El investigador de Cedice Libertad y asesor de exportaciones sostuvo que el plan creado en julio de 2018, impulsado por el gobernador Héctor Rodríguez para aumentar la productividad del cacao en Miranda, se paralizó a los pocos meses de su creación. Asimismo, afirma que bandas delictivas cobran vacuna a los campesinos

Por César Batiz y Patzzy Salazar

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Uno de los principales problemas que ataca a las zonas cacaoteras del estado Miranda es el crimen organizado. Bandas asedian, extorsionan, piden vacunas a los productores e impiden la entrada de mano de obra necesaria para la producción del rubro. Por todo esto, los productores deciden no aumentar su producción para no ser blanco de las mafias, así lo indicó Jesús Renzullo, investigador de Cedice Libertad y asesor en exportaciones.

En julio de 2018, la Corporación de Desarrollo Agrícola del estado Miranda (Cordami) junto al gobernador del estado, Héctor Rodríguez, dieron inicio al Plan Miranda Huele a Cacao con el fin de impulsar la productividad del cacao y darle ayuda técnica a los productores de la región. Sin embargo, Renzullo, en una entrevista realizada por César Batiz, director de El Pitazo, y transmitida a través de Instagram Live y Facebook Live, explicó que el plan estaba sobredimensionado en varios aspectos: los plazos para cumplir los objetivos del proyecto eran muy cortos y los recursos aprobados para su funcionamiento eran escasos. Por esta razón, el plan no dio los resultados esperados.

–¿De qué se trata el Plan Miranda Huele a Cacao?

–El Plan Miranda Huele a Cacao trata o, de acuerdo con las palabras del gobernador Héctor Rodríguez, trataba de impulsar el rubro del cacao en el área de Barlovento, una de las principales regiones productoras de cacao del país.

En junio de 2018, la gobernación solicitó al Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) un monto de 600.000 millones de bolívares. Sin embargo, después de la reconversión esa cantidad quedó en 6 millones de bolívares soberanos. Este dinero sería utilizado para proveer a los productores a través del plan –que duraría un año– de tres servicios: limpieza de tierras, ayuda técnica con el apoyo de ingenieros agrónomos y apoyo socioeconómico.

Asimismo, el plan intentaba triplicar la producción anual del cacao. En Barlovento se producen cada año entre 250 y 300 kilos por hectáreas. Cordami se trazó la meta de llegar a los 800 kilos por hectárea. El plan sonó mucho durante unos dos o tres meses, se habló de una exportación a Estonia, pero a partir de septiembre el plan desapareció, no se volvió a hablar de él. Lo cierto es que se paralizó y se abandonó.


En Barlovento se producen cada año entre 250 y 300 kilos por hectárea. Cordami se trazó la meta de llegar a los 800 kilos por hectárea.


–¿Por qué falló este plan?

–El plan estaba sobredimensionado en tres aspectos: en las expectativas de ejecución, en las expectativas de producción y en las expectativas de pago por el servicio.

Con los 600.000 millones de bolívares que se convirtieron en 6 millones de bolívares soberanos, al comienzo del proyecto, se podían pagar las cuadrillas para la limpieza de las hectáreas por cuatro meses. Sin embargo, la inflación llegó, el aumento del salario también y con la reconversión ya no se podían pagar las cuadrillas. Además de eso, también se debía pagar a los ingenieros, las ayudas socioeconómicas, las herramientas y los insumos para el acondicionamiento. Es decir, no se tenía consciencia sobre lo que iba a costar el plan. Se solicitó un monto que no era acorde con lo que se necesitaba.

La planta de cacao es muy longeva y de características particulares; tiene una esperanza de vida de 100 años y comienza a producir óptimamente a partir de los 10 años. Esto hace que sea imposible triplicar su producción en un año, que era lo que se esperaba con el plan.


La planta de cacao comienza a producir óptimamente a partir de los 10 años. Esto hace que sea imposible triplicar su producción en un año, que era lo que se esperaba con el plan

Jesús Renzullo, investigador de Cedice Libertad y asesor de exportaciones

–¿Las bandas que habitan en la zona es otro elemento que incidió en el plan?

–Es uno de los elementos más importantes, ya que para poder llevar la mano de obra necesaria hay que traerla de afuera de la zona y las bandas no lo permiten. El estado Miranda lidera el ranking en extorsión y secuestros.

Además, desde que se implementó el Movimiento por la Paz y la Vida en el año 2013, las fuerzas policiales fueron retiradas y se les dieron a las bandas organizadas créditos agrícolas para insertarlas en la vida productiva. Esos créditos agrícolas se convirtieron en armas largas que, al final, son utilizadas para controlar la región.

Una de las razones por las que Miranda no es tan productiva como podría ser es porque justamente los productores se encuentran asediados por las bandas organizadas. Estas bandas piden vacunas de acuerdo con qué tan productivo eres, entre más productivo te haces, mejor blanco eres. Por esto, es mejor pasar por debajo de la mesa y producir poco.

–En otras oportunidades has dado una información muy importante que puede traernos a analizar lo que ocurre actualmente en el sector: que el precio internacional del cacao venezolano es el doble del precio del cacao guatemalteco. La cantidad de dinero que se pueda obtener por este cacao es considerable teniendo en cuenta que se producen 18.000 toneladas al año, es decir, que quien tenga el dominio de la exportación de este rubro tiene en sus manos una mina de oro. Además, debemos tener en cuenta que la exportación de este producto no es sencilla.

