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jueves, 13 agosto, 2020

Pocas ventas marcan el fin de año en Catia este #31Dic

La gente en la calle preguntaba precios, pero no adquiría los productos. Los comerciantes aseguraron que las ventas no se correspondían con el volumen de personas que transitaban de un lugar a otro

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Caracas.- «Mucho alboroto pero pocas compras en realidad», fue la frase que utilizó Norman Pérez, uno de los comerciantes que opera en el sector Pérez Bonalde, en Catia, en el oeste de la ciudad, para resumir el panorama que se divisa este 31 de diciembre en esa popular zona de Caracas.

Muchos de los comerciantes opinaron igual que Pérez, ya que a pesar del gentío, las ventas estuvieron muy por debajo de las expectativas. Las compras de las tradicionales uvas para festejar la llegada del Año Nuevo fueron escasas. Muy pocos locales o buhoneros las ofrecían, y el costo oscilaba entre 150.000 y 200.000 bolívares por kilo.

Más demanda tuvieron las mandarinas, ya que la gente prefirió adquirir el kilo a 30.000 bolívares o dos kilos por 40.000 bolívares. Otro producto con poca demanda fueron las fresas, que tenían un precio que iba de los 60.000 a los 75.000 bolívares el kilo.

El tradicional pan de jamón tampoco estuvo tan accesible. En varias panaderías e incluso comerciantes informales llegaron a ofrecerlo hasta el pasado 24 de diciembre por 140.000 bolívares la unidad. Para esta fecha el precio era de 180.000 bolívares por un pan de tamaño mediano, con ofertas de dos panes de jamón por 340.000 bolívares y tres por 550.000.

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Varias panaderías expendían el de tamaño grande en 250.000, unas, y en 300.000 bolívares otras. Aquellos que en el relleno incluían queso crema costaban un poco más, 280.000 o 330.000 bolívares.

Algunos vendedores informales aceptaban desde pago móvil hasta divisas por los productos. Incluso en el mercado de Catia, donde se vio a mucha gente, en varios puestos aseguraron que las ventas, tanto de ropa como de víveres, no fueron lo esperado.

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«Pareciese que hay un gentío comprando, hasta yo me emociono cuando veo esta cantidad de gente, pero no es así. Lo que más se están llevando son verduras y algunos ingredientes para las hallacas. Las apariencias engañan», dijo José, encargado de venta de carnes.

Otro señor que atendía una venta de ropa afirmó: «La gente compra una pieza, si acaso dos. De los estrenos olvídese, nadie está comprando ropa para eso. Lo que sí se ha visto es que les compran ropa a los niños. Dentro de lo poco, es lo que más se ha visto».

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Adiós a la tradición de la buena suerte

El bulevar José María España, el mercado y la calle Argentina, así como la redoma de Pérez Bonalde, las zonas que más aglutinan comercios y vendedores, estaban muy concurridas. El desplazamiento era difícil por el bulevar, principalmente por la presencia de los llamados manteleros, que exponen su mercancía extendida en el piso.

Estos buhoneros eran los que más ofrecían la ropa interior de color amarillo, que en años anteriores se compraba para recibir el nuevo año, porque, según la costumbre, traía buena suerte.

Foto: Barbara Rodríguez

Las piezas para damas y caballeros costaban desde 40.000 bolívares hasta 100.000. «Me mandaron la mercancía así. Quien quiera comprarla, la compra», aseguraba una señora con un lote de sostenes amarillos, además de otras prendas femeninas de diversos colores, que exponía sobre un cartón en pleno bulevar. «Pero te digo de verdad, nadie la para a eso del color amarillo. No he vendido casi nada, como se puede ver. El color no tiene nada que ver», aseveró.

Otra vendedora ofreció su versión al respecto: «Quienes creen en esa tradición del uso del color amarillo para fin de año, es gente como uno, de la tercera edad. Los jóvenes no creen en eso, y las cosas no están baratas, sino todo lo contrario. Prefieren gastar lo que tienen en algo que les guste antes que rendir tributo a una costumbre».

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