Los bodegones llegaron al país hace aproximadamente tres años, un negocio donde los anaqueles llenos de productos importados era novedoso en medio de la crisis de Venezuela. A pesar de que con este auge floreció el comercio, para el economista Omar Zambrano el tamaño del sector llegó a su límite y es necesaria la oferta de empleos y mejores sueldos para mejorar la capacidad de consumo

Entrevista: César Batiz | Redacción: Yoselin González

El crecimiento económico que alcanzó Venezuela durante los últimos dos años reverdeció en el sector comercial y de servicios. Al comienzo, el arquetipo de negocio que surgía —en la tan deteriorada economía de entonces— eran los bodegones que vendían en su mayoría productos importados. Este auge en los últimos meses ha mermado, al tiempo que resurgen otros negocios. 

Para el economista Omar Zambrano, experto en diseño, análisis y evaluación de políticas públicas para el desarrollo, no hay forma de mantener el modelo de los bodegones si no hay buenos salarios. A su juicio el sector comercial y de servicios sigue siendo pequeño y afirma que la economía es mucho más amplia que eso. 

En una entrevista con el director de El Pitazo, César Batiz, este 21 de julio a través de Facebook Live y YouTube, aseguró que es la producción la que alimenta el consumo a través de los sueldos y en Venezuela los bajos salarios son un obstáculo para el sector que, según él, es el que más ha crecido en los últimos años. 

“Cuando alguien produce algo, ese algo lo vende en el mercado y le paga a alguien para que lo produzca, es decir, a los trabajadores. Al final, lo que tu produces lo pagas en salarios y los trabajadores con su salario consumen al final lo que tu produces y lo que producen los demás”, explicó el también profesor de Economía del Desarrollo en la Universidad Católica Andrés Bello. 

Detalló que en una economía normal cuando hay un boom de consumo es porque las personas cuentan con el dinero, pero en un país donde los salarios permanecen estancados el consumo tiende a disminuir. Resaltó que en Venezuela los bajos sueldos y la poca oferta de empleos son los que mantienen “trancada” la capacidad de consumo. 

Zambrano también señaló que se necesita de la producción de los demás sectores de la economía que generan empleos de calidad y mencionó la manufactura, la construcción, las empresas básicas, las petroleras y el sector público, este último con salarios que catalogó “de hambre”.

Al preguntarle sobre si consideraba que quienes apostaron a este negocio pensaron que podían encontrarse con un escenario en el que los salarios, en algún momento, favorecerían el consumo, contestó que es probable, pues actualmente muchos empresarios siguen invirtiendo en el país y apuestan por restaurantes, tiendas de electrodomésticos, ropa, tiendas para mascotas, entre otros. 


La gente está tratando de meter plata en un país donde todavía hay muchas cosas que faltan; no hay seguridad jurídica, servicios públicos de calidad, seguridad personal

Omar Zambrano, economiasta

Cuando surgió esto de los bodegones había como una máxima: bodegón es igual a enchufado. ¿Es así?

–En realidad no sabemos exactamente el origen de los capitales que están fondeando esto. Hay una mezcla de cosas, hay capitales de gente que hizo plata en el pasado, hay gente que tiene plata mal habida de actividades ilegales, que no sabemos cuántos son. Creo que se está mezclando una nueva y vieja élite empresarial en el sector comercial.

Más allá del juicio de valor de si son enchufados o no, creo que sí hay gente que racionalmente está tratando de hacer una inversión en un país donde empezó a recuperarse el consumo y a lo mejor por eso vemos esa concentración en bienes de lujo,  porque la gente está tratando de meter plata en un país donde todavía hay muchas cosas que faltan: no hay seguridad jurídica, servicios públicos de calidad, seguridad personal. La gente mete plata y trata de recuperarlo lo antes posible. Es como que las inversiones son a extremadamente corto plazo.

¿Por qué Caracas es tan cara en comparación con otras ciudades como Bogotá?

–Yo creo que ahí tendríamos que hablar de dos cosas. Lo que te acabo de mencionar que yo creo que es parte de la dinámica: el que arriesga a meter capitales en un país donde no hay seguridad jurídica intenta recuperar la inversión lo antes posible. Tal vez hay algo de eso en la distorsión de los precios que estamos viendo. 

