Juan Pablo Guanipa: “Todos estamos desesperados”

El diputado de la Asamblea Nacional habló desde la clandestinidad. Apunta que el hecho de que no se haya logrado la promesa de la oposición de que haya cese de la usurpación tiene a los venezolanos desmotivados. “Hay una natural desesperación en la ciudadanía venezolana”

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Foto: Archivo

Cuando se trata de reclamar y de defender la democracia no baja el tono, al punto que no coincide con su 1.61 de estatura. Lleva la política en la sangre como herencia de su padre.

Gobernar en Zulia es una de las tareas que tiene pendiente Juan Pablo Guanipa, diputado de la Asamblea Nacional. Logró alzarse con 691.547 votos que representaron el 51.06% y derrotó al candidato del oficialismo, Francisco Javier Arias Cárdenas, en las elecciones del 15 de octubre de 2017, pero no quiso juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

La decisión le costó reclamos y aplausos casi en igual medida. Después, la mayoría entendió que se valora mas a quien es coherente entre lo que dice y lo que hace. En esa oportunidad escribió en su cuenta de Twitter: «De rodillas, solo ante Dios, el pueblo y la Constitución».

El pasado 22 de octubre el Tribunal Supremo de Justicia ordenó allanar su inmunidad, justo dos días antes de que se realizara en Caracas la concentración y marcha que había convocado desde el hemiciclo en apoyo a la crisis que padece el estado Zulia.

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Esta decisión lo hizo pasar a la clandestinidad y en Zulia, su estado, hay quienes no lo creen, mientras que otros defienden que lo haya hecho.

Para un sector de la oposición en Zulia, que es menos radical y más pragmático, que Guanipa no se haya juramentado no fue lo grave, lo grave es que quien gobierna es Omar Prieto.

Esta consiente de que lo que la oposición considera como “fundamental en la lucha”, que es que Nicolás Maduro ya no esté en el poder, no se ha logrado.

“Hablar de fechas del cese de la usurpación es una temeridad, creo que lo que tenemos es que seguir sumando factores para lograr el clima que lo permita en el menor plazo posible”.

Desde la clandestinidad, la cual considera que le permite “actuar dentro del país y tratar de influir, de manera directa, en el ejercicio de la presión necesaria para que esta tragedia venezolana tenga solución”, conversó con El Pitazo.

¿Por qué optó por la clandestinidad?

Es una decisión de resguardo mientras pienso bien esa y todas las opciones. Ninguna la descarto y las reduzco a tres: el exilio, el asilo y la clandestinidad. Claro que una posibilidad es la cárcel como ha sucedido a nuestro hermano Requesens, pero no podemos ponérsela fácil a los delincuentes que tienen secuestrado a nuestra Venezuela. Debo cuidar bien mis pasos.

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¿A qué le tuvo miedo y por eso optó por no estar visible?

Cualquier opción por la que uno decida o suceda, de alguna manera te invisibiliza. Pierdes tu cotidianidad, tu espacio natural de trabajo y acción. Yo he centrado mucho mi actividad en el Zulia y, sin duda, esta situación limita mi presencia física en mi estado y corta mis esporádicas visitas al resto del país. No descarto que la circunstancia me lleve a optar por otra de las opciones, pero creo que debo mantenerme en esta el tiempo que sea posible. Pero jamás es una decisión sustentada en el miedo –natural por demás–.

¿La clandestinidad limita su lucha?

Claro, como la limitaría el exilio, el asilo o la cárcel que es el caso extremo. Pero uno tiene que reinventarse, ver de qué manera puede, en esta nueva circunstancia, hacer aportes en la lucha que libra la sociedad venezolana. Eso es lo que estoy haciendo y espero desde donde estoy aportar mi grano de arena en el logro de la liberación de Venezuela.

¿Lo amenazaron con la cárcel?

Esa amenaza estaba latente. Pero cuando un ilegitimo TSJ y una farsa de ANC te imputan ocho delitos, uno de los cuales está en la Ley contra el terrorismo, es obvio que lo que buscan es cárcel, ya allí la amenaza se convierte en realidad. De esta forma actúan los regímenes represivos y este es uno de la peor calaña.

¿Le tiene miedo a la cárcel?

Yo me siento preparado para asumir lo que corresponda. Sin embargo, el miedo es una emoción natural. Claro que la he sentido, pero el asunto no es tener miedo, lo cual nos pasa a todos, el asunto es tener la fortaleza para enfrentarlo y superarlo.

En la lucha por el cese de la usurpación la gente parece no tener claro los avances. De hecho, hay políticos presos, otros en el exilio y Nicolás Maduro sigue en Miraflores. ¿Cómo para cuándo pudiera darse el cese de la usurpación?

