El economista Benjamín Tripier considera que las sanciones del Gobierno de los Estados Unidos al de Nicolás Maduro han propiciado cambios en el manejo económico y todo parece indicar que seguirá el uso de la cuasi moneda petro como elemento intermedio entre el dólar y el bolívar, además de las importaciones masivas de parte del sector privado

El año 2019 fue negativo para la economía venezolana: la inflación más alta del mundo con 200.000 %, según el Fondo Monetario Internacional, contracción de 35% de acuerdo con estimaciones de agencias calificadoras de riesgo y la continuación del desmantelamiento del sector industrial nacional.

En paralelo, Venezuela comenzó a transitar por un proceso de dolarización “de facto” de la economía, como consecuencia de la poca utilidad práctica y escaso valor del bolívar como moneda de curso legal en el país. Además de la introducción de la moneda extranjera, hubo un repunte en ciertos sectores comerciales: los dedicados a la importación de alimentos, ropa, calzado y golosinas. Es la burbuja de compra y venta en la cual participa una porción reducida de la población.

“Los problemas estructurales de la economía continuarán en 2020. No porque se haya evidenciado cierto pragmatismo en lo económico -liberación de los controles de precios y la circulación de divisas en el mercado- habrá mejoras en los índices macroeconómicos”.

Así opinó el economista Benjamín Tripier, en entrevista con El Pitazo, en la que ofrece sus estimaciones para finales de 2019 y 2020. El también socio de la firma NTN-Consultores considera que las sanciones del gobierno de los Estados Unidos al de Maduro han propiciado cambios en el manejo económico.


Las sanciones sí han tenido efectos en la economía venezolana y sí promovieron cambios en cómo se hacían las cosas en el país. La gestión de Maduro no tiene tantos recursos como antes, como efecto de las sanciones

Benjamín Tripier, economista

–¿Qué deja en materia económica el año 2019?

–Un país con dos sistemas económicos. El socialista de controles y el capitalista sin controles y con una moneda transaccional: el dólar. La realidad venezolana no es como la de China porque la burbuja capitalista de ese país es legal y está regulada; mientras la nuestra se fue dando por omisión de los controles. Esto que pasa hoy en Venezuela debería dejar la enseñanza de que cuando liberas los precios, el abastecimiento aparece. Y el tema de los subsidios no puede mezclarse con el sistema de precios. Son dos mundos distintos que cuando se mezclan producen un desastre. Tal vez el aprendizaje para el gobierno es que pueden seguir manteniendo la ideología, pero que mezclarla con la economía no le hace bien a ninguno. Se probó una vez más la teoría económica de la aparición de cuasi monedas en recesión con inflación; que en nuestro caso fue el dólar en efectivo y en operaciones en Zelle (transferencias de dinero entre bancos estadounidenses).

–¿Las sanciones de los Estados Unidos provocaron cambios en la política económica oficial?

–Las sanciones sí han tenido efectos en la economía venezolana y sí promovieron cambios en cómo se hacían las cosas en el país. La gestión de Maduro no tiene tantos recursos como antes, como efecto de las sanciones. Se impuso algo de pragmatismo y se flexibilizaron los controles de precios y cambios, se permitió la actuación de sectores privados en importaciones de mercancías con preferencias. Las sanciones empujaron a Maduro a permitir cosas que hasta hace poco tiempo eran impensables: se dejó trabajar a empresarios y se permitió que fluyera el dólar como cuasi moneda nacional. Al parecer, esta tendencia va a seguir en 2020 a menos que regrese la ideología como elemento de manejo económico y se reactiven los controles. Esta es una situación que puede presentarse, pero que en este momento no pareciera factible; no hay dinero en las arcas públicas.

–¿Habrá más ajustes económicos de fondo en los meses sucesivos?

