El presidente de la Academia Nacional de Medicina considera poco probable que Venezuela alcance la meta de vacunación propuesta para este año, debido a la velocidad con la que se lleva el proceso actualmente. Destaca entre las principales limitantes los recursos para obtener las vacunas y la capacidad de producción de las dosis que se requieren

Entrevista: César Batiz | Redacción: Kemberlyn Talero

En Venezuela el proceso de vacunación contra el COVID-19 inició el pasado 18 de febrero, tras la llegada del primer lote de 100.000 dosis de vacunas de fabricación rusa Sputnik-V, cifra que todavía está muy por debajo de la cantidad de medicamento que requiere el país para detener el avance de la pandemia.

En entrevista con César Batiz, director de El Pitazo, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Enrique López Loyo, aseguró que el país necesita al menos 30 millones de dosis de vacunas para garantizar una inmunidad colectiva frente al COVID-19, de las cuales Venezuela tiene negociadas 10 millones con Rusia y podría acceder en los próximos trimestres a 4,7 millones más a través del mecanismo Covax, el cual incluye por ahora la utilización de la vacuna de AstraZeneca. Sin embargo, la aspiración de cobertura que presentó el gobierno de Nicolás Maduro supera los 22 millones de venezolanos.

“En nuestra aspiración en la Academia hablamos de datos mucho más próximos a la realidad. Para Venezuela se necesitarían al menos 30 millones de dosis para cubrir al menos 15 millones de venezolanos. Eso garantizaría una inmunidad de base colectiva que ayudaría en mucho a generar una detención de la pandemia en el país”, dijo.

Lograr la inmunidad en el transcurso de este año también es un planteamiento que pone en duda el presidente de la Academia Nacional de Medicina. Explica que hay dos limitantes que afectan la velocidad del proceso de vacunación: los recursos financieros y la capacidad de los desarrolladores de producir las dosis suficientes. No estar en el fondo de vacunas y tener dificultades para ingresar al mecanismo Covax ya habían retrasado el proceso en el país.


Le decimos al Estado que queremos acompañarlos en la estructuración de un plan efectivo. Todos somos venezolanos y estamos trabajando a favor de los venezolanos

Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina

“Hay que liberar todos los recursos que sean posibles para garantizar la entrada de vacunas al país y eso tiene una velocidad particular desde el punto de vista burocrático. También es necesario activar fondos de ayuda, porque el país todavía figura como un país rico, capaz de proveerse, lo que es una limitación desde el punto de vista político. También hay que tramitar y negociar el mecanismo de distribución de los lotes de vacunas que lleguen a Venezuela, para garantizar la distribución correcta de cada una de las dosis. Otra limitante es la capacidad de los desarrolladores de la vacuna de producir las dosis”, señaló.

Con relación al proceso que se lleva adelante en Venezuela durante la primera fase de vacunación, que inició el pasado 18 de febrero, indicó que desde la Academia Nacional de Medicina plantearon una hoja de ruta que incluye asegurar una amplia gama de vacunas, es decir, no solo la rusa, sino todas las que sean necesarias para cubrir la demanda en el país, entre ellas, la de AstraZeneca y la de fabricación china.

En esos documentos, pedían un proceso incluyente que pasara por un criterio científicamente comprobado con capacidad de dar prioridad a grupos que necesitan iniciar por el proceso de vacunación. Igualmente, sugerían iniciar contacto con todos los elementos de la vida nacional, incluyendo universidades nacionales, academias, y a partir del Ministerio de Salud con los organismos multilaterales como la Organización Panamericana de la Salud.

Resaltó la importancia de que en la elaboración del plan de vacunación para el país participen todos los actores de la sociedad civil, por ello la participación de la Academia Nacional de Medicina en la mesa de negociación en la que estuvo presente el Ministerio de Salud y la OPS con el fin de lograr acuerdos para gestionar vacunas a través del mecanismo Covax.

López Loyo también se refirió a la necesidad de definir a la población prioritaria durante la preparación del plan de vacunación, y cuestionó el hecho de que Nicolás Maduro incluyera a los diputados de la Asamblea Nacional, electa el pasado mes de diciembre, en la primera fase. “Puede ser un error establecer ese tipo de prioridades porque el plan debe basarse, si tiene la seriedad de un plan como se hace internacionalmente, como se hace con los criterios de la Organización Mundial de la Salud, en establecer las prioridades de grupos sanitarios que llevan adelante el cuidado y control de los pacientes COVID-19, seguidamente los pacientes con más de 60 años (…) respetamos la decisión del Estado pero no es lo correcto, no es lo conveniente y no es lo que dicen los cánones de la Organización Mundial de la Salud”.

Señaló que los informes oficiales indican que los pacientes con más de 50 años tienen una mortalidad altísima, y básicamente la mortalidad mayor está por encima de los 75 años, según cifras venezolanas, por lo que al iniciar este proceso de vacunación con 100.000 dosis frente a los 30 millones que se requieren para vacunar al menos a 15 millones de venezolanos debe hacerse un uso equilibrado y razonado de esta primera fase de vacunación. “El mecanismo tiene que ser de una verticalidad científica absoluta, además aprobado por todas las partes”, apuntó.

Por otra parte, consideró como punto “importantísimo” la necesidad de convencer a la población de las bondades de la vacunación, y no satanizar el proceso?

–¿Es posible que en Venezuela tengamos 30 millones de dosis de vacunas y el recurso humano para aplicarlas?

