Emanuel Salas tiene 13 años y un talento para dibujar que se pierde de vista, y le permitió ser uno de los ganadores de la segunda edición del concurso de historietas y relatos impulsado por El Pitazo y UNICEF Venezuela

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Eran las 10:00 de la mañana cuando Emanuel Salas escuchó los gritos de su madre. Corrió al cuarto y la consiguió llorando y con el celular en la mano. Se asustó, pensó que le habían informado que un familiar había fallecido. Pero la noticia era otra, el llanto era de alegría, de orgullo, de satisfacción.

“¡Ganaste, mi vida!”, “¡Ganaste!”, le dijo, emocionada, Maibelin de Salas a su hijo. “Comencé a correr como loco por toda la casa, gritando que había ganado”, recuerda entre risas Emanuel, un niño de 13 años que con su excepcional talento para dibujar obtuvo el tercer lugar en la categoría Historieta del concurso Hagamos la tarea juntos, impulsado por El Pitazo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El talento de Emanuel para contar a través de una historieta resaltó entre el grupo de niños participantes de entre 10 y 12 años (tenía 12 cuando concursó). Su obra está entre las mejores de 216 que recibieron El Pitazo y UNICEF Venezuela para el concurso. En sus trabajos, los niños debían plasmar cómo había sido la convivencia con su familia o vecinos durante el tiempo en que permanecieron en sus casas debido a la pandemia del COVID-19.

“Todo lo tengo en casa” es el título de la obra de Emanuel, en la que cuenta que el confinamiento por la pandemia unió más a su familia, en oración y convivencia. Desde ayudar a su papá, con una discapacidad visual, y quien le impartió clases de música, hasta ser asistente de su mamá en las tareas dirigidas que ofrece en su casa.


Quise destacar fue que todoslos días teníamos un horario y un momento para alabar a Dios, para leer su palabray aprender cada días más

Emanuel Salas

“Lo que más quise destacar fue que todos los días teníamos un horario y un momento para alabar a Dios, para leer su palabra y aprender cada días más”, indica Emanuel, un niño tímido, pero muy risueño, que quiere graduarse de Ingeniero en Computación y ser un futbolista profesional.

Vive junto a sus padres, su hermana de seis años, su abuelo y su tío, en una casa en el barrio Corazón de Jesús en el municipio San Francisco del estado Zulia.

Lo que más sobresale de Emanuel, además de sus lindos ojos, es su responsabilidad. Estudia primer año de Bachillerato en el Colegio Rafael Urdaneta, perteneciente al grupo Fe y Alegría. Sus calificaciones son excelentes como los dibujos con los que ganó, que parecieran que estuviesen digitalizados por la perfección en el trazo y en el uso del color, pero no es así, los pintó a mano.

Sobre el concurso Hagamos la tarea juntos se enteró tres días antes de que finalizara el lapso para inscribirse y entregar la obra por medio de una maestra de su escuela. Estuvo al menos 12 horas dibujando y creando. Hizo tres borradores hasta que quedó el que le gustó. “Sabía que con este ganaría”, comenta mientras muestra las dos hojas de la historia que resaltan por sus colores brillantes, y que la familia guarda como un tesoro.

–¿Qué opinas de estos concursos que permiten a los niños y adolescentes expresarse?

–Está muy bien, porque uno pone aquí lo que ha vivido en esta pandemia con su familia y uno le da a entender a los demás que uno tiene que valorar a la familia. porque todo lo tenemos en casa.

–¿Qué sentiste cuando ganaste el premio?

–Sentí mucha alegría, felicidad, orgullo, sentí que podía seguir haciendo más dibujos. Cuando me dieron el premio (un modem) empecé a ver tutoriales sobre cómo aprender a dibujar mejor.

–¿Seguirán creando historias?

–Voy a participar en el próximo concurso que haga la Unicef, porque me encanta dibujar, escribir.

–¿A quién quisieras que llegara tu obra?

–Quisiera que mi obra llegara más a los adolescentes, porque es una etapa difícil y para que aprendan a valorar a su familia, cada momento que viven con ellos.

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