Este venezolano de 61 años enfrentó una de las pruebas más exigentes para los corredores. Llegó a la meta tras un recorrido de 42 kilómetros 195 metros, en plena pandemia y con limitaciones. El Pitazo trae a los lectores la historia de este runner, quien ya forma parte de la historia al demostrar que no hay límites, siempre y cuando se tenga disciplina y motivación

Entrevista: César Batiz | Redacción: Frank Hernádez

Disciplina y motivación son dos palabras fundamentales en la cotidianidad de Fabio Rovis, un caraqueño que, a sus 61 años, demostró que ninguna meta es imposible de alcanzar si se mantienen estos dos hábitos, pues este año cumplió su sueño y se convirtió en uno de los corredores del maratón de Boston, evento en el cual participó de manera virtual y logró su primer unicornio, símbolo de la carrera con 124 años de historia.

Rovis comenzó a correr a los 56 años. Desde entonces ha participado en 41 carreras, entre las cuales figura el maratón de Caracas en tres ediciones (2017, 2018 y 2019). Precisamente, el año pasado clasificó para la gran carrera de Boston.

El maratón es una de las pruebas más difíciles del atletismo. Más allá de los 10.000 metros, con el constante movimiento de piernas y brazos, resulta algo que, para muchos, es extremo. Sin embargo, recorrer los 42 kilómetros 195 metros es alcanzar el máximo nivel. Una lucha constante entre cuerpo y mente, y más aún hacerlo a los 61 años.

El reto toma una nueva dimensión cuando se debe correr el maratón de Boston en Caracas, de forma remota y virtual, en medio de la pandemia del coronavirus. Por eso le sobran los motivos a Fabio Rovis para sentirse orgulloso de llegar a la meta.

Los inicios

–Señor Fabio, bienvenido a esta entrevista.

–Muchas gracias. Me siento muy orgulloso de haber logrado una meta que me propuse al inicio de mis carreras. En 2016 empecé mi vida como corredor caminando. Lo hacía por recomendación médica, ya que me lo sugirió un cardiólogo. Caminando por la casa me conseguí a un amigo, quien es maratonista y me invitó a correr. Empecé a correr 100 metros, 200 metros y así poco a poco. Ese año, otro amigo que corría, Américo Suárez, me puso aquella primera chispa de ‘¿por qué no te tiras la primera carrera?’ Y fue cuando decidí correr a finales de junio la prueba de 12,5 kilómetros del Banco Activo. Desde ese día quedé drogado por las carreras.

He tenido la suerte de compartir con una gran cantidad de amigos, quienes forman parte del mundo de los runners, de diferentes teams, que me han dado muchos consejos. Gracias a ellos pude lograr la meta que me propuse: el maratón de Boston. Desde el primer día quise correr Boston, y para eso trabajé mucho, muy duro. No es fácil, lo digo de verdad, pero sí se puede hacer, y con mucha disciplina, mucho trabajo, mucho amor, mucha motivación, los objetivos pueden ser alcanzados.


Hay que ser muy disciplinados y trabajar mucho la motivación. Le recomiendo a la gente trazarse siempre metas

Fabio Rovis, maratonista

–¿Y por qué ese objetivo de correr Boston y no pensar en otra carrera como la de Nueva York, Londres o Tokio?

–Se debe a que es la más difícil y se necesita más tiempo para clasificar, y en vista de la edad que tengo pensé en hacerla lo más rápido posible, para luego, en la medida en que me lo proponga y tenga más edad, no presente mayores problemas. En principio, quise participar en el de Boston hace cuatro años, porque mi sobrina mayor vive allá, y eso fue un aliciente extra. Esa carrera es el sueño de todo corredor.

–¿Cuándo fue el momento en el que dijo ‘voy a prepararme para correr un maratón de 42 kilómetros’?

