PERFIL | María Rivas: la voz inmortal de El Manduco

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El año es 1994. La voz incomparable de Gilberto Correo anuncia el receso musical del Miss Venezuela. El ballet de Venevisión se viste de blanco y rojo, con un vestuario que hace referencia a la herencia afrovenezolana. Y al frente del escenario, vestida de dorado y vinotinto, está ella comandando la presentación. Tiene los ojos tan verdes que las cámaras, aún en la distancia, son capaces de captar su color. Su voz suena limpia e imponente, aguda y entonada. En la década de los 90 el auto tune no se había inventado, y María Rivas tampoco lo necesitaba.

De madre española y padre venezolano, nació un 26 de enero de 1960 en Caracas. Su entorno estuvo marcado por las artes plásticas y la música, en particular la de Aldemaro Romero. En una entrevista concedida para la colección de archivos de la Biblioteca Nacional, recuerda que se aprendió de memoria todas las canciones del disco María Teresa y Aldemaro, realizado en conjunto con la Orquesta Sinfónica de Londres.


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Su afición por la Onda Nueva de Aldemaro la llevó a escoger la canción Así eres tú, bajo la dirección de Carlos Moreán, para su participación en el Festival de la Voz Juvenil de Radio Capital, en el cual obtuvo el segundo lugar.

Había sido descubierta en 1983 por Gerry Weil. Para ese entonces, ya cantaba profesionalmente en clubes nocturnos. Weil se refería a ella como “la rubia con voz de negra”, por su particular rango vocal. Pero su voz y su porte no era lo único que llamaba la atención: era también el jazz como género escogido, tan alejado de la música comercial, y que mezclaba con ritmos tanto folclóricos como extranjeros.

Su afición por la Onda Nueva de Aldemaro la llevó a escoger la canción Así eres tú para su participación en el Festival de la Voz Juvenil de Radio Capital | Foto: Cortesía

Es en esta época cuando se traslada a Aruba para presentarse, durante dos años y medio, en un show nocturno llamado Sentimental Journey Through Jazz, donde enamoró al público con el dominio del scat o improvisación melódica con sílabas, muy al estilo de divas del género como Ella Fitzgeral y Sarah Vaughan.

El idilio musical con Aldemaro Romero llegó después, a raíz de un concierto que organizó con los temas de Elis Regina, después de pasar cuatro meses de reposo absoluto como consecuencia de un grave accidente en moto, y gracias al cual tenía una prótesis de metal de 30 centímetros en una de sus piernas.

Es en la década de 1990 cuando comienza la sólida discografía de María Rivas. Ya el público coreaba temas como El Manduco, El Motorizado Café negrito, por solo nombrar algunos. A su legado y testimonio se suma ¿Hasta cuándo? en cuya letra elevó con su voz la advertencia de cuidar a Venezuela y al continente, desde Caracas hasta Argentina.


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Con Hasta cuándo, Rivas denunciaba la indolencia del venezolano frente a los desastres ecológicos que ocurrían –y siguen ocurriendo- en su propio país. Su canto-denuncia la hizo acreedora del premio William H. Phelps.

Posteriormente surgió la oportunidad de presentarse en el hotel Grand Hyatt de Tokio, travesía que duró cinco años con temporadas de conciertos que variaban entre cuatro y seis meses. En una entrevista concedida a Luster Magazine, Rivas explicó que 2011 fue su último año en Tokio, después del terremoto de Fukushima, el tsunami y la contaminación que se generó.

Dos años después de culminar ese contrato, fue diagnosticada con el cáncer que se esparció por sus pulmones, senos y ganglios. Había sido invitada por el Latin Grammy para ser la diseñadora del concepto gráfico que tendría la edición 2014 del premio.

El entorno de María Rivas estuvo marcado por las artes plásticas y la música | Foto: Cortesía

En entrevista con el periodista Pablo Blanco, llegó a definirse como “un milagro de la ciencia y la fe”. Atribuyó su recuperación a un tratamiento con sistema inmunológico artificial –ganador del Premio Nobel- y su devoción a la Virgen María.

Se encontraba preparando un libro llamado María Fénix, para ayudar al paciente de cáncer a sobrellevar la quimioterapia. El libro estaría acompañado por audios de psicoinmunología con su voz, y música instrumental de Jeremy Loscher.

El Grammy volvió a sorprenderla, esta vez con la nominación al Latin Grammy 2018 en la categoría Álbum Tropical Tradicional por el tema Motivos, del álbum De Polo a Polo, que llegó a describir como “un detalle esperanzador” frente a la situación que padece Venezuela en la actualidad.

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