El presidente del Instituto Venezolano de Leche y Carne (Invelecar) indica que aunque los precios al consumidor de productos lácteos y cárnicos están aumentado aceleradamente, los productores en lugar de incrementar sus ganancias trabajan a pérdida debido principalmente a la falta de gasolina y gasoil

Carlos Albornoz, presidente del Instituto Venezolano de Leche y Carne (Invelecar) y expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), aseguró en entrevista exclusiva a El Pitazo que la escasez de combustible es la principal causa de las pérdidas que registran –desde hace al menos tres semanas– los productores agropecuarios, quienes han tenido que recurrir al sacrificio forzado de animales; al tiempo que destacó que no pueden trasladarse a sus fincas para cumplir procesos de mantenimiento y producción ni hacer funcionar maquinaria con motores a base de gasolina y gasoil.

La falta de combustible y su oferta en dólares, pesos colombianos o reales brasileños en el mercado negro es anterior a la pandemia. En estados fronterizos del país como Táchira, Zulia y Bolívar, esta situación lleva ya varios años, mientras que en otros la cotización de pimpinas de gasolina en divisas data desde mediados de 2019. Esta situación se agudizó con el inicio de la cuarentena nacional, cuando la venta de gasolina y gasoil quedó restringida, limitación que se ha ido extendiendo en la mayoría del territorio nacional.

–¿Cuál es la situación actual de la producción de leche y carne en Venezuela?

–Estamos produciendo cerca de tres millones de litros de leche diarios, a razón de unos 3,2 litros de unas 900 mil vacas en ordeño. Son dos lotes que duran unos siete meses en ordeño cada lote. Son aproximadamente 1.800.000 vacas que se ordeñan al año en el país, a razón de tres litros en promedio, pero no se ordeñan todas juntas sino en dos lotes. En cuanto a los animales bovinos, hay cerca de 70 mil animales a beneficio, que se traduce en entre 3,8 y 4,0 kilos de carne por habitante al año. A partir de que el dólar entró en el mercado nacional, estaba aumentando un poco el consumo y se había ido estabilizando el negocio. En el primer trimestre de este año hubo una matanza de entre 70 y 75 mil reses al mes.

El Instituto Venezolano de Leche y Carne (Invelecar) registra aumentos semanales en la brecha entre precios de ganado en pie y precios de carne al consumidor final | Cortesía Invelecar

–¿Qué ha ocurrido con la producción de leche y carne en Venezuela durante la pandemia por coronavirus?

–En el mes de marzo no hubo mayor afectación en los números de matanza de animales bovinos. Ahora bien, la afectación es mucho mayor en la producción industrial de leche que en la de carne, porque el traslado diario de leche encarece mucho el costo, además de otras varias variables. En primer lugar, la escasez de gasolina dificulta el traslado de la leche a los centros industriales de procesamiento. Luego, la escasez de transporte público impide que los trabajadores lleguen a esos centros de procesamiento, lo que se traduce en que haya menos personal en las plantas procesadoras y eso hace que la cantidad de leche que se está procesando industrialmente durante la pandemia sea menor. Antes el 25% de la leche producida se iba a las industrias, pero ahora solo se está procesando industrialmente poco más del 10%.

En consecuencia, la leche se está quedando en las fincas. Hay aproximadamente 45 mil unidades de producción en fincas de queso duro llanero en este momento, y eso hace que las empresas le paguen menos al productor. Entre las semanas 13 y 14 de este año hubo una pérdida del 14% en el valor de la leche para el productor en base al precio del dólar y al precio internacional.

Los precios del queso al consumidor aumentan cada semana mientras que el costo a puerta de corral se mantiene y causa pérdidas a los productores | Cortesía Invelecar

–¿Y la venta de gasolina en dólares?

–El problema es que se está manejando el combustible por el mercado negro, entonces eso eleva los costos de una manera dramática y, si a eso se le suma la devaluación que debe estar ya cerca del 30 o 35% en apenas 10 o 12 días, el resultado es de pérdida para productores y encarecimiento para los consumidores. El mercado negro de gasolina ahorita está cuatro veces por encima del precio internacional. Un galón de gasolina (cerca de 3,8 litros) el productor agropecuario lo está pagando en ocho dólares.

–¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan los productores agropecuarios actualmente por la falta de combustible? ¿Cuáles son las consecuencias para el consumidor?

–Bueno, son cerca de 120 mil productores agropecuarios que deben tener vehículos y todos ellos están siendo afectados. Al no poder trasladarnos a la finca no se pueden hacer las labores de mantenimiento rutinarias, sin mencionar los agricultores que están en plena cosecha, porque el problema del combustible afecta a todos los productores agrícolas y pecuarios. El precio del ganado en pie se contrajo un poco mientras que la carne aumentó al doble en la primera semana de abril. Todo se dolarizó y el salario mínimo mensual está en poco más de un dólar. Ha habido 90% de devaluación en los últimos 30 días, todo se duplicó en precios y lo que recibe el ganadero es igual a hace tres o cuatro semanas atrás. A mí me pagan la leche en 22 mil bolívares el litro. Un kilo de queso se lleva siete u ocho litros, es decir entre 150 y 170 mil bolívares, y un kilo de queso está en el mercado en más de 450 mil bolívares. Este desajuste entre precios de producción y precios al consumidor es consecuencia de la falta de gasolina.

En esta época de verano normalmente la producción cae, pero aquí el problema realmente es el combustible y, en menor medida, las limitaciones sanitarias por la pandemia. La devaluación será peor para el consumidor que el propio desabastecimiento por lo menos en los próximos 15 días. El poder adquisitivo va a quedar nuevamente en niveles paupérrimos. Actualmente el salario mínimo mensual es poco más de un dólar estadounidense. Esto se va a reflejar en mayor desnutrición de la población por no poder adquirir alimentos.

El Pitazo ha registrado protestas por parte de productores agropecuarios en varios estados del país durante la cuarentena debido a la falta de combustible, así como denuncias de agricultores y ganaderos cuyos procesos de producción están paralizados parcial o totalmente por la misma causa.

La falta de gasolina y gasoil afecta todo el proceso de producción agropecuaria y no solo el transporte de los productos finales | Cortesía Invelecar

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