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martes, 24 noviembre, 2020

Comerciantes y transportistas esperan que flexibilización ampliada mejore economía venezolana

La medida anunciada por Nicolás Maduro como 7+7 plus implica la movilización de más personas con la reocupación de espacios de recreación y esparcimiento

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Caracas.- Este lunes 19 de octubre comenzó una nueva etapa de flexibilización ampliada que Nicolás Maduro denominó 7+7 plus que implica la reactivación de locales comerciales como licorerías, viveros, piñaterías y joyerías; también la apertura de espacios de recreación como plazas, parques y clubes y entes gubernamentales como el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) y la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

En la capital, comerciantes y transportistas confían en que esta medida contribuya al restablecimiento de la economía o, más precisamente, los ayude a sobrevivir al último trimestre del año. En la Plaza Candelaria, municipio Libertador, Francisco Testone vende café y cigarros y cuenta a El Pitazo que en un día puede generar hasta 600.000 bolívares, lo que equivale a 75% del salario mínimo en Venezuela.

Él asegura que ya contrajo COVID-19 y que sabe que las medidas de bioseguridad deben seguir siendo rigurosas, pero sí admite que la reactivación de otros sectores económicos y con la salida de la ciudadanía a las calles, sus finanzas podrían mejorar. “Ojalá, más bien, fueran 7×15, para poder trabajar dos semanas seguidas”, dice.

En el Bulevar de Sabana Grande, comerciantes informales aseguran que la flexibilización permite generar más ingresos. | Foto: Ronald Peña.

Para Henry y Kendry, dos vendedores de chicha del Bulevar de Sabana Grande, la flexibilización será buena para ellos, porque podrían aumentar las ventas; pero perjudicial porque puede empeorar la propagación de los casos del nuevo coronavirus. “Hay que tomar las medidas. Si uno se cuida, no pasará nada”, comenta Henry. En un buen día, precisa, puede generar 15 dólares en ganancias; aunque hay días en los que no se vende nada. Kendry insiste: “Este virus es pa’ rato. Hay que reactivar la economía”.

También en el bulevar, Alejandra Valentino vende bisutería desde hace un mes. Antes, vendía helados en su casa y decidió salir porque teme que llegue Navidad y no cuente con el dinero para comprarles ropa y juguetes a sus dos niñas. Como el local no es de ella, debe pagar una comisión al dueño. En un buen día puede ganar dólares, mientras que su jefe se lleva 15. Se entusiasma al pensar que la gente vuelva a habitar las calles caraqueñas, porque eso podría significar más ingresos.

Volver luego de siete meses

Este martes 20 de octubre es el segundo día que Juarnaith Curvelo y Rommel Hernández trabajan en la calle luego de siete meses de cuarentena. Ambos venden bebidas energizantes en la entrada de Sabas Nieves, del Ávila. “Imagínate la felicidad, nosotros no veníamos desde el sábado antes de que decretaran la cuarentena”. Aunque se siente afortunada por haber subsistido, Juarnaith asegura que no hay nada como volver al lugar en el que trabaja desde hace 17 años.

Trabajadores y vendedores de Sabas Nieves volvieron a sus espacios luego de siete meses de cuarentena. | Foto: Ronald Peña.
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Esa entrada para subir la montaña estará abierta desde las 6:00 am hasta las 3:00 pm. Minerva y Javier, trabajadores del lugar, cuentan que la gente ha ido, aunque la afluencia, estiman, es apenas de 20% en comparación a la que había antes de la pandemia. “Hay muchas cosas: la gente todavía tiene miedo, muchas personas están haciendo la cola de la gasolina y otras no saben que ya se puede subir”, cuenta Javier. Esperan que el fin de semana se normalice y suba más gente.

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Sin pasajeros no hay trabajo

“La cuarentena fue pésima porque tuvimos que trabajar menos días”, dice Alexander Alvarado, conductor de la línea de Chacaíto-Baruta. Espera que con la flexibilización pueda recuperarse económicamente; estima una pérdida de 80% durante el período de confinamiento. Los días de radicalización son los peores para él porque la policía le exige llevar solo a una persona por cada dos asientos y ninguna de pie: de 43 muebles, solo se ocupan 21.

También en Chacaíto, Alejandro Lopano es colector en una de las camionetas que va hasta Propatria. Antes de la cuarentena, podían trasladar hasta 500 personas en un día, ahora, él calcula una reducción de 50% en la afluencia de gente. Aun así, cree que no hay suficientes unidades para la demanda, sobre todo, por la escasez de combustible en el país.  

Transportistas estiman pérdidas de hasta 80% durante el confinamiento en Caracas. | Foto: Ronald Peña.

Además de trabajar menos días y con menos pasajeros, muchos transportistas también deben destinar parte de sus ganancias para evitar que los policías los sancionen. Miguel González, fiscal de la línea Plaza Venezuela – Antímano, cuenta que a veces tiene que pagar hasta 10 dólares para que los dejen trabajar, porque no pueden llevar personas paradas: “Sabemos que no se puede, pero a veces es un problema porque la gente se quiere ir, llegar rápido y uno los deja”. Estima que 3.000 personas se movilicen a diario gracias a esa ruta.

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