Hay una natural desesperación en la ciudadanía venezolana. Todos estamos desesperados. Nunca pensamos que podríamos llegar a esto. Y podemos ir a peor porque las sociedades nunca tocan fondo. Yo creo que hemos logrado mucho, pero es natural también que haya mucha decepción porque no hemos logrado lo fundamental en esta lucha. Maduro sigue en Miraflores, más débil, más vulnerable, pero sigue allí y eso es muy grave para la gran mayoría de los venezolanos que lo que queremos es salir de esto

¿Qué ha fallado en la búsqueda por lograr el cese de la usurpación?

Aunque se han hecho muchos esfuerzos, creo que ha fallado la unidad real, la afectiva, la que proviene de la confianza. En eso hay que trabajar mucho y algunos con sus actitudes no ayudan. Otro error, concatenado con el anterior, es que no vemos en el frente al verdadero enemigo de la nación. Al no haber logrado nuestro objetivo comenzamos a ver los culpables a nuestro lado y eso hace daño y mucho. Creo que otro error ha sido la generación de expectativas a corto plazo que no se han concretado porque no hemos dimensionado la complejidad del caso venezolano. Nos estamos enfrentando a delincuentes vinculados a un eje del mal que está dispuesto a todo para mantenerse en el poder.

¿Quién es el enemigo a vencer: ¿Nicolas Maduro o Diosdado Cabello?

Ambos y sus cómplices. Cuando miras el juego geopolítico alrededor de la crisis venezolana, te das cuenta de que quienes nombraste no son los agentes fundamentales de ese eje del mal. Allí, en la cabeza política está Cuba. Cuba dirige a Maduro y controla a la Fuerza Armada Venezolana.

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Es una verdadera vergüenza que eso suceda, pero es la verdad. Luego tienes los intereses de países como Rusia, China, Turquía, entre otros. Agrégale la connivencia con el narcotráfico y la guerrilla y te das cuenta de quién es el enemigo a vencer.

¿El Gobierno logró desgastar la imagen de Juan Guaidó?

Todo proceso político lleva a un desgaste. Sin embargo, soy de los que piensa que en momentos como el que vivimos debemos tener claridad de miras y solidaridad con la persona a quien ha correspondido llevar adelante el liderazgo de nuestra lucha. Juan Guaidó tiene la confianza de la mayoría del pueblo venezolano para seguir ejerciendo ese rol. Yo lo acompaño.

¿Desde la clandestinidad cuál va a ser su trabajo?

Mi trabajo siempre estará enfocado a generar las condiciones adecuadas para que Venezuela pueda librarse de la tragedia dictatorial que vivimos. Desde donde estoy, estoy participando en los procesos de organización, de formación de redes de defensa al zuliano y, en general, en acciones que impliquen presión para lograr salir de este régimen.

También sigo trabajando en los comedores que de la mano de #AlimentaLaSolidaridad que hemos abierto en el Zulia. La meta es que en noviembre tengamos 18 comedores funcionando, porque los niños no pueden esperar.

“La confianza en el voto está en cero”

El tema electoral vuelve a sonar con fuerza. ¿Hay confianza suficiente en la población para volver a una medición por la vía del voto?

La confianza en el voto está en cero. Esta gente la ha destruido porque sabe que cualquier proceso electoral, con un nuevo CNE, con garantías, limpio, los barrería del poder. Ellos quieren mantenerse allí, aunque saben que lo único que reciben de los ciudadanos es repudio. Nosotros tenemos que seguir presionando para tener un nuevo CNE, condiciones y elecciones presidenciales.

¿Qué resolverían unas elecciones?

Como las plantea esta dictadura, nada. Pero unas elecciones con un árbitro imparcial, con todas las condiciones que permitan que el voto sea respetado, y donde se discuta quien debe ser presidente de Venezuela, resolverían la crisis política del país. Para lograr esto, el único mecanismo adecuado es la presión.

¿Aceptaría la oposición unas elecciones con Maduro en el poder?

Lo primero debe ser el cese de la usurpación. Debemos concentrarnos en eso. Debemos intensificar la presión interna, lo cual significa presencia multitudinaria en las calles hasta que logremos el objetivo de la liberación de Venezuela.

¿Votaría por Guaidó en unas elecciones presidenciales?

Sin duda alguna. Por Juan o por quien encarne la lucha unitaria por la libertad, la democracia, la justicia, la transformación para el bien de Venezuela.

Si hubiese unas primarias para decidir el candidato de la oposición, ¿cuál sería su candidato?

Si logramos abrir el camino de la democracia, lo ideal sería que hubiese un consenso para escoger al candidato presidencial, pero si no se logra lo democrático sería ir a primarias. En ese caso, el partido en el que milito, Primero Justicia, escogería una opción que yo respaldaría.

“Y el Zulia va a ser crucial en la recuperación de Venezuela”¿Tuvieron que optar por allanar su inmunidad como una opción para sacarlo del juego político?

Exactamente. Yo no he dejado de acompañar al Zulia durante estos dos años. Mi presencia en la calle era un dolor de cabeza y necesitaban sacarme del paso. Pero hoy te digo que, a pesar de los ocho delitos que me imputan, de la declaratoria de flagrancia, del allanamiento, de la orden de captura, no me van a sacar de la política y de la realidad zuliana y venezolana. Yo sigo en la lucha hasta que logremos la liberación de nuestro país.

