Papá de Keydomar Vallenilla: “Mi hijo me dijo ‘Voy con todo”

Hildomar Vallenilla, padre del atleta venezolano que logró la plata en levantamiento de pesas este sábado en Tokyo 2020, celebró con llanto el podio y aseguró a El Pitazo que sin hacer bulla y con disciplina su hijo trajo esta alegría a Venezuela

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Padre de Keydomar Vallenilla: “Yo siempre tuve fe en mi hijo. De repente muchas personas dudaron de él, pero mi hijo les dio la sorpresa. Mi hijo, el más calladito, fue el que hizo ruido en Tokio” | Foto: cortesía

Caracas.- La emoción y las felicitaciones que llueven en el barrio Brisas de El Paraíso no lo dejan escuchar o hablar bien. Este sábado, 31 de julio, quedará marcado en la memoria del señor Hildomar Vallenilla como uno de los más felices, al ver a su hijo “levantar sus sueños”, tal como define la hazaña del deportista olímpico Keydomar Giovanni Vallenilla Sánchez, que acaba de regalarle la medalla de plata a Venezuela en Tokyo 2020.

Keydomar llenó de alegría al país al levantar 387 kilogramos en la especialidad de halterofilia, 96 kg. Con 22 años de edad se colgó la presea de plata en la competencia olímpica que ganó el catarí Fares Elkabh, con récord olímpico de 402 kilogramos, mientras que en el tercer lugar terminó el georgiano Anton Pliesnoi con 387 kg.

“Levantando sus sueños. Mi hijo está levantando sus sueños”, dijo con la voz entrecortada Vallenilla, padre del medallista olímpico, en conversación telefónica con El Pitazo. Mientras caminaba por las calles de su comunidad, en Caracas, y recibía las felicitaciones de sus vecinos, Hildomar dijo que no ha parado de llorar y que el logro de su hijo es para toda la familia venezolana.

“Yo siempre tuve fe en mi hijo. De repente muchas personas dudaron de él, pero mi hijo les dio la sorpresa. Mi hijo, el más calladito, fue el que hizo ruido en Tokio”, dijo este padre orgulloso.

La familia de Keydomar, que viven desperdigados entre La Vega y El Paraíso, en Caracas, celebró esta medalla como la consagración de un atleta disciplinado que desde los nueve años de edad tomó la halterofilia como su deporte y creció en él.

El señor Vallenilla, trabajador jubilado de la Upel y docente en una escuela en Altamira, cuenta que este viernes en la tarde fue la última vez que logró hablar con su hijo: “Le dije que disfrutara, que le demostrara al mundo porque estaba ahí. Él decía: papá voy con todo”.

Aunque todavía no había podido hablar con su hijo para felicitarlo por su medalla de plata luego de levantar 387 kilos totales en los 96 Kilogramos, el señor Vallenilla cuenta que le mandó un mensaje vía WhatsApp en el que le recordaba que era su bendición, que lo amaba y que habían cumplido su meta, “levantando su sueño”.

Asegura que el momento lo vivió como si estuviera a su lado en Tokio. “Lo vimos en la casa por Youtube, pero también pusimos la transmisión de Tves porque como el internet es tan malo… Lo vimos en mi casa, aquí en Las Brisas de El Paraíso. Lo vimos con mi mamá, mi hija menor, mis dos hermanas”, contó.

Un logro de todos

El señor Vallenilla describe a Keydomar como un muchacho disciplinado, trabajador y estudioso. Asegura que este logro se lo debe a los sacrificios que él y toda la familia ha tenido que hacer para que el muchacho avance a la victoria.

“Es disciplinado, respetuoso, full colaborador. Para lo joven que está siempre anda pendiente de ayudar. Aparte es bien aplicado en su entrenamiento”, dijo el padre del ganador de la plata en Tokyo 2020, quien recordó que Keydomar representó a varios estados del país en competiciones nacionales y tiene tres medallas internacionales en su disciplina.

Este hombre relató que él y los abuelos de Keydomar son docentes y que su madre, la señora Carolina, es técnico en Farmacia. Con sus sueldos y trabajando lograron financiar la carrera del medallista que hoy es orgullo de Venezuela.

Hildomar Vallenilla no deja de lado en este logro la preparación de Keydomar y el respaldo del Instituto Nacional del Deporte (IND) en Venezuela, donde vive el atleta actualmente, y de su entrenador Henry Velázquez, un hombre que, asegura, le enseñó el amor por el levantamiento de pesas y lo ha acompañado hasta este momento en las Olimpiadas.

“Hoy voy a celebrar…. En el barrio lo vamos a recibir con una fiesta aquí y donde su mamá. Eso no pasa todos los días, eso en Tokio todos tienen medallas olímpicas, pero aquí en Venezuela son pocos y mi hijo es uno de esos pocos”, gritó emocionado el señor Hildomar antes de recibir la felicitación de otro vecino y colgar la llamada.

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