–En 2016, cuando empecé, la mayoría de las carreras eran de 10 kilómetros. Hice la primera media de montaña y una del Banco Plaza, si no me equivoco. Al año siguiente corrí la media del CAF y a finales de ese año me incorporé al club Team Endurance, bajo la tutela de Mikhail Rodríguez. Allí fue cuando, hablando con el entrenador, decidí correr un maratón. Participé en el último CAF que se hizo en el país en 2017. Luego decidí ponerme una meta más alta, buscar un desafío nuevo y mejores tiempos, porque soy una persona competitiva y me gustan los retos. Me puse a trabajar muy duro.

El ansiado unicornio, la medalla con la que premian a los runners que logran vencer en el maratón de Boston, ya cuelga de los hombros de Fabio Rovis, el venezolano que pudo cumplir su sueño a los 61 años | Cortesía gramho.com

–¿Cómo es la preparación de una persona de 56 años, o de 61 como es su caso, para correr un maratón? ¿Cómo es su rutina de entrenamiento?

–El coach Eduardo Medina me preparó un plan de 20 semanas de entrenamiento. En ese lapso se empieza normalmente de menor cantidad de kilómetros a una cantidad mayor. En el primer período, que son las primeras dos o tres semanas, se trabaja mucho el fortalecimiento y se hacen series de velocidad. Una vez que se pasa la velocidad se busca el tiempo en que se desea hacer el maratón. Como ya tenía algunos maratones previos, habíamos estipulado un tiempo, el cual era lo que deseaba hacer. Quería para ese año correrlo a 5 minutos y 15 segundos de promedio, o como lo habíamos terminado el año pasado durante el maratón de Caracas a 5 y 19. Ese era mi objetivo.

–¿5 minutos y 15 segundos cada kilómetro?

–Es el paso promedio, para terminarlo alrededor de las 3 horas y 40 minutos.

–Pero para llegar a hacerlo a ese ritmo hay que entrenarse muy fuerte.

–Sí. Tengo tres años que he venido trabajando muy duro, tanto el aspecto de fortalecimiento como el aspecto de la velocidad. He mejorado mis marcas y con la suerte de tener mucha salud, aunque siempre ha habido lesiones, lo cual es normal en nosotros (los corredores), y me imagino que más a mi edad. Pero nunca le he dado mucha importancia a eso, y he trabajado duro junto a muchos compañeros y amigos, aceptando los consejos.

El shock de no poder viajar

–Decía que una de sus motivaciones era que su sobrina mayor vivía en Boston, pero ¿qué pasó cuando se enteró de que no podría viajar a Boston debido a la pandemia?

–Es impresionante porque en ese momento tienes como un down mental. Ya había comprado el pasaje, tenía el apartamento alquilado en el edificio donde vive mi sobrina, también se iba a quedar mi hermano en ese edificio. Justo viene esta pandemia y nos bloqueó a todos el sueño de correr el maratón. Éramos un grupo, unos íbamos a correr por primera vez y otros lo iban a repetir. En ese momento vivimos una situación muy difícil, porque veníamos preparándonos desde noviembre de 2019 hasta marzo de 2020. Una preparación muy buena porque tuvimos las vías libres, y el Parque del Este, nuestra cuna de trabajo diario para entrenarnos. Pero de la noche a la mañana te consigues en tu casa. Luego, la organización de Boston nos avisa que lo van a mover para septiembre y volvimos de nuevo, a finales de abril, a prepararnos con el plan de 20 semanas, y durante ese período nos avisan que iba a ser virtual. Desde ese momento trabajamos en la logística y la ruta para correrlo desde aquí.


Quienes corrimos virtualmente el 14 de septiembre nos hicimos ya parte de la historia. Fuimos 16 mil corredores que llegamos a la meta en la edición 124 del maratón de Boston

Fabio Rovis, maratonista

–Pero ¿en algún momento los embargó ese sentimiento de ‘me voy a retirar, no voy a seguir en esto porque no voy a ir a Boston’? ¿Cómo hizo para reponerse, para motivarse?

