Economistas y comerciantes advierten que el repunte en las transacciones comerciales no implica una recuperación de la economía. Estimaciones de Ecoanalítica destacan que 50% de la población recibe y paga productos y servicios con moneda extranjera

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Centros comerciales emblemáticos, así como tiendas y algunos locales ubicados en las principales calles y avenidas de Caracas han estado concurridos durante las últimas semanas. A diferencia de los meses anteriores, en diciembre los establecimientos han recibido a un elevado número de visitantes que observan y preguntan por los precios, incluso algunos han comprado más mercancía.

Esta escena contrasta con la desolación que se observó en numerosos comercios en Venezuela durante buena parte de este 2019, en una economía que se ha contraído sin pausa desde 2013 y con una hiperinflación que ha pulverizado el poder adquisitivo del ciudadano.

El economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma consultora Ecoanalítica, explica que el mayor dinamismo que muestra la actividad de algunas empresas no puede considerarse como una «recuperación económica». Atribuye este fenómeno a cambios en el patrón de consumo de hogares y personas, que recientemente han comenzado a recibir divisas.

Según estimaciones de Ecoanalítica, al 15% de la población que desde el año pasado recibía y tenía posibilidad de pagar con moneda extranjera se ha sumado otro 35%, que comienza a tener acceso a divisas en pequeños montos. Oliveros señala que la capacidad de compra de estas personas no es elevada, pero ahora están gastando más.

«Ese 35% es lo que puede explicar el dinamismo de consumo que podemos ver en la economía», afirma Oliveros a El Pitazo, quien además advierte que el 50% de la población que solo tiene ingresos en bolívares «sigue en unas condiciones muy precarias».

«Hasta ahora se ve que el acceso de un mayor número de personas al dólar les ha mejorado un poquito la capacidad de consumo, pero eso no significa que tengamos una capacidad de consumo estable y mucho menos una capacidad de consumo suficiente. Todavía los niveles de consumo son dramáticamente mucho más bajos de los que había inclusive el año pasado”, dice a El Pitazo Carlos Fernández, primer vicepresidente de Fedecámaras.

Los indicadores no muestran recuperación

El economista José Manuel Puente advierte que observar una mayor cantidad de clientes en restaurantes y comercios no significa que la economía está «saliendo de su fase de colapso». Sostiene que no hay ningún indicador o data sólida que permita afirmar que se detuvo o que se revirtió la contracción que ha registrado la economía venezolana durante los últimos seis años. “Por cada restaurante abierto hay otros diez que están quebrados», dijo Puente a modo de ejemplo a El Pitazo.

Desde 2013 la economía venezolana ha perdido más de la mitad de su tamaño. Según las cifras más recientes publicadas por el Banco Central de Venezuela, solo en el primer trimestre de 2019 el Producto Interno Bruto cayó 26,8%. A este desempeño desfavorable se agrega el episodio de hiperinflación que enfrenta el país desde noviembre de 2017.

Según la medición de la Asamblea Nacional, al cierre de 2018 la hiperinflación llegó a 1.698.488,2 %, mientras que desde enero hasta octubre de 2019 registró 4.035,2%. A pesar de que se ha desacelerado, la hiperinflación no ha dejado de erosionar el poder adquisitivo del venezolano y se ha traducido en una caída de las ventas que, según datos de Fedecámaras, ha superado el 30% este año en algunos rubros.

La temporada de mayor gasto

Tradicionalmente en el último trimestre de cada año se registra mayor cantidad de dinero en circulación. En este lapso aumenta el gasto en un número importante de hogares, así como las ventas de distintos rubros. A juicio de representantes del sector empresarial, esta tendencia también se observa este 2019 en medio de la contracción de la economía.

«En los últimos dos meses del año normalmente hay un comportamiento más expansivo de la economía y hay un comportamiento del consumidor que tiende más al gasto, motivado también porque hay un poco más de liquidez en el mercado», afirma Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio.

«Se ha seguido imprimiendo dinero inorgánico. En términos proporcionales, probablemente no se hace como el año pasado, pero todavía se sigue imprimiendo un porcentaje importante del dinero que está circulando», sostiene el primer vicepresidente de Fedecámaras.

«También hay gente que, con sus ahorros y esfuerzo, siempre en diciembre tiene un nivel de consumo un poquito mayor o gasta un poquito más. Es el gasto tradicional del año. Pero en líneas generales, yo creo que estos meses van a cerrar igual que los meses anteriores», dijo Fernández.

Una dinamización puntual que no frenará la caída del comercio

Tras la caída de 40% que -según estimaciones de Consecomercio- registró la actividad del comercio y los servicios en Venezuela entre enero y octubre de 2019, sus representantes esperan un mayor dinamismo durante las últimas semanas del año, pero proyectan que la disminución del sector en 2019 no será inferior a 35%. «Es como sacar un paracaídas que alivia tu caída, pero tú sigues cayendo, esa es la realidad», explica Capozzolo.

Capozzolo destaca que el incremento en la actividad en algunos establecimientos comerciales de Caracas durante las últimas semanas no se ha registrado en todas las localidades de Venezuela. «Podemos estar viendo una aparente recuperación del comercio en algunos puntos focalizados, porque recuérdese que este tipo de mediciones normalmente las hacen en sitios donde puedes medir. Pero a lo mejor si vas a sitios donde no se mide, te vas a dar cuenta de que la gente no tiene acceso ni siquiera a los servicios básicos», resalta el presidente de Consecomercio a El Pitazo.

Se retoma el pago a crédito de las facturas

Para Fernández, la dolarización transaccional que ha crecido en 2019 ha impulsado el crédito comercial entre los distintos actores de la cadena de comercialización (productor primario, fabricante, mayorista y minorista). A su juicio esto ha tenido «un efecto dinamizador sobre la economía».

Para evitar la pérdida de valor de la mercancía como consecuencia de la hiperinflación, algunas empresas optaron por solicitar su pago de contado o por adelantado. Fernández sostiene que el uso de moneda extranjera está llevando a retomar el crédito para el pago de las facturas.

«Entonces la gente compra (la mercancía) y tiene que pagar entre 30 días o 15 días. Como está dolarizado lo aceptas y eso le da tiempo suficiente para vender aquello que compró a crédito y pagar después, y eso va teniendo un efecto dinamizador que depende del producto, puede ser cuatro, cinco y hasta seis transacciones que se generan en un crédito y terminan en el consumidor final», afirmó el dirigente empresarial.

La dolarización transaccional se ha expandido en Venezuela durante el último año. En octubre de 2019, un estudio realizado por la firma Ecoanalítica en 136 establecimientos de siete ciudades del país reveló que 53,8% de las transacciones se hicieron en divisas. Tres ciudades destacan con un porcentaje de transacciones en moneda extranjera por encima del promedio: Maracaibo con 86%; Barquisimeto con 59,6% y Lecherías con 59%.

El aumento del uso de moneda extranjera como instrumento de pago se da en una economía que, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, cerrará 2019 con una contracción de 35% y una inflación de 200.000%, y en la que los bolívares resultan insuficientes para atender los gastos de un número importante de hogares y personas.

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