–El recurso humano lo tenemos. Hay que establecer los mecanismos desde el punto de vista de la metodología para lograr el traslado, la ubicación, el almacenaje y la cadena de frío para la vacuna, y en esa cadena de frío pesa la circunstancia de nuestro sistema eléctrico. Hay lugares que pasan 8, 10 y 12 horas sin electricidad y eso atenta contra la buena práctica de la cadena de frío. Una de las cosas que se propuso fue, a partir de la Unicef y la OPS, lograr recursos para asegurar la compra de refrigeradores, elementos de traslado por carretera que tengan la condición de refrigeración, plantas eléctricas para las zonas más alejadas y generar una respuesta logística con la compra de equipos para, una vez se haya adquirido esa infraestructura operativa, que empiecen a fluir las vacunas en Venezuela. Son situaciones que nos encuentran en una crisis terrible desde el punto de vista estructural, del sistema público de salud, de falta de personal, mucha migración y muchos elementos que juegan negativamente, pero las academias, la sociedad médica y todas las universidades queremos darle el mensaje al Estado de que queremos acompañarlos en la estructuración de un plan que sea efectivo. Al final, todos somos venezolanos y estamos trabajando a favor de los venezolanos, y no de una parcialidad ni un grupo.

–¿Cuánto tiempo se necesitaría para este plan de vacunación?

–Podría ser muy optimista pensar que en seis meses lográramos todas, en realidad estaríamos pasando este año 2021 en el proceso de vacunación. Sin embargo, si todos ponemos una voluntad institucional para que eso se haga y las parte políticas se ponen de acuerdo, los venezolanos podríamos tener la protección lo más rápido posible.

A la velocidad que vamos, en este momento podríamos tardar mucho en esa fase de vacunación, por lo tanto, en la medida en que se aseguren recursos, tener la vacuna, establecer un mecanismo desde el punto de vista de la logística que ayude a su traslado y distribución en toda Venezuela, en esa misma medida podemos tener seguridad de que al menos el último trimestre de este año logremos abarcar un porcentaje significativo. Pudiera ser que pase a 2022.

–¿Es confiable la vacuna rusa?

–Como médicos estamos regidos por la investigación científica. De acuerdo con los resultados de la investigación podemos certificar la seguridad de la vacuna rusa. Tienen que mantenerse los estándares de producción de esta vacuna para que se garantice la uniformidad de la respuesta. Ya contamos con evidencia científica de que la vacuna es de calidad y hay una evidencia en la práctica, todos los países que la han utilizado tienen una respuesta importante (…) Nosotros en este momento estamos apoyando la seguridad de esta vacuna para aplicarse en Venezuela.


El mecanismo de vacunación tiene que ser de una verticalidad científica absoluta, además aprobado por todas las partes

Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina

–¿Y la vacuna china?

–La vacuna china está siendo aplicada exitosamente en Chile. La evidencia que ellos tienen es que con las dos dosis se alcanza una buena protección. Esa también puede ser una alternativa para nuestro país, tiene un costo promedio que puede ser manejable y, de acuerdo con los informes que provienen de Chile, hay una buena protección inmunológica. Así que podría ser considerada.

–¿Puede contagiarse de COVID-19 una persona que ya fue vacunada?

–El hecho de que se vacune una persona, no quiere decir que no le vaya a dar la patología. Esta puede aparecer en pacientes vacunados con una intensidad muy leve, tan leve que no tiene afectación de gravedad ni lo va a llevar a la muerte. Sin embargo, una persona vacunada que tenga reinfección sí puede transmitir el COVID-19, por lo tanto, las personas que se vacunen tienen que continuar con las medidas de bioseguridad.

La protección se consigue a la tercera semana después de cumplir la segunda dosis de la vacuna, es decir, a partir de los 21 días la persona tiene realmente un nivel de protección asegurado por la vacuna y, si es alcanzado por el virus, será de forma leve, pero puede seguir siendo transmisor. Hasta el momento, en ninguna de las formulaciones de vacunas se conoce por cuánto tiempo se obtiene protección inmunológica. Se calcula que esté entre seis y ocho meses, pero es una investigación que se está desarrollando con los pacientes que ya han sido vacunados.

–¿Cuáles son los precios de las vacunas que hay en el mercado?

–Las más costosas son las que tienen la biotecnología más reciente. La de Pfizer tiene un costo promedio que va entre los 25 y 30 dólares cada una, para la salud pública baja mucho porque se compran por volumen. La rusa está por el orden de entre 7 y 10 dólares; la china, entre 5 y 10 dólares; la de de AstraZeneca, unos 8 dólares.

Los países van a jugar mucho con el costo real y el beneficio. En nuestro país, además del costo de cada una, va a jugar la posibilidad de que tengamos o no la infraestructura para la cadena de frío. No es lo mismo traer la vacuna de Pfizer o de Moderna que tienen una biotecnología costosa, que la rusa u otras formulaciones.

–¿Pueden vacunarse los niños y las mujeres embarazadas?

–Uno de los boletines de la Academia Nacional de Medicina recientes habla de que la vacuna no tiene ninguna contraindicación en mujeres con embarazo de curso normal, no aplica para las embarazadas con alguna de comorbilidad, pero en líneas generales se determinó que las embarazadas no tienen ninguna contraindicación para recibir la dosis. Incluso en algunos casos en Estados Unidos verificaron en el nacimiento que los bebés lograron protección obtenida con la vacunación.

Hasta ahora, no hay una directriz para vacunar a menores de 16 años porque el riesgo es mínimo, sin embargo, se está trabajando en un boletín en el que se abordará este caso porque esta población sería la portadora de la patología a la casa.


De acuerdo con los resultados de la investigación podemos certificar la seguridad de la vacuna rusa

Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina

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