–Todo parece indicar que seguirá el uso de las cuasi monedas como el dólar de parte de los privados y el gobierno fomentará la suya, el petro, como elemento intermedio entre el dólar y el bolívar, una moneda que cada día pierde valor. El gobierno de Maduro no promoverá cambios de fondo. Siguen los daños estructurales en la economía. Aun cuando hay importaciones, lo que ingresa al país es insuficiente y no hay producción interna que pueda cubrir la demanda. Maduro no cuenta con recursos para mantener férreos controles y subsidios, por eso permitió cierta liberalización en la economía. El socialismo es muy caro y hace falta plata para mantenerlo.

–En términos económicos ¿cuáles fueron las peores y las mejores medidas?

-Las peores, las relacionadas con la banca. El súper encaje y los créditos indexados. Y no darle el ciclo de divisas completo, sino solo tramos que ayudaron a la ineficiencia. Las mejores son las que no se tomaron, pero permitieron que se formara la burbuja de bienestar de la que goza una parte pequeña del país. Esto es el repliegue del Estado en lo económico.

-Si se pudiese definir en tres palabras este año, ¿Cuáles serían?

Repliegue, porque debido a las sanciones, el Estado se ha visto limitado en su capacidad invasiva de la economía, y para eso se replegó y permitió que las cosas fluyeran. Solidaridad, entre la gente a la que ya no le importa la polarización y se ven a sí mismos como venezolanos sufrientes que deben ayudarse los unos a los otros. Inflexión, porque no parece que pueda haber retroceso en las permisividades, porque no hay capacidad económica para financiar los controles.

–¿Cuáles son las perspectivas económicas de cara a 2020?

–Pareciera que se profundizará el tema de los dos sistemas manteniendo la burbuja con su cuasi moneda (dólar en efectivo o zelle) y el mercado “socialista” que se moverá hacia el petro, el cual actuará como otra cuasi moneda, para ese mercado, el que domina el gobierno de Maduro. No se ven medidas ni para frenar la hiperinflación, ni la recesión, pero sí es posible que las flexibilizaciones se vayan formalizando y hasta se pueda pensar en inversión privada en sectores como telecomunicaciones, alimentación, logística. En caso de necesidad, el gobierno pudiera echar mano de las divisas que tienen los bancos en custodia.

–¿Qué le recomienda a la gente para enfrentar el próximo año?

–Que aplique todo lo que aprendió en 2019, porque le va a ser de utilidad. Comprar dólares o bienes como una nevera, un carro, etc. A las personas les digo que se metan en política y que hagan valer sus derechos.

–¿Qué debe hacer la gerencia del sector privado para seguirse manteniendo en una economía recesiva e hiperinflacionaria?

-Las empresas deben revisar la viabilidad de su negocio tal como está y si hay que hacer cambios, promoverlos ahora, porque con el incremento de las sanciones cada vez será más difícil operar. También les recomiendo que no se metan en política.

–¿Cómo los privados pueden abordar el tema de la Responsabilidad Social Empresarial en un país donde el Estado no tiene flujo de caja?

-Cuando el Estado empieza a replegarse, no tiene cómo atender a la pobreza. La posibilidad que tiene el empresario es apoyar a las comunidades y tomar un pedacito de alguna y aporte de alguna manera bienestar para ese entorno. Mientras más empresas hay, más espacios se cubren.

Esto no es cuestión de tamaño -prosigue Tripier-, pues empresas pequeñas hacen su trabajo ayudando a que otras más grandes, por ejemplo, en temas de trasplante de médula ósea, financien a las madres de los niños del JM de Los Ríos para que tengan una mensualidad, conseguir habitación o alojamiento cuando están en Caracas, etc.

Señala que “una de las palabras clave en el ámbito empresarial venezolano es solidaridad. El empresario venezolano ya aprendió, si no lleva a su gente se quedará sin gente. Está bien que el que se va del país no se va por el empresario, pero si el empresario de alguna manera establece una estrategia de retención, el venezolano se la piensa dos veces, dice: ‘Esta bien que se vaya mi mamá y mi papá, pero yo me quedo”. Creo que hay buenas posibilidades de retención todavía aquí”.

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