–Creo que lo más importante, aparte del apoyo que tuve de mi familia, fue estar siempre animado. Es una disciplina que descubrí hace cuatro años y estoy súper enamorado de ella. Me gusta correr. De hecho, en un grupo con el cual corro durante las mañanas me llaman ‘el Enajenado’, por la cantidad de kilómetros que corro durante el año. Me encanta estar en movimiento y tener mucha salud, y quiero transmitirle esa alegría a todos los que están al lado mío o a quienes corren conmigo. En el momento en que te dicen ‘no vas’, te pega de golpe porque tienes ya cuatro meses preparándote para ello. No te dicen si podrás correr el año que viene, luego te dicen que corres este año y me propongo competir porque quería mi primer unicornio. Luego veré el año que viene si puedo correrlo, finalmente, hasta la Catedral de Boston.

Caracas, una ciudad complicada

–Ya había comentado en otras ocasiones sobre lo complicado de correr un maratón en Caracas. ¿Cuáles son esas complicaciones?

–En primer lugar, Caracas es una ciudad que siempre depara sorpresas con el clima, sobre todo en esta época. Nos tocó correr en el mes de septiembre y fue uno de los días más calurosos que hubo con una alta humedad. En segundo lugar, las calles siempre están abiertas, no es como en otros lados, donde se cierran las vías y el corredor se siente seguro y está en compañía de otros maratonistas. Aquí decidimos correr en sentido contrario para estar pendientes de los carros, y así con todo, hubo dos ocasiones en las cuales dos conductores nos tiraron los autos encima. Hay mucha irresponsabilidad en los choferes, pero no en la gran mayoría, gracias a Dios. Logramos hacer un tren, para luego poder abrir nuevamente el abanico.

–Me contaron que tuvieron momentos difíciles durante esa carrera el 14 de septiembre. ¿Qué le impulsó a seguir, a batallar por llegar a la meta?

–Las ganas de terminar el maratón. Por el tiempo que me preparé para correrlo. Fueron casi 15 semanas de entrenamiento, luego hubo un receso de cinco o seis semanas y volvimos nuevamente. Uno ha dado todo el esfuerzo, ha seguido el plan del entrenador, y que llegue el día del maratón y uno diga ‘no puedo terminarlo’, en mi caso es imposible. Uno tiene que llegar a la meta. Aunque sea gateando, llego. Me tocó a partir del kilómetro 30, cuando empezó a pegar el calor, tener que caminar un rato y correr otro rato más. Fui alternando así hasta que llegué. Logré un buen tiempo y estoy feliz porque dentro del promedio que sacó la organización del maratón de Boston estoy apenas a un par de minutos de ese número.


Siempre recomiendo a quienes se inician en esta disciplina, entrenar en sentido contrario a los autos y motos para tenerlos a la vista. Ir en el mismo sentido te pone nervioso y te agota mentalmente

Fabio Rovis, maratonista

–¿Qué tan importante es la preparación mental para este tipo de carreras?

–Es el 90%. Si trabajas la mente, el cuerpo responde. Si es por el cuerpo, a los 10 o 15 kilómetros te va a decir ‘quédate tranquilo’. Pero, en mi caso, hay quienes pueden criticar que entrené en un circuito. Lo hice durante varias semanas por mi casa en menos de 1 kilómetro. Cuando me tocaban sesiones suaves logré hacer hasta tres kilómetros. Pero el trabajo mental fue fundamental, porque físicamente estaba bien. Lástima que durante el maratón me dio ese golpe de calor, pero lo pude superar y terminé bien. Además, en la vida diaria es importante tener un buen trabajo mental para lograr los objetivos que uno desea.

–¿Se siente orgulloso de lo que ha logrado?

–Sí. Muy contento de verdad. He hecho un gran trabajo que ha conllevado un gran esfuerzo y mucha disciplina. Muchas horas de entrenamiento, fueron 1.656 kilómetros recorridos en mi caso para este maratón, y el haberlo logrado, consiguiendo mi primer unicornio, me hace sentir muy contento. Me gustaría que mi siguiente unicornio fuera lo más pronto posible, y en la Catedral, que es también en Boston.

–¿Hasta cuándo correrá Fabio Rovis?

–Hasta que el cuerpo me lo permita.

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