La exclusión y la desigualdad golean al fútbol femenino

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“No estoy en contra del fútbol femenino, pero tampoco me agrada”, soltó
hace casi medio siglo, en 1971 para ser precisos, el presidente de la Real
Federación Española de Fútbol, José Luis Pérez-Payá. En el verano de ese
mismo año, una multitud de 110 mil personas abarrotaba el estadio
Azteca de Ciudad de México para presenciar la final del II Mundial del
Fútbol de Mujeres, patrocinado por marcas comerciales y sin
reconocimiento oficial.

Aquella asistencia sigue siendo el récord para un juego de fútbol
femenino. A muchos les cuesta verla. Y reconocerla.
La larga historia de más de un siglo de las mujeres en el fútbol está
poblada de discriminación, burlas, prohibiciones institucionales y legales
sin que mediaran las fronteras –en Inglaterra y Francia, también en Brasil y
Paraguay, al menos–, dictámenes médicos y científicos que lo
desaconsejaban, ocultamiento y, cómo no, frases desafortunadas.

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El Mundial Femenino cuyo telón la Fifa acaba de bajar con todo fervor en
Lyon lo comenzó a disputar en las calles de París la mejor jugadora del
mundo: la noruega Ada Hegerberg.

Un afiche con su rostro y la simple pregunta Where´s ADA (¿Dónde está Ada?) adornó postes y paredes de la capital francesa, como parte de una campaña concebida por la ONG mexicana Versus para llamar la atención sobre la discriminación de género.

Hegerberg, de 23 años, estrella del multicampeón europeo Olympique de
Lyon, desistió de participar con su selección en el Mundial aún cuando la
Federación Noruega acordó la igualdad salarial para sus combinados
masculino y femenino. “No hay el mismo trato en difusión, ni en número
de partidos, ni en campos de entrenamiento…”, argumentó la jugadora
como parte de la campaña #MoreThanAPayCheck, más que un cheque de
pago.

Afiche del Mundial 71 (Tomado de Ser Histórico)

La selección de de fútbol de hombres de Noruega ocupa el lugar 73° del
ranking mundial, la femenina –campeona mundial en 1995 y oro en Sidney
2000– el 14.

Alcanzada la visibilidad del fútbol femenino casi a escala mundial –contra
esos ciento y pico de años de lastre en la que los hombres resguardaron
ese espacio para ellos– las mujeres aspiran ahora a cuotas más altas.
En una encuesta de la Federación Internacional de Futbolistas
Profesionales (FIFPro) se apunta que 90% de las mujeres futbolistas
tendrán una carrera corta por “cuestión de salarios o maternidad” y 70%
admite que ha sido “discriminada”.

Los ejemplos abundan

Las jugadoras de la selección estadounidense, la potente supercampona
del mundo – en Estados Unidos hay más de 7 millones de jugadoras de
soccer–demandaron a su federación en 2016 por la evidente desigualdad
de condiciones con la masculina, claramente menos exitosa. Y volvieron a
demandar el pasado 8 de marzo, en ocasión del Día Internacional de la
Mujer.

La demanda la firmaron, entre otras, Alex Morgan, Carli Lloyd y la activista
y Balón y Bota de Oro del Mundial recién finalizado Megan Rapinoe.
Morgan, la jugadora mejor pagada de su país, ingresa 100 veces menos
que lo que devengan Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. Lloyd gana en un
año lo que el chileno Alexis Sánchez factura en una semana.

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El salario que Neymar Jr. pactó con el París Saint Germain equivale, de
acuerdo a Sporting Intelligence, al de 1.693 futbolistas mujeres de las siete
ligas más importantes del mundo (Francia, Alemania, Inglaterra, Suecia,
Australia, México y Estados Unidos).

En Sudamérica, donde la profesionalización está aún en pañales, – solo
Brasil, Colombia, con un campeonato reducido a un trimestre, y
Venezuela, con su salario de agua, tienen campeonatos rentados–, el
fútbol femenino crece a pesar de la escasez de recursos, la precariedad de
las canchas cuando las hay, la marginación mediática (solo 4% dela
información deportiva está dedicada a las mujeres) y la clara apuesta de la
dirigencia por el fútbol “donde hay dinero”.

Alex Morgan, la mejor pagada de Estados Unidos gana 100 veces menos que Cristiano Ronaldo o Messi.

El presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, en el discurso al 70
congreso ordinario del organismo en abril pasado se ufanaba del
incremento de los ingresos en tres años de 70 millones a 500 millones de
dólares.

211 millones premiarán a los equipos masculinos que participen en las
Copas Libertadores y Sudamericana. Sólo el equipo campeón de la
Libertadores 2019 se embolsillará 20,4 millones. El club que ganó la
Libertadores Femenina de 2018 (Atlético Huila de Colombia) se llevó 50
mil dólares. ¡Cuatrocientas veces menos!

A mucha gente, sin embargo, le parece lógica esta relación a pesar de su evidente desiquilibrio. Son las leyes del mercado, justifican.  “¿Es posible
valorar la ‘justicia’ del mercado sin tener en cuenta los siglos de opresión,
desigualdades y explotación que nos han llevado a la situación actual?”, se
pregunta el historiador Juan Cristóbal Marinello Bonnefoy en el portal Ser
Histórico.

Equipo, Blyth Spartans Ladies FC, campeonas británicas 1918

El Mundial comenzó en las calles de París y terminó en el Stade de Lyon
cuando Gianni Infantino, el mandamás de Fifa, entregaba a las
estadounidenses la Copa de Campeonas. La música de fondo fue un grito
profundo y largo: “Equal Player”, “Equal Player”.

Aquí esta la campaña ¿Dónde está Ada?

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