Víctor Hugo Garrido Márquez es el atleta paralímpico venezolano de mayor edad y con más participaciones en Juegos Paralímpicos, con seis participaciones. La noche del 25 de agosto corrió en su bicicleta 3.000 metros en ciclismo de ruta, con 54 años de edad y sin la pierna izquierda que perdió hace 32 años

En Tovar, donde hoy las lluvias causan estragos que aún no se terminan de cuantificar, creció Víctor Hugo Garrido Márquez, el atleta venezolano de mayor edad que representa al país en los Juegos Paralímpicos Tokyo 2020. Aunque este miércoles 25 de agosto se despidió de la competencia al no clasificar tras su participación en ciclismo de ruta, asegura que pedaleó con todas sus fuerzas en honor a sus padres y su gente de Tovar y Santa Cruz de Mora, donde nació el 21 de octubre de 1966.

Víctor Garrido tiene 54 años de edad y 32 de ellos sin su pierna izquierda. La perdió cuando iba de pasajero en una moto con su cuñado una noche de mayo de 1989. Una gangrena ósea por falta de atención médica oportuna obligó la amputación casi completa de su extremidad. “Me amputaron a una cuarta del fémur”, recuerda vía telefónica mientras descansa de su penúltima práctica en el velódromo de Izu, a 120 kilómetros de la capital japonesa.


EN TOVAR, DONDE HOY LAS LLUVIAS CAUSAN ESTRAGOS QUE AÚN NO SE TERMINAN DE CUANTIFICAR, CRECIÓ VÍCTOR HUGO GARRIDO MÁRQUEZ, EL ATLETA VENEZOLANO DE MAYOR EDAD QUE REPRESENTA AL PAÍS EN LOS JUEGOS PARALÍMPICOS TOKYO 2020


Su discapacidad no lo detuvo. Recorrió en muletas toda Venezuela durante 115 días dando a conocer la Ley de Integración de las Personas Incapacitadas, decretada en 1994. “Explicábamos la ley en escuelas, liceos, canchas deportivas. Yo quería que la gente entendiera que tener una discapacidad no significa tener que dar lástima”, dice con una energía contagiosa. En esa travesía lo acompañaron otros cuatro deportistas con discapacidad.

Antes, en 1993, caminó en muletas desde la plaza Bolívar de Mérida hasta el Pico El Águila, atravesando todo el páramo. Hizo esta travesía de más de 70 kilómetros en 17 horas, divididas en dos etapas. “Los retos fortalecen la existencia”, decía el afiche que promocionó aquella hazaña. Y ese sigue siendo el lema de quien ha sido tres veces campeón del mundo en su disciplina y ha representado a Venezuela en seis Juegos Paralímpicos consecutivos. Su próximo reto es crear el proyecto Víctor Garrido París 2024.

El ciclismo e Irene Sáez

Cuando Víctor Garrido recuerda los nombres de quienes lo han apoyado a lo largo de su vida, reconoce que son muchos, pero hay uno que nunca olvida: el de la exalcaldesa de Chacao Irene Sáez. “Ella fue quien luchó para que yo pudiera tener mi primera prótesis. Me dio 20.000 dólares y viajé a Estados Unidos para que me la pusieran. Aún tengo esa prótesis de recuerdo”, cuenta.

A Irene Sáez la conoció en Caracas, a donde se fue a vivir en 1992, dejando en Tovar a su pareja y sus dos hijos para buscar mejores oportunidades. “Me fui con 500 bolívares en el bolsillo. Llegué al terminal de Nuevo Circo. Me tocó dormir en la calle, pero nada de eso me detuvo. Me fui porque en Tovar no tenía futuro. Trabajaba en una escuela y el director llegó a decirme que no podía seguir trabajando porque me faltaba una pierna”, cuenta con la indignación aún latente.


Explicábamos la ley en escuelas, liceos, canchas deportivas. Yo quería que la gente entendiera que tener una discapacidad no significa tener que dar lástima

Víctor Garrido

A los pocos días de estar en la capital del país se sumó a una protesta de buhoneros discapacitados con la que se topó por casualidad frente a la Alcaldía Metropolitana de Caracas. “Ahí había hasta atletas paralímpicos que participaron en Barcelona 92, y después terminaron siendo buhoneros”, rememora. Víctor también trabajó como vendedor ambulante, reparando electrodomésticos y como cajero de bóveda en el extinto Banco Caracas.

Mientras estuvo en la capital no dejó de participar en carreras de 21 y 42 kilómetros. En una de esas, la por entonces alcaldesa de Chacao lo vio y luego lo contactó. Conversaron en la oficina de ella y le prometió que lucharía por conseguirle una prótesis. “Ella me dijo: vamos a luchar por esa pierna, Víctor. Lo vamos a lograr”, dice al recordar las palabras de Irene Sáez, a quien agradece el siempre haberlo tratado con respeto y admiración y nunca con lástima.

