Emilio Lovera, bautizado por su público como “el hombre de las mil caras”, explicó a El Pitazo cómo ha logrado transformar la nostalgia y la impotencia que siente ante la crisis política y social en Venezuela, en combustible para la creación de sus rutinas y personajes humorísticos

En El Pitazo no siempre podemos dar buenas noticias, de esas que nos inflan el pecho de orgullo o alegría. Muchos de los hechos que reportamos pueden hacer que experimentes indignación, frustración o nostalgia por aquello que fue y ya no es, pero creemos que se puede convertir todo eso que sentimos en un motor de cambio.

Esta vez, conversamos con Emilio Lovera, también conocido como “el hombre de las mil caras”. A Lovera lo conocemos en su faceta humorística, aunque se ha destacado como actor de televisión, teatro y doblaje. Fue una de las figuras principales de la Radio Rochela de Rctv; quien hizo todas las voces de la serie Isla presidencial; creador y conductor de Misión Emilio y pieza clave del experimento La radio cuarentena.

–¿Qué sensación le embarga al saber que se acerca el final de la Radio Cuarentena?

–Son sentimientos encontrados. Conozco el trabajo que implica editar, coordinar, idear y producir un evento completamente nuevo en un medio completamente nuevo y en las condiciones en que debe ser producido. Lamento que se acabe, pero descansaremos del arduo trabajo que implica realizarlo. La Radio Cuarentena es un trabajo del que no queda más que satisfacción, en una época en la que se necesita más que eso para sobrevivir.

–¿Qué es lo que más extraña de la Radio Rochela? ¿Pudo revivirlo en la Radio Cuarentena?

–Lo que más extraño de Radio Rochela son las grabaciones y la interacción con los compañeros durante ellas. Y eso no pudimos revivirlo en la cuarentena, debido a la pandemia y la distancia física que nos separa.

–¿Siente, de alguna manera, que su humor apela a la nostalgia?

–La nostalgia del venezolano viene dada por la pérdida de sus querencias, costumbres y modo de vida. No necesariamente o, exclusivamente, el humor. La Rochela era una costumbre que ya se extrañaba cuando aún todos vivían aquí. Con el pasar del tiempo y el intento de adaptarse a las costumbres ajenas, surge la nostalgia por lo nuestro.


Es aquel sentimiento que redescubre la importancia de nuestra propia identidad y todo lo que ello encierra, desde el humor hasta la gastronomía, el paisaje, la música y el trato. Aquello que no se tiene, porque se perdió. Y se perdió sin quererlo. Te lo arrebataron. Eso se extraña. Y es entonces cuando surge la nostalgia

Emilio Lovera

–¿Cómo definiría la nostalgia?

–Es aquel sentimiento que redescubre la importancia de nuestra propia identidad y todo lo que ello encierra, desde el humor hasta la gastronomía, el paisaje, la música y el trato. Aquello que no se tiene, porque se perdió. Y se perdió sin quererlo. Te lo arrebataron. Eso se extraña. Y es entonces cuando surge la nostalgia.

–¿Qué significa este sentimiento en su vida?

–Es una nueva meta, hacer lo que esté a mi alcance para obtener de nuevo lo que extraño, lo que añoro. Generar escenarios y producciones que satisfagan esa nostalgia en mis paisanos.

–¿Qué hechos detonan este sentimiento? ¿Con cuánta frecuencia suele sentirlo?

–El éxodo, las comparaciones con las tradiciones de otros países, las fechas importantes como Navidad, Año Nuevo, cumpleaños o vacaciones. Todo aquello que sea motivo para traer recuerdos a la memoria.

–¿Dónde suele sentirlo? ¿Es una idea pasajera, o uno de esos sentimientos que se instalan en el estómago?

–Estoy ahora en Venezuela, aunque solía viajar y permanecer largas temporadas fuera. Estar aquí me evita un poco la nostalgia. Limita mi memoria a extrañar momentos y fechas, pero no lugares.

–¿Cómo se canaliza la nostalgia? ¿Cómo ha logrado hacerlo usted?

–Trato de recordar lo bueno y de contarlo, de pensar en que todo podría volver algún día. Que tengamos lo que añoramos y perdimos.

–¿Considera usted la nostalgia como positiva o negativa? ¿Cree que sea útil?

–Positiva, refuerza, crea, genera nacionalismo y arraigo, algo de lo que no se hablaba mucho en Venezuela. ¡Ahora resulta que sí teníamos un país del que sentirnos muy orgullosos! Que lo extrañamos y lo queremos de vuelta con sus defectos y virtudes.

–¿Qué es lo que más extraña de la Venezuela donde existía la Radio Rochela?

–El vivir de hacer reír, la libertad de trabajar en teatros y medios tradicionales.

–¿Cree usted que podría volver?

–Definitivamente sí. Creo que todos hemos empezado a coincidir en que necesitamos vivir como vivíamos, como venezolanos, alegres y dicharacheros. Hacer planes de vida, de viajes por Venezuela, visitas a los amigos y planes de trabajo con ellos. ¡Volveremos a hacer eso!

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