Creo que lo fundamental, y esto es un tema más macroeconómico, es que el bolívar se ha venido depreciando muchísimo en términos de dólares. La política explícita del Banco Central de Venezuela (BCV) de tratar de controlar la hiperinflación a través de la estabilidad del tipo de cambio en un país donde la inflación ha seguido a un ritmo alto, ha producido que el tipo de cambio real se haya depreciado (…). Esto quiere decir que básicamente el tipo de cambio está estancado desde hace un año y medio, mientras la inflación interna en bolívares ha ido galopando. El poder de compra de la moneda local ha aumentado muchísimo y en términos de dólares se ha encarecido la economía porque básicamente el tipo de cambio está anclado. 

Los precios en dólares han aumentado porque en 2018 con 100 dólares antes hacías mercado, ahora no.

–Además de todo este esquema de aumento del precio del dólar, a lo mejor tiene que ver con esto que estamos hablando de los empresarios que quieren recuperar su inversión lo antes posible.

Si se agotó el modelo de negocios de los bodegones, ¿cuál es la alternativa que queda para aquellos que quieran invertir en Venezuela?

–Cuando uno dice que observa que ya que llegamos como al límite de la economía comercial, no quiere decir que el sector se va acabar de la noche a la mañana sino que llegamos a un tamaño de esa esfera económica que no se va a expandir más, es decir, no va a poder asimilar más inversión ni crear más empleo del que ha creado. Si este es el tamaño óptimo de este sector, quiere decir que sigue siendo muy pequeño como para soportar a toda la economía.

¿Qué queda? Lo que queda en el futuro tiene que ver precisamente con las restricciones reales que tiene esta economía, en general. Tiene un montón de distorsiones no resueltas que creo que son, precisamente, la barrera con la que estamos chocando. La inversión de la industria manufacturera, de la agroindustria, de la construcción, del sistema financiero, sigue estando en la carraplana, y eso es lo que hace falta. Hace falta otras cosas, servicios públicos, estabilidad macroeconómica, acabar con la inflación, seguridad jurídica, un montón de cosas que yo no sé si lo vamos a tener en el corto plazo. 


El poder de compra de la moneda local ha aumentado muchísimo y en términos de dólares se ha encarecido la economía

Omar Zambrano, economiasta

¿Qué tanto afecta el tema de las extorsiones a quienes intentan invertir en Venezuela?

–Creo que afecta precisamente a este sector que ha mostrado más dinamismo, que es el sector comercial y de servicios, que además está concentrado en las zonas urbanas del país y ni siquiera en todas, sino en pequeños sectores de las principales urbes del país. 

No tenemos cifras para afirmarlo, pero parte de lo que se quejan los empresarios del comercio es que la alcaldías donde están funcionando estos negocios han establecido básicamente una red casi expropiatoria de presión fiscal y parafiscal sobre estos negocios. Están las tarifas de servicios públicos, de aseo, regulaciones de construcción, ambiente, salud. Esa red de presión fiscal sobre el negocio lo hace menos rentable. Si además, a esto le añadimos que el comercio se está enfrentando a una demanda que se está ralentizando, entonces las cuentas no empiezan a dar. 

Es un poco como que están matando a la gallina de los huevos de oro, porque el único sector que estaba mostrando dinamismo, le montas toda la estructura de extracción de renta que hace que muchos negocios sean inviables. 

¿Cuáles son las soluciones?

–Yo creo que esta economía y este país, en general, esté al mando quien esté, tiene inevitablemente que transcurrir un camino de institucionalización. Esta es una economía que está en default, que tiene que recuperar una institucionalidad de políticas públicas, que devuelva la estabilidad económica, que tenga un BCV que sirva para algo, que tenga un instituto de estadísticas que sirva para algo, que tenga instituciones fiscales que sean creíbles, que vuelvan a la mesa de negociación para renegociar la deuda pública externa y que el país vuelva a tener acceso a crédito internacional.

Eso es lo que necesita esta economía y, lamentablemente pareciera que es lo más difícil de alcanzar. Lo que si no estoy de acuerdo es en pensar que podemos retomar la normalidad si no atravesamos este camino, sea por donde sea hay que atravesarlo. 


Yo creo que esta economía y este país, en general, esté al mando quien esté, tiene inevitablemente que transcurrir un camino de institucionalización

Omar Zambrano, economiasta

¿Qué es lo que dificulta que se puedan aplicar medidas como estas?

–La crisis política está en el centro de esto. Creo que Venezuela tiene que necesariamente resolver su crisis política si aspira a retomar la normalidad. Y eso es un lugar común en nosotros los economistas, pero es que yo no veo cómo una economía puede normalizarse sin que esto pase.

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