¿Ante un eventual cambio de Gobierno usted prefiere quedarse con la Gobernación del Zulia o se mediría como líder nacional para otro cargo?

Quienes conocen mi vida política, saben lo difícil que ha sido. Ganar las primarias y la Gobernación en 2017 fue algo casi titánico. Luego cumplí con el compromiso de desconocer la farsa constituyente y por eso fui destituido por ese parapeto que inventaron para acabar con la democracia.

Yo mantengo mi compromiso con el Zulia y con Venezuela. El centro de nuestra acción debe estar en lograr sacar a Maduro y a sus cómplices. Posteriormente me gustaría acompañar el proceso de reconstrucción del Zulia. Y el Zulia va a ser crucial en la recuperación de Venezuela.

¿Omar Prieto lo amenazó alguna vez?

En público muchísimas veces. Sé, además, que hizo lobby en infinidad de oportunidades para que se allanara mi inmunidad. Me acusó de sabotaje eléctrico y de insurrección. Pero en el fondo, y él lo sabe, es un cobarde, un delincuente –no es un calificativo baladí, estoy hablando literalmente– y un incapaz que ha permitido las agresiones contra el Zulia tratando de justiciar lo injustificable. Omar es la mediocridad y la maldad hechas persona.

¿Por qué Omar Prieto jamás lo detuvo?

Él intentó hacerlo. En una oportunidad, cuando hacíamos trabajo político en San Francisco, grupos controlados por él me abordaron violentamente y luego de la violencia física nos llevaron a la sede de la policía municipal. Allí el alcalde luego de ofrecerme disculpas, me dijo que les habían dicho desde Caracas que yo no podía ser preso de ellos.

En otras palabras, si quisiera no podía, tenía que lograr pegarse a sus jefes para bregar el allanamiento y eso hizo.

¿Por qué la situación en Zulia es peor que en otros estados?

Creo que la crisis del Zulia tiene varias lecturas o causas que confluyen. Chávez despreciaba al Zulia. La mejor prueba de eso fue la planificada destrucción petrolera en nuestro Estado. Se llegó a pensar que había tanto petróleo en la Faja del Orinoco que había que desechar la producción zuliana.

Otro ejemplo es la destrucción agropecuaria, industrial y comercial, signada por las expropiaciones y, en general, el ataque a todo el que produce. Hoy, cualquier proceso de recuperación de la industria petrolera o agropecuaria en Venezuela va a pasar por el Zulia.

“Sueño en convertir al Zulia en el estado líder del desarrollo de Venezuela”¿Cuál es el sueño que tiene intacto como político?

Todo político que actúe con honestidad y se sustente en principios busca el bienestar ciudadano en el espacio en el que se desenvuelve. Yo sueño en convertir al Zulia en el estado líder del desarrollo de Venezuela, en el marco de una sociedad libre y democrática en la que cada región cuente con autonomía para aprovechar sus potencialidades.

¿Qué sintió el día que tuvo que pasar a la clandestinidad?

Nadie puede ser indiferente ante las injusticias. Lo que han hecho con la Asamblea en general, y con los diputados en particular, es abominable. Uno siente rabia porque han llevado al país a la destrucción y han pulverizado las instituciones. Cuando supe que me tocaba a mí, lo asumí con serenidad. Ya uno sabe con quién nos enfrentamos y sabemos de lo que es capaz. Nos toca asumirlo y actuar.

¿Qué le dijo a su esposa? ¿Habló con sus hijos?

A Begoña fue a la primera persona que llamé. Le dije que tuviera mucha fortaleza y que les explicara a los niños. Inmediatamente le escribí a mi hijo mayor que vive con su familia en Colombia y luego hice un video que envié a los cuatro menores. Con ellos no fui tan explícito, solo les dije que me ausentaría algunos días más de lo normal, que estaba luchando por Venezuela y su futuro y que estaríamos siempre en contacto. Y así ha sido.

¿Qué mensaje le envía a sus hijos?

Que los amo con el alma. Que en ellos veo a todos los niños del Zulia y de Venezuela y que vale la pena luchar por su presente y su futuro.

¿Qué mensaje le envía a sus compañeros de lucha?

Que sigan adelante. Que juntos hemos aprendido a luchar. Que mantengan muy en alto las banderas de la dignidad y de la transparencia en la acción. Y a todo el pueblo zuliano y venezolano les digo que lo que pasa en Venezuela es asunto de todos.

Que debamos tener la fuerza y la esperanza para seguir hasta que logremos vencer. A veces pensamos que no hay nada que hacer y eso nos desmoviliza. Tenemos que asumir que no hay dictadura que pueda con un pueblo decidido en la calle. Nos toca dar hasta la vida por recuperar nuestra libertad.

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