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jueves, 1 diciembre, 2022

Vuelos Caracas-Bogotá no logran despegar ante imposibilidad de incorporar a Conviasa 

El gobierno de Nicolás Maduro quiere que la aerolínea del Estado venezolano, Conviasa, encabece las operaciones aéreas entre Venezuela y Colombia. La sanción de la Ofac lo impide y, al parecer, el administración de Gustavo Petro solo otorgará el visto bueno a otras aerolíneas venezolanas, lo que se ha convertido en obstáculo principal para reiniciar las operaciones

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Los vuelos entre Caracas y Bogotá aún no despegan, a pesar de la disposición mostrada públicamente por las autoridades de Colombia y Venezuela. Ni la aerolínea estatal Conviasa ni la privada Turpial, ambas de bandera venezolana, lograron salir del aeropuerto de Maiquetía con rumbo al aeropuerto del Dorado el pasado lunes 26 de septiembre, como se había anunciado. Todo parece indicar que la colombiana Wingo, tampoco alzará vuelo el venidero 3 de octubre.

De acuerdo con fuentes del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) y del sector aeronáutico venezolano, obstáculos de orden operacional, legal y político han privado en la toma de decisiones para retomar la ruta aérea entre los países vecinos.

La más importante de ellas es la posición del gobierno colombiano de dejar fuera de la jugada operacional a la aerolínea bandera de Venezuela, Conviasa.

“Las aspiraciones del gobierno de Nicolás Maduro son que Conviasa lidere las operaciones aéreas Caracas-Bogotá en cuanto a la frecuencia de vuelos y de oferta competitiva respecto al costo del pasaje y ninguna de las dos pudo concretarse. Para el gobierno es un punto de honor, pues lo ven como un triunfo sobre la postura de Estados Unidos”, asegura una fuente del Inac que solicitó la reserva de su identidad.

Conviasa esperaba ser la primera

Según la fuente, aunque el embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, había asegurado la posibilidad de que Conviasa cumpliera con las frecuencias de vuelo entre Maiquetía y El Dorado, la Autoridad de la Aviación Civil colombiana (AeroCivil) advirtió acerca de las consecuencias que traería, debido a que la aerolínea venezolana está en la llamada Lista Clinton, que maneja la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (Office of Foreign Assets Control – OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

“Ya en Caracas habían previsto esta situación y por eso el ministro Velásquez Araguayán había dicho que los vuelos a Colombia iban a funcionar como chárter. Eso significaba que los vuelos serían vendidos y comercializados por Conviasa, pero a través de un avión arrendado a otra aerolínea, que es lo que hace Conviasa con el vuelo Caracas-Madrid, lo comercializan pero lo cumple es Plus Ultra”, agrega la fuente, que cuenta con más de veinte años de experiencia en la aeronáutica civil de Venezuela.

Ni las mías ni las tuyas

El plan venezolano tampoco prosperó, pues de acuerdo con las leyes colombianas ninguna empresa o proveedor señalado por la lista Clinton puede tener trato comercial con el Estado. “Es decir, Conviasa no puede tener actividad económica ninguna con Colombia. Eso trancó el serrucho de las negociaciones”.

“El gobierno de Maduro está presionando a ver por cuál vía logra imponer a Conviasa. Eso retrasa la aprobación de otras aerolíneas venezolanas y de las colombianas”, afirma un asesor aeronáutico que solicitó la reserva de su identidad.

“Aquí el tema es que el Estado colombiano es muy estricto porque tiene más que perder. La lista Clinton es una especie de lista negra de empresas y personas vinculadas de tener relaciones con dinero proveniente del narcotráfico en el mundo. En el caso de Colombia, las normativas de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo obligan a las empresas a conocer e identificar a sus terceros, tales como clientes, proveedores y a verificar que los mismos no se encuentren en dicha lista. Incumplir la ley puede traducirse en sanciones para otras aerolíneas colombianas”, explica la fuente.

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De esta manera, Conviasa quedaría excluida de la operación aérea Bogotá-Colombia y aunque AeroCivil dio el visto bueno a Turpial Airlines, ligada al gobierno de Nicolás Maduro y propiedad de militares que trabajaron en diversos cargos para su gestión, temas operacionales como permisos para la tripulación y garantías de la aeronave impidieron cumplir el anunciado vuelo inaugural.

“Mientras no se solvente esto Wingo no puede viajar a Caracas por un tema de reciprocidad aeronáutica. Claro, las autoridades venezolanas pudiesen permitirlo, pero no les interesa que Wingo sea la que comience a explotar la ruta. Por eso el Inac les suspendió el permiso otorgado y no están vendiendo boletos”, puntualiza el especialista aeronáutico consultado.

Wingo confirmó, a través de un comunicado oficial, que el gobierno venezolano le prohibió la venta de boletería de manera momentánea.

Mientras, el Inac guarda silencio ante las solicitudes de otras aerolíneas de bandera venezolana como Láser Airlines y Avior, que ya volaban hacia Bogotá antes de la suspensión de la ruta por la pandemia de COVID-19. El mismo silencio ante las solicitudes hechas por las colombianas Avianca y Ultra. 

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