: estructural, de oportunidades y de resistencias. “En la dimensión estructural, entre muchas cosas, me ha tocado lidiar con estereotipos y expectativas sobre el rol tradicional de las mujeres. He recibido preguntas como ‘si sigues trabajando hasta tan tarde, ¿quién te cuida tus hijos?’, o ‘¿tu esposo no se molesta porque viajes tanto?’. Estas son preguntas que los hombres usualmente no enfrentan”, señala.

En la dimensión de oportunidades, la politóloga confiesa que le ha tocado hacer el doble de estudios y poner el doble de horas para desarrollarse profesionalmente, en comparación con los hombres. “Y, finalmente, cuando brillamos, las mujeres enfrentamos resistencias. Las resistencias son casi directamente proporcionales al crecimiento de las mujeres; mientras más crecimiento, más resistencia manifestada en críticas, directas y no tan directas, que cuestionan la “ambición” de las mujeres o el interés en contribuir en las agendas que son nuestra pasión desde un rol menos sumiso y más visible”, sostiene.

Luisa Pernalete, por su parte, recuerda que comenzó a ser directora de una escuela de Fe y Alegría siendo aún muy joven. “No me eligieron por mujer, sino por mis capacidades, a pesar de ser tan jovencita. Entonces era yo quien me exigía una postura de mucho cerebro; de eso me di cuenta después. Luego fui la primera directora zonal mujer en Fe y Alegría en Zulia, y tuve que ser muy buena para ganarme la confianza y el respeto de mi equipo, porque llegué a sustituir a un jesuita, a un hombre”, comenta.


Como mujer participo en donde vivo, en Viena, Austria, de un centro de asistencia a mujeres migrantes donde yo misma me he tratado tanto psicológicamente como en asesoría legal para apoyarme en mi proceso migratorio, y yo creo que esa es una gran vía para que las mujeres se apoyen

Anabel Ríos, directora del documental Érase una vez en Venezuela

4) El tema del Día Internacional de la Mujer 2021 es Mujeres líderes: por un futuro igualitario en el mundo de la COVID-19. En su área de desempeño profesional, ¿cuáles cree que son los aportes que pueden hacer las mujeres para enfrentar mejor esta pandemia?

Para Anabel es fundamental crear redes de apoyo entre las mujeres durante y después de esta pandemia. “Como mujer participo en donde vivo, en Viena, Austria, de un centro de asistencia a mujeres migrantes donde yo misma me he tratado tanto psicológicamente como en asesoría legal para apoyarme en mi proceso migratorio, y yo creo que esa es una gran vía para que las mujeres se apoyen. Desde esa organización ha habido mucha ayuda concreta a mujeres que están realmente vulnerables, sobre todo en situación de la pandemia”, cuenta.

Luisa, como maestra, piensa que el rol de las mujeres que se dedican a la educación debe ser ayudar a educar emocionalmente a madres y niños para que administren mejor sus emociones durante la cuarentena por el COVID-19. “Las maestras pueden ayudar a mantener el lazo afectivo con sus estudiantes para que no haya tanto abandono escolar. Las mujeres en general también pueden ayudar a estar pendientes de que se cumplan las medidas de prevención, porque los hombres suelen ser menos detallistas y cuidadosos con eso”, dice.

“En estos momentos de pandemia, más que nunca nuestra dedicación es fundamental. Tenemos la obligación de buscar soluciones, imaginar, crear, incrementar nuestro desempeño para lograr nuestra labor”, dice la presidenta de la Acfiman. En este sentido, Muñoz-Pogossian agrega que la pandemia ayudó a visibilizar tres características de la mujer latinoamericana que serán claves para aliviar los efectos de esta crisis: su resiliencia, su capacidad para innovar y su poder para reinventarse.

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