El teatro servirá como medio de expresión para los habitantes de Artigas, en Caracas, quienes les contarán a los vecinos de miles de comunidades venezolanas la realidad de su cotidianidad

Una sesión terapéutica de psicodrama sirvió para que habitantes de la comunidad de Artigas, en Caracas, hablaran sobre sus problemas. Sus testimonios serán usados para recrear tres piezas de microteatro que muestran lo que viven los vecinos de las barriadas populares, quienes se han enfrentado a la migración forzada, la violencia intrafamiliar y la pobreza.

Con el proyecto de periodismo performático Te la cuento yo, El Pitazo pretende usar el arte como vehículo de paz y transformación social. A través del teatro se mostrará el dolor y la esperanza, con la intención de generar una conexión con el otro y lograr un efecto sanador, capaz de servir de impulso para quienes atraviesan situaciones difíciles.

“Queremos comunicarnos de manera innovadora, diferente y cercana con las comunidades. Estamos contando las historias de Artigas y sus habitantes, sus tristezas, sus angustias, pero también la fortaleza de los venezolanos para salir adelante”, señala la subdirectora de El Pitazo, Gisela Rodríguez.

Una cárcel y dos viviendas humildes serán el escenario de estas piezas teatrales, con las que se busca que los protagonistas reales puedan contarse y ver su historia representada. ¿Qué se persigue? Brindarles la posibilidad de mirar su problemática con distancia y un toque de imaginación creativa que les pueda servir como motivación para enfrentar con optimismo lo que viven.


Queremos comunicarnos de manera innovadora, diferente y cercana con las comunidades. Estamos contando las historias de Artigas y sus habitantes, sus tristezas, sus angustias, pero también la fortaleza de los venezolanos para salir adelante

Gisela Rodríguez, subdirectora de El Pitazo

Periodismo performático en las comunidades

Este 16 de enero comienza la presentación de este proyecto de periodismo performático, realizado junto a la comunidad. Un reportaje de la comunidad de Artigas, una barriada caraqueña, sirve de punto de partida para conocer las experiencias de vida de sus habitantes, los cuentos de sus calles, los sonidos y los olores de su zona.

El 17 de enero, a través del canal de Youtube de El Pitazo, podrás descubrir la historia de El Ángel de Bucaramanga. Un joven con sueños, aspiraciones y deseos de superación que decide emigrar a Colombia con la idea de lograr una mejor calidad de vida. Pero a la llegada al país vecino se encuentra con la xenofobia que persigue a miles de venezolanos que deciden empezar desde cero en otra nación.

Esta historia, protagonizada por Nelson Lehmann, le pone rostro a la migración forzada que se ha agudizado en los últimos cinco años. De acuerdo con cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), hasta el 5 de julio del 2020, la cifra de emigrantes venezolanos era de 5.202.270.

La pieza de microteatro No llames a las balas, protagonizada por Claudia Nieto y Antonio Delli, será estrenada el domingo 24 de enero. Esta pieza retrata cómo la violencia doméstica genera fracturas en los vínculos familiares y cómo trae consecuencias irreparables para quienes la ejercen.

El monitor de Utopix registró 256 feminicidios en Venezuela en 2020, un promedio de cinco asesinatos semanales. La mayoría de las mujeres asesinadas tenían entre 16 y 40 años de edad. Las armas de fuego, armas blancas y la asfixia mecánica figuran entre las principales formas de violencia usadas por los victimarios.

Melba González y Omaira Abinade protagonizan Niño Jesús, ven a esta casa, una obra teatral que será publicada el 31 de enero, en la que se relatan las vivencias de una madre soltera y la decadencia de posibilidades económicas que presenta para costear la alimentación, educación y bienestar de sus hijos.

Esta pieza fue presentada (y grabada) el pasado 17 de diciembre en una platabanda de la zona 3 de José Félix Ribas, en Petare. Con el apoyo del proyecto Zona de Descarga, más de 60 personas pudieron disfrutar de esta obra de microteatro desde sus casas y escuchar el toque musical por parte de la agrupación Curipaya.

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) destaca que en un estudio realizado entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, 79,3% de los venezolanos consultados dijeron no tener ingresos para cubrir los gastos de la canasta básica alimentaria. Además, detalla que 96% de los hogares están en situación de pobreza y que 79% están en condición de pobreza extrema.

Los índices de pobreza y desigualdad ubican al país en posiciones impensables en comparación con otras naciones de Latinoamérica y lo acercan a situaciones de igualdad con países del continente africano.

Detrás de cámara con el arte

Para el 7 de febrero, se tiene previsto el estreno del making of de este proyecto de periodismo performático, en el que las noticias y el teatro se conjugan para mostrar realidades. Con estas puestas en escena se evidencia la importancia del arte como canal para atender conflictos, y como espacio de convivencia y sanación del tejido social.

«Durante las grabaciones se evidenció el trabajo en equipo. En medio de la situación que vivimos debido a la pandemia, todos los involucrados dieron lo mejor de sí. Los actores se preocupaban por saber las consideraciones del equipo de producción y dirección. Fueron días de entrega, profesionalismo y una mística impresionante», confiesa la gerente del departamento Audiovisual de El Pitazo, Alma Ariza.

¿Cómo se realizó la selección de las historias?

Con el apoyo de Jorge Santiago, líder vecinal de Artigas, se seleccionaron las tres situaciones que más afectan a los vecinos de la zona. Luego, se entrevistó a quienes deseaban participar y se les ofreció acompañamiento psicológico para que pudiesen, respetuosamente, verbalizar su angustia. A partir de esa vivencia se construyó una escena breve.

La autora y directora de la propuesta, Yoyiana Ahumada, y la periodista Gisela Rodríguez lideran este programa, en el que se plantea, luego de la cuarentena por COVID-19, capacitar a grupos de vecinos en la creación y grabación de sus propias historias.


Estoy convencida de que la posibilidad que ofrece el actor de interpretar a una persona de carne y hueso es algo único. Esa catarsis, esa suerte de alivio que queda cuando has vivido una situación en la que se te estruja el corazón y, al final, tú suspiras… es un paso más a la reconstrucción del nosotros

Yoyiana Ahumada, autora y directora de Te lo cuento yo

Una herramienta de transformación comunitaria

La también investigadora Yoyiana Ahumada considera que cuando se le pone la lupa a un conflicto humano, se le está hablando a todo un país. Explica que al detenerse a escuchar el dolor, la angustia, los anhelos y el miedo de otros, se está escuchando lo que le ocurre a uno mismo.

“Estoy convencida de que la posibilidad que ofrece el actor de interpretar a una persona de carne y hueso es algo único. Esa catarsis, esa suerte de alivio que queda cuando has vivido una situación en la que se te estruja el corazón y, al final, tú suspiras… es un paso más a la reconstrucción del nosotros”, reflexiona.

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