Yordano le cantó a venezolanos en Nueva York en una emotiva presentación

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En agosto del 2014 Yordano anunció que le habían diagnosticado un cáncer de médula, entonces el cantante de Caracas, uno de los venezolanos más queridos en la historia musical del país tenía que dejar los escenarios como tantos otros, para luchar por su vida.

Dos años después el álbum «El tren de los regresos«, que lanzó con sus canciones de toda una larga trayectoria fue interpretada junto a Carlos Vives, Ricardo Montaner, Franco de Vita y otros artistas de gran trayectoria, fue nominado al Grammy Latino en el 2017.

Foto: Andreína Mujica

Cinco años después durante una íntima presentación en un escenario de Manhathan se le ve como un hombre entero, que derrocha el humor y la franqueza que le carateriza, bromea por mezclar una gripe con las lágrimas que comparte entre canciones suyas y de su hermano Evio Di Marzo (asesinado en Caracas en mayo de 2018). Cuando no llora él llora su público, cuando él ríe todos ríen, la gente conversa, le pide un éxito tras otro, él regala nuevas composiciones, pues no ha dejado de componer, muchas manifiestan ese deseo de vivir que conmueve y se celebra.

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Yordano solo con su guitarra, siempre acompañado de Yuri Bastidas, su esposa, a quien ya el público conoce y aplaude. Canta y cuenta casi 40 años en escena, y camino al séptimo piso.

Foto: Andreína Mujica

Se seca las lágrimas, arranca con “Hoy vamos a salir”, como siempre un toque de tartamudeo, pero se siente cómodo, todos los presentes son amigos, el “Madera Fina” parece que se ejecuta una suerte de conjuro, “Somos Madera Fina”, la gente grita, canta, se abraza, los celulares quieren captarlo todo y a la vez son dejados de lado para entrelazar abrazos con «Perla Negra» y «Manantial de Corazón», cada dos por tres saltan voces con “Te amo” “te queremos” y de pronto un “Gracias por visitarnos” a lo que Yordano sonríe y con dulzura responde –“Pero si yo vivo aquí”, y cuenta de la pequeña salita donde sigue componiendo, no hay recuperación sin son, parece ser el mantra que lo ha acompañado.

Foto: Andreína Mujica

Cantó una tras otra, parejas que se enamoraron con su música ahora le celebran desde un país que pasó de ajeno a hacerse suyo, se cruzan periodistas con fotógrafos que ni sabían que estaban compartiendo exilio, otros emigraron antes de la debacle siguen tan criollos como niuyorkers, ya han pasado un par de horas y alguien que intenta mencionar al tan mentado (Nicolás Maduro) para que le respondan con una sonora grosería, sin embargo no lo logra ya que la gente no quiere ni escuchar ese nombre, alguien replica, que «mejor no», porque ese «es muy pavoso», que «lo que nos trajo aquí es el amor por Yordano», y se siente que ese “señor” va siendo más pasado que presente. Por lo que un chico muy joven, como de unos 25 años sentencia: “En unos años no recordaremos su nombre, pero a Yordano siempre”.

Foto: Andreína Mujica

Se mezclan tres y hasta cuatro generaciones que se saben cada tono, cada pausa, cada sentir que sostienen las ganas de vivir de Yordano y ansias de libertad de un país.

Foto: Andreína Mujica

Hay un manantial de Yordano y un pueblo regado por el mundo, que se reune entre sus de Yordano y se monta en ese “tren de los regresos”.

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