La incursión de [1] [MF2] este atleta en el ciclismo comenzó en 1997, cuando recorrió en bicicleta la ruta Caracas – Mérida en un lapso de ocho días. Lo hizo para recaudar fondos para su viaje a Miami, donde le pondrían su prótesis. Antes había corrido maratones y medias maratones dentro y fuera del país, titulándose campeón en varios de ellos.


Me fui con 500 bolívares en el bolsillo. Llegué al terminal de Nuevo Circo. Me tocó dormir en la calle, pero nada de eso me detuvo. Me fui porque en Tovar no tenía futuro. Trabajaba en una escuela y el director llegó a decirme que no podía seguir trabajando porque me faltaba una pierna

Víctor Garrido

La afición por el ciclismo la heredó de su madre, con quien veía la Vuelta al Táchira desde niño cuando los competidores pasaban por Tovar. “Yo me les pegaba a los ciclistas y llegaba con ellos, aunque mi bicicleta era muy pesada. Lo hice a mis 14, 15 años. Me gustaba mucho ver los sprinters”, dice refiriéndose a los ciclistas de gran potencia que corren a muy alta velocidad en tiempos cortos.

Todos sus esfuerzos fueron más que compensados. En septiembre de 2009 Víctor Garrido se convirtió en el primer venezolano en coronarse Campeón del Mundo en Ciclismo de ruta, además del líder en ciclismo paralímpico del continente americano y cuarto en el ranking mundial de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Al año siguiente repitió su título de campeón mundial en Canadá y luego en 2013.

De Sydney 2000 a Tokyo 2020

En Miami Víctor Garrido vivió cuatro años, entre 1997 y 2001. En ese tiempo volvió una vez a Venezuela, donde conoció a Hugo Chávez cuando este apenas era candidato a la Presidencia de la República. Al expresidente, con quien conversó en varias ocasiones, también lo recuerda como un hombre que brindó mucho apoyo a los atletas con discapacidad durante sus primeros años de gobierno.

En Estados Unidos corrió en varios maratones, entre ellos el Maratón de Nueva York de 1997, donde marcó un récord de 5 horas 20 minutos y 22 segundos. Un año después, en junio de 1998, hace su primera participación en ciclismo fuera de Venezuela, en el Campeonato Nacional de Ciclismo realizado en Florida, donde se titula tricampeón en pista y ruta. Tres meses más tarde compite en el Campeonato Mundial de Ciclismo para amputados, en la ciudad de Colorado Springs, logrando ubicarse en el puesto ocho y, con ello, su primera clasificación a unos Juegos Paralímpicos, los de Sydney 2000.

Desde esa primera clasificación, Víctor Garrido ha competido consecutivamente en todos los Juegos Paralímpicos, sumando un total de seis participaciones. “En Londres 2012 gané una medalla virtual, porque aunque fui el primero de mi grupo, el Comité Paralímpico decidió ese año unificar las categorías y recibí fue un diploma”, explica quien ya había recibido su primer diploma olímpico en Atenas 2004. En Río 2016 sufrió una fuerte caída mientras hacía su carrera en ciclismo de ruta, que le impidió culminar su participación.


El año pasado me vi con un psicólogo porque realmente me sentí muy afectado, sin trabajo, con la bicicleta rota y en medio de esta pandemia, pero siempre he pensado que uno tiene que ser fuerte como el acero

Víctor Garrido

A pesar de atravesar dificultades físicas, emocionales y económicas, Víctor Garrido logró clasificar a Tokyo 2020, donde marcó un tiempo de 4:30.602 este 25 de agosto. No ha sido su mejor marca, pero sí su mayor esfuerzo. “El año pasado me vi con un psicólogo porque realmente me sentí muy afectado, sin trabajo, con la bicicleta rota y en medio de esta pandemia, pero siempre he pensado que uno tiene que ser fuerte como el acero”, dice mientras se le quiebra un poco la voz por primera vez en casi dos horas de entrevista telefónica.

Este tricampeón mundial, y ganador de otros 12 títulos en distintas competencias, vive en Bilbao, España, desde 2005. Allá se llevó a sus dos hijos, a quienes dio estudios y hoy se desempeñan como chefs en ese país, donde nació el padre de Víctor, quien sigue viviendo en Tovar junto a su madre. “Esto se lo dedico a mis padres que me enseñaron que nunca hay que rendirse. También a mi gente de Tovar y Santa Cruz de Mora en estos difíciles momentos que viven por las lluvias”, escribió vía WhatsApp horas antes de hacer la que quizá haya sido su última participación en unos Juegos Paralímpicos.

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