–El cacao venezolano fermentado a su máxima capacidad –que se le conoce como cacao F0– se cotiza hasta en 8.000 dólares la tonelada, mientras que el precio del cacao guatemalteco se cotiza en unos 4.000 dólares y el ecuatoriano en unos 2.000 dólares.

Ahora, la logística de exportación del grano de cacao es sumamente sencilla, es decir, en términos de practicidad no es nada complicado, pero en términos de permisos es prácticamente imposible en Venezuela distribuir cacao, ya que es uno de los sectores regulados. El cacao requiere además de los permisos comunes para distribuir cualquier bien, siete permisos extras, entre ellos uno que es la carta de la Corporación Socialista del Cacao Venezolano y el otro que es el permiso de exportación de café y cacao del Ministerio de Tierras.

–¿Estos permisos han existido por mucho tiempo o son recientes?

–Son de reciente data, de hecho, la carta de la Corporación Socialista no debe tener más de tres años y la carta del Ministerio de Tierras se dio poco después de que el presidente Hugo Chávez Frías declarara el cacao como un bien estratégico y pilar fundamental de la República.

–La información que se maneja es que en el área de Barlovento los productores están atados de manos, no pueden comercializar ellos mismos, el producto no puede tener esa relación que tenía antes con empresas procesadoras de cacao porque esta corporación del cacao de Héctor Rodríguez se ha encargado de monopolizar toda la compra e impone precios, ¿es así?

–No es tan así. De hecho, el problema no es tanto que Cordami intente monopolizar la producción de cacao, el problema es que es tan difícil convertirse en comprador, distribuidor y exportador, que las pocas personas que pueden hacer esto tienen la capacidad de generar un oligopolio y comprarle el cacao a los productores a un precio muchísimo menor del que vale. Esto genera un desincentivo en los productores, por lo que no quieren producir más ni revalorizar su cacao. Un caso claro es que en Miranda no se fermenta cacao porque los productores sienten que es una pérdida de tiempo, cuando en realidad eso es lo que le agrega valor al cacao.


Un caso claro es que en Miranda no se fermenta cacao porque los productores sienten que es una pérdida de tiempo, cuando en realidad eso es lo que le agrega valor al cacao.

Jesús Renzullo, investigador de Cedice Libertad y asesor de exportaciones

–¿Entonces qué está pasando realmente en esa relación entre Cordami y los productores?

–Principalmente es una relación que se rompe cuando se paraliza el Plan Miranda Huele a Cacao. Se suponía que los productores iban a firmar un contrato una vez que el plan se estuviese desarrollando, pero justamente la tercera razón por la cual el plan no funcionó fue por el sobredimensionamiento del pago.

Cordami pedía a cambio de sus servicios por año, 250 kilos por hectárea de cacao, que es prácticamente la producción total anual. Un productor no podrá tener un máster, pero sabe contar y sabe cuánto le cuesta un servicio de limpieza, y a nivel privado le cuesta 10 kilos por hectárea al año. Entonces, los productores lo que hicieron fue permitir a Cordami comenzar el plan sin firmar el contrato y una vez que les llegaron con el contrato para firmar dijeron que eso era muy caro y no firmaron. Eso puso entre tres y dos a Cordami. Lo que les tocó hacer fue retirarse sin nada por varias razones: es muy difícil expropiar a los cacaoteros, ya que la mayoría de las tierras funcionan bajo carta agraria; las zonas están controladas por bandas, por lo que no pueden entrar las fuerzas de seguridad a expropiar.

La relación entre Cordami y los productores no es tan agresiva o tan violenta porque Cordami tiene pocas maniobras para atacar a los productores más allá de romper u obstruir a los distribuidores y los comercializadores. A partir de allí es que los productores se encuentran atados de mano, además de la imposibilidad de poder tener control sobre sus tierras, ya que ellos no son propietarios.


Cordami pedía a cambio de sus servicios por año, 250 kilos por hectárea de cacao, que es prácticamente la producción total anual.


–¿La acción de un ente gubernamental ha fracasado o ha tenido algo de éxito en el caso del cacao?

–No funcionó para nada, el plan se paralizó y no dio frutos porque al final del día no está atacando las verdaderas razones del problema de productividad, que es la falta de propiedad de los productores, las trabas para comercializar y la falta de Estado de Derecho que genera incentivos negativos en la producción.

–Si tuvieses en tus manos la decisión de qué hacer con el sector cacao, ¿qué harías?

–Lo primero que debería hacerse es liberarlo, liberar el sector a los comercializadores, reformar el Estado de Derecho y darles propiedad a los cacaoteros, solo así lo que fue el principal sector de exportación venezolano en algún momento volverá al esplendor que tuvo antes.

Actualmente, Ecuador es el rey del cacao fino de aroma y, sin embargo, nosotros tenemos variedades genéticas que pueden vencerlo en muchas áreas. Estamos perdiendo una oportunidad.


Liberar el sector a los comercializadores, reformar el Estado de Derecho y darles propiedad a los cacaoteros, solo así lo que fue el principal sector de exportación venezolano en algún momento volverá al esplendor que tuvo antes

Jesús Renzullo, investigador de Cedice Libertad y asesor de exportaciones

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