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viernes, 21 enero, 2022

Niño venezolano gana el VI Mundial de Escritura en Argentina

Elías Torres Anuel, de 8 años de edad, es el primer venezolano en titularse campeón en esta competencia literaria en la categoría infantil. Su relato Cadena de favores fue elogiado por su creatividad y humor

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Caracas. Elías Torres Anuel, de 8 años de edad, resultó ganador de la categoría infantil (6 a 9 años) del VI Mundial de Escritura, desarrollado en Argentina. El niño venezolano fue reconocido por su relato Cadena de favores, de carácter fantástico.

Torres Anuel es el primer venezolano en titularse campeón en esta competencia, en la cual participaron más de 40.000 escritores de 53 países, en las categorías adultos (general), adolescentes y niños, y cuyo veredicto se conoció el 20 de diciembre de 2021.

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Sobre el texto del venezolano, la directora del departamento de Literatura Infantil y Juvenil de Editorial Planeta, y miembro del jurado en la categoría niños, Adriana Fernández, sostuvo que “es una historia preciosa que hace de lo inesperado un motivo para el ingreso al humor y al disparate”.

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Cadena de favores expresa una serie de valores que, en primera instancia, se cultivan en el hogar y en la escuela: el respeto, el no robar, la cortesía y el agradecimiento”, destacó también la autora venezolana Libia Kancev tras conocer el veredicto.

Además de Adriana Fernández (Argentina), el jurado en la categoría niños estuvo formado por Sofía Rhei (España) y Juliana Muñoz (Colombia).

Elías vive en Caracas. Exalumno del Colegio Nuestra Señora de Pompei, contó que fue su profesor de escritura creativa, Carmelo Urso, quien lo animó a participar en el Mundial. “En los mundiales no competimos, sino que nos divertimos creando y leyendo las historias de los chicos del equipo”, dijo.

«Este tipo de manifestaciones aporta experiencias inolvidables a los jóvenes y refuerza aspectos fundamentales de su formación artística, intelectual y humana», señaló Urso mediante una nota de prensa.

Se trata de la tercera participación de Elías en esta competencia literaria, una iniciativa independiente cuyo objetivo principal es entrenar la escritura. En el IV Mundial, su hermano Samuel Torres Anuel llegó en cuarto lugar. En el V Mundial, Elías resultó finalista. Ambos formaron parte del equipo infantil del Colegio Nuestra Señora de Pompei de Caracas, junto a los niños Maryam Beatriz Márquez Díaz y Gabriel Torres Anuel, hermano mayor de Samuel y Elías. El equipo fue orientado técnicamente por el profesor Carmelo Urso, quien imparte el Taller de Escritura Creativa de esa institución.

El VII Mundial de Escritura se realizará en abril de 2022. La idea es que la participación venezolana siga creciendo, con el apoyo de padres, representantes y otras instituciones educativas, añadió Urso.

El docente señaló que desde 2019 el taller dictado en el centro educativo ha proporcionado formación a más de 500 niños y adolescentes. «Más de 100 jóvenes han resultado ganadores en concursos literarios de 10 países, incluido el Premio Papagayo 2021, concedido por la Fundación Provincial a los mejores programas de promoción de lectura y escritura que se desarrollan en Venezuela», indicó.

A continuación, el relato ganador de Elías Torres Anuel

Cadena de favores


Me gusta cumplir años. Mamá y papá siempre me preguntan qué quiero hacer y contesto siempre lo mismo: ir a la playa. Me encanta el mar, el sol, sentir la arena calientita en mis pies. Pero lo que más me gusta es ese olor a mar.

Cuando llegamos les dije que iba a caminar con mi hermanito, a quien le encanta recoger caracoles y conchas. Comenzamos la caminata y nos detuvimos porque vimos algo que parecía como una especie de perro chiquito

—¡Mira Elías! Alguien dejó olvidado su perro —dijo Daniel.

—En la playa no hay perros solos, seguro es un alga —dije yo, convencido de lo que veía.

Al acercarnos nos dimos cuenta que no era ni una cosa ni la otra…era una peluca. Nos miramos confundidos, porque no entendíamos qué podía estar haciendo una peluca en la playa. La tomamos para llevarla. Quizás alguien la estaba buscando desesperadamente.

De pronto, escuchamos un silbido a lo lejos y era papá que nos estaba llamando para que regresáramos. Mientras íbamos de vuelta, sentí pequeños pinchazos en la parte de atrás de mi pie. Y al voltear, vi algo que me dejó con la boca abierta.

—Epa, tú, ¿qué crees que haces? ¿A dónde van con mi peluca? —dijo un cangrejo.
¿Un un un can can can cangrejo que habla? —dijo mi hermano.

—Pues sí, soy un cangrejo que habla, que además usa peluca y ustedes se la están robando —dijo el cangrejo molesto.

—No, señor cangrejo, no la estábamos robando. La conseguimos en la orilla y la tomamos para devolverla a su dueño —dije yo.

—Mmm, bueno, mucho gusto. Soy su dueño. ¡Ahora dámela! —dijo mal genioso.

—No se moleste, aquí la tiene – dijo Daniel, colocándola en la arena.

—¡Sí me molesto! Es la peluca más hermosa de los siete mares. Me la regaló Harry el tiburón martillo por haberle hecho un favor. Iba camino a la barbería del pez sierra a que me hiciera un corte moderno, cuando una ola me tumbó y la peluca se soltó de mi tenaza — dijo el cangrejo, colocándosela.

—Entiendo. Quizá le puedas decir al pez sierra que solo te corte un poquito la parte de adelante para que puedas ver bien —le dije yo, sonriendo.

—Ah, pues sí. Me gusta tu idea. Disculpen si creí que robaban mi peluca. Ustedes me hicieron un favor y ahora yo se los agradeceré. Les regalo esta linda perla —dijo el cangrejo, más calmado, sacando una perla de su cabeza.

—Las perlas son muy costosas. No podemos aceptarla —le dije yo, sorprendido.

—Sí que pueden. La gentileza y los favores se devuelven. Son como una cadena, que no debería detenerse. Ir por la vida haciendo el bien sin importar a quien —dijo el cangrejito, reflexivo.

—Pero es que no podemos aceptarla —insistí yo.

—Claro que sí. Y no me hagan molestar de nuevo. Me están haciendo perder mi tiempo. Voy apurado a la barbería —dijo nuevamente enojado el cangrejo.
Entonces tomé la perla y el cangrejo se fue apuradito, adentrándose al mar.

—Papá no nos va a creer —dijo riendo mi hermano.

—Capaz sí. Fíjate que mamá tiene muchas perlas. Seguramente papá forma parte de una cadena de favores.

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