Daniela Aldrey y Luis Alfredo Machado se han ganado el corazón de los parisinos gracias a un foodtruck donde sirven comida típica venezolana

En París, capital de Francia, las caraotas se comen con azúcar. Lo asegura Daniela Aldrey, una venezolana que reside en la llamada “ciudad de la luz” desde hace más de 12 años, y quien ofrece dulces en su foodtruck Ají Dulce, cuya versión en restaurante acaba de abrir en 19 Rue Notre Dame de Lorette, 75009 Paris.

Daniela y su socio, Luis Machado, vivían de su emprendimiento cuando llegó el COVID-19 a Francia. A pesar de la crisis de la cuarentena y la imposibilidad de recibir comensales, lograron mantenerse a flote. “Hemos recibido préstamos, como apoyo económico por parte del Gobierno francés a los comerciantes, y también de nuestro público”, afirma Aldrey. Ahora, con el descenso de los casos y el permiso de operar en su terraza, Ají Dulce puede volver a consentir los paladares parisinos con una selección de arepas criollas, venezolanas y bien rellenas.

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El viaje de Daniela comenzó en 2008, cuando se fue de Venezuela para cursar, en Madrid, un máster en periodismo de investigación avalado por el periódico español El Mundo. Ahí conoció a su esposo, y poco tiempo después decidieron fijarse definitivamente en París. “Con la crisis económica que ocurrió en España por esa época nos dimos cuenta de que lo mejor era mudarnos a Francia, ya que mi esposo es francés”, recuerda.

Del periodismo a los fogones

En París, Daniela tuvo la oportunidad de ejercer el periodismo, su profesión, realizando labores de producción con corresponsales. Recuerda con gran entusiasmo la oportunidad de cubrir, como productora, la campaña electoral en la que salió victorioso François Hollande como presidente de Francia, para el período 2012-2017.

Aunque tuvo la oportunidad de retomar su profesión, Daniela sintió que necesitaba emprender en un área distinta. “Fue un momento bastante raro para mí, porque sentía que no podía desarrollarme por completo, sentía una nostalgia muy profunda por mis raíces, por mi país, el idioma, mi familia y la comida. Fue así como surgió Ají Dulce”, recuerda.


El francés está acostumbrado desde pequeño a probar diferentes texturas, diferentes sabores

Daniela Aldrey

Si bien su esposo le advirtió a Daniela que no había trabajado nunca en ramas vinculadas con el negocio de la gastronomía, ella le hizo caso a su instinto. “Cuando creo en algo, me lanzo”, afirma. Fue entonces cuando decidió crear una alianza con Luis Alfredo Machado, un venezolano oriundo de Punto Fijo que había conocido un año atrás cuando él cursaba estudios en la reputada escuela Le Cordon Bleu, y ambos decidieron emprender. En Venezuela, Machado se licenció como ingeniero químico en la Universidad Simón Bolívar, con experiencia en el campo petrolero.

Un boca a boca parisino

Así abrió Ají Dulce hace aproximadamente cuatro años, en forma de foodtruck. Daniela describe como un “calvario” el proceso para conseguir la autorización para el local ambulante, pero ellos perseveraron. “A diario, Luis y yo nos íbamos con nuestra cavita, tomábamos el metro y hacíamos que la gente degustara la carne mechada y las arepas”, recuerda.

Además, la logística para manejar el foodtruck fue complicada por las características de la ciudad. “París es una ciudad muy compleja para desplazarse en vehículo, porque las calles son muy angostas; hay siempre mucha gente en las calles y no hay muchos estacionamientos”. Pero ninguno de los obstáculos detuvo a Daniela, que cree fielmente en que “el que persevera, vence”.


A diario, Luis y yo nos íbamos con nuestra cavita, tomábamos el metro y hacíamos que la gente degustara la carne mechada y las arepas

Daniela Aldrey

Poco a poco, captaron la atención de SFR, una de las principales compañías de telefonía móvil, y Ají Dulce se convirtió en el primer foodtruck en operar en uno de los campus de la empresa, de unos 5.000 empleados aproximadamente.

Con el foodtruck, los creadores de Ají Dulce se han dado a conocer poco a poco en París. Su equipo de trabajo está conformado, en su mayoría, por venezolanos, a excepción de un francés que, según Daniela, “es más venezolano que todos nosotros”.

Auténtico sabor venezolano

Aldrey se refiere al público francés como uno de los más encantadores, a la par de los latinoamericanos. “Al francés lo han acostumbrado desde pequeño a probar diferentes texturas, diferentes sabores”. También los describe como curiosos porque se interesan por conocer cómo se cocinan las caraotas negras, cuáles son los componentes de la ‘reina pepiada’ o por qué la arepa de queso amarillo con carne mechada se llama ‘pelúa’.

Son bondadosos con la cantidad de relleno. “Aquí servimos arepas de arepera”, explica Daniela. También cuenta que los franceses adoran los tequeños artesanales de Ají Dulce, ya sea para complementar las arepas colosales o en bandejas para llevar, o para freír en una reunión con amigos.


El que persevera, vence

Daniela Aldrey

Un domingo al mes, Daniela y Luis varían el menú de Ají Dulce y ofrecen las empanadas rellenas de cazón de Margarita, o las cachapas de maíz dulce. Los quesos los compran a otro emprendimiento venezolano en Francia, llamado Délices en Famille.

Ahora, con el avance de la vacunación y la llegada del verano en París, Ají Dulce espera paciente a sus comensales franceses, encantados con las arepas maravillosas de dos venezolanos que se atrevieron a soñar y supieron hacerse un lugar en una de las capitales gastronómicas más importantes del mundo. 

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