Maracaibo se despide de su Puerto de Libros por orden de la Alcaldía

El propietario de la librería, Luis Perozo Cervantes, indicó que se trata de una retaliación política por denunciar el aumento excesivo del canon de arrendamiento de los kioscos en la Vereda del Lago

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El propietario de Puerto de Libros calificó como un crimen cultural el cierre forzoso de una de las pocas librerías que quedan en la ciudad. Foto: Cortesía Twitter @SrVenezolano

El pasado 29 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día del Escritor en Venezuela por el natalicio de Andrés Bello, las letras de la ciudad de Maracaibo, capital del estado Zulia, perdieron un espacio para el encuentro y la cultura. Ese día la librería Puerto de Libros, ubicada en la Vereda del Lago, fue desalojada por órdenes de la Alcaldía.

Para este lunes, el kiosco luce vacío y sin los más de 3.000 libros que vestían sus estantes y frente. Luis Perozo Cervantes, propietario de Puerto de Libros, no duda en calificar la medida como un crimen cultural y afirma que se trata de una represalia política por denunciar ante los medios de comunicación el aumento repentino a 40 dólares del canon de arrendamiento de los puestos del parque.

Indicó que la orden de desalojo fue emitida por Mariel Beítez, directora general del Servicio Desconcentrado de Plazas y Parques (Sedepar), ente creado en 2018 por la Alcaldía de Maracaibo para administrar el cuidado de los diferentes espacios públicos de la capital zuliana, entre ellos la Vereda del Lago.

El librero, quien también es escritor y profesor universitario, señaló que el último aumento en el canon de arrendamiento se había hecho en el mes de agosto. En esa oportunidad se fijó la cuota en 84.000 bolívares, los cuales fueron cancelados también en los meses de septiembre y octubre. Sin embargo, el problema llegó este noviembre, cuando no se les dejó pagar porque les avisaron que debían esperar el nuevo ajuste.

«El 26 de noviembre ellos hacen la reunión, por fin, uno a uno con los comerciantes. No fue una reunión completa, sino que a cada quien lo encerraba en la oficina y le decían lo que tenían que plantearle. A nosotros nos dijeron que debíamos 40 dólares del mes de noviembre y que teníamos que pagar el 5 de diciembre 40 dólares más de ese mes», dijo.

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Durante la reunión, realizada con la consultora jurídica de la institución, María Gallardo, Perozo Cervantes explicó que intentaron apelar la nueva tarifa, alegando que los ingresos de la librería no permitían pagar 80 dólares en menos de diez días, justificación que no fue suficiente para la funcionaria.

«Ella respondió taxativamente diciendo que si nuestro negocio no era rentable no le interesaba, que tenía una lista larguísima de personas dispuestas a pagar hasta 100 dólares por cada uno de los locales que se desocuparan dentro de la Vereda», agregó.

Perozo Cervantes inició en ese momento, a través de las redes sociales y medios de comunicación regionales, una campaña de recolección de fondos para pagar el canon, a la vez que denunciaba el atropello por parte de Sedepar, motivo por el cual, asegura, el 28 de noviembre le fue entregado un documento que ordenaba el desalojo inmediato.

El desalojo de Puerto de Libros quedó oficializado en la resolución No. 009 emitida por la directora general del Sedepar, Mariel Benítez. Foto: Cortesía Luis Perozo Cervantes

La orden, recogida en la resolución de rescisión No. 009, indica, entre otros motivos, una inspección realizada por los gerentes de Proyectos y de Operaciones en áreas verdes del parque el mismo 26 de noviembre, «para verificar el incumplimiento consecutivo del contrato de arrendamiento», y en el que además concluyeron que el negocio «se encuentra laborando en el parque sin la permisología requerida para ejercer su actividad comercial, ni presentó los recibos de pago de Solvencias de Impuestos Municipales».

La misma resolución no solo verifica que Puerto de Libros consta en su registro que su actividad comercial es la venta de libros, materiales impresos y audiovisuales, servicios educativos y obras de arte, sino que además hace referencia al incumplimiento de la cláusula décima séptima de confidencialidad de su contrato de arrendamiento, presuntamente por divulgar en su cuenta de Facebook algunos secretos administrativos de la arrendadora.

Hasta la fecha, tanto la directora general como las autoridades del Sedepar se han negado a recibir a Perozo Cervantes para discutir la orden de desalojo. El librero afirma que la situación afecta por igual a todos los comerciantes que operan en la Vereda del Lago, pero que debido a lo que le ocurrió, ahora prevalece entre ellos el miedo a protestar. Advierte además que, a su juicio, el actual despacho de la Alcaldía pretende convertir las instalaciones en un mall.

«Hoy en la noche (29 de noviembre), después de cerrar, se pararon frente la librería unas camionetas de la policia municipal. Se bajó Mariel Benítez con otras dos personas y hacían señas hacia los alrededores del local. Era como si les estuviera explicando a quienes la acompañaban lo que podrían construir allí«, relató.

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La muerte lenta de la cultura

Fundada en marzo de 2018, Puerto de Libros nació como una iniciativa de Perozo Cervantes no solo para vender textos nuevos y usados, sino como un proyecto que aprovechaba el concepto de una librería en el parque para crear un espacio cultural en el cual se organizaran talleres literarios, conciertos al aire libre y presentaciones de libros.

A través de un post en su perfil de Facebook, Perozo cuenta que el local donde estaba Puerto de Libros estuvo en manos de su familia desde 1990, operando como un restaurante. Tras la muerte de su padre, el librero heredó el negocio y a raíz de un robo de cableado que dejó sin energía eléctrica a los comerciantes del parque en diciembre de 2017, decidió cambiar de razón social para demostrar que «se podía hacer cultura hasta sin luz».

El poeta, quien además forma parte del proyecto editorial Sultana del Lago Editores, logró convertir su negocio en un espacio para que los marabinos se despejaran de las adversidades diarias a través de presentaciones conocidas como Slams Poéticos. También, junto al Movimiento Poético de Maracaibo, llegó a organizar siete festivales para la tierra del sol amada.

Cuarto Slam Poético de Maracaibo, realizado en Puerto de Libros en febrero de 2019. Foto: Cortesía Israel Baptista Vera

En medio de una fuerte crisis en el medio editorial que ha llevado al cierre de varias librerías a lo largo y ancho del país, Maracaibo no es la excepción. El escritor afirma que actualmente quedan en la ciudad solo cinco locales dedicados a la literatura: El Quijote, Europa y las tres librerías del aeropuerto internacional de La Chinita.

Perozo Cervantes responsabiliza al alcalde de Maracaibo, Willy Casanova, por el cierre de la única librería de la Vereda del Lago, al acotar que en sus años como comerciante en el lugar, y como exfuncionario del Gabinete de Cultura durante la gestión de Eveling Trejo de Rosales, nunca habían tenido que lidiar con una administración tan conflictiva con aquellos que piensan diferente de las líneas del oficialismo. Con Casanova, afirma, el municipio «está sometido a las arbitraridades de autoridades que no consultan a los ciudadanos«.

«Lo que más me duele es que con este acto desconocen casi dos años de labor cultural. Nosotros hemos sido necios al pasarles cartas, buscar encuentros, intentar estrechar nexos. Ellos no quieren nada con la oposición y nos desprecian, muy a pesar de que nosotros creemos en un país donde todos existen», sentenció.

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