La industria musical es una de las más afectadas por la propagación del covid-19 con festivales suspendidos hasta nuevo aviso, giras aplazadas y pérdidas multimillonarias

“La cultura no es un lujo”. Así lo afirmó Monika Grütters, la ministra alemana de cultura ante la crisis que ha desatado la pandemia de covid-19. El gobierno de Angela Merkel anunció que a la economía naranja (pequeñas y medianas empresas que prestan sus servicios en el sector cultural) se le inyectarían 120.000 millones de euros, a los cuales pueden acceder todos aquellos afectados por la cuarentena en el sector cultural.

La Sociedad de Comerciantes de la Música (SOMM, por sus siglas en alemán) ya ha enviado una carta explicando las consecuencias económicas de la cuarentena que gran parte del mundo en este momento. Anualmente la industria musical alemana genera 1.000 millones de euros anuales, de los cuales dependen unos 12.000 empleados. Todos afectados por la suspensión de conciertos, giras, eventos, grabaciones y fabricación de instrumentos.

El músico genera dinero cuando alguien paga por escucharle. Y eso no está pasando actualmente ni en Alemania, ni en Venezuela, ni ocurrirá en ningún otro país del mundo mientras sea el covid-19 quien controle al mundo…y no al revés.

La música, un sector ya amenazado

Aquiles Báez, el célebre guitarrista venezolano que también es miembro fundador de la productora Guataca, observa la situación como un recrudecimiento de la crisis económica en un sector que ya estaba amenazado por la falta de recursos.

En 2014, las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda prometieron a los profesores, estudiantes y sus representantes de la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas que harían algunas reparaciones menores de infraestructura, y que la institución quedaría como nueva al término de un lapso de dos años. Han pasado seis desde ese momento y hoy la centenaria escuela está en ruinas.

En 2017 Henry Martínez, el célebre compositor de piezas como A tu regreso, Él me dijo que yo o Cuando la mar, la mar denunció en su cuenta de Twitter que el mismísimo gobierno nacional había usado (sin su autorización) dos de sus composiciones en propagandas emitidas por televisión como parte de la campaña para promover la Asamblea Nacional Constituyente.


UN CONCIERTO VIRTUAL NO SUSTITUYE NI LAS FUENTES DE TRABAJO NI LAS GANANCIAS QUE GENERA UNA PRESENTACIÓN EN VIVO


Estos casos esbozan con línea simple y trazo grueso la crisis en la que se encuentra la industria musical venezolana, sin acceso a una línea de crédito ni ayudas que le permitan mantener a sus trabajadores mientras vuelve la normalidad.

¿Es sencilla la recuperación?

Depende del cristal con el que se mire. Félix Allueva, gestor cultural y presidente de la Fundación Nuevas Bandas, nos recuerda que la industria musical venezolana siempre ha vivido en crisis, que se ha venido agravando con el cierre de los locales nocturnos, que equivalen a potenciales tarimas para la presentación de nuevos artistas.

El padre del Festival Nuevas Bandas acota en nuestra crisis algo positivo, y es que estamos más preparados para encender los motores una vez que la pandemia haya sido controlada. “La crisis va a afectar más en los países donde la música fluye constantemente”, asegura.

“Imagina que se elimina la pandemia. Hacer un concierto no va ser cuestión de días. Hay que planificarlos, producirlos” explica Báez, quien estima que la industria musical podría volver a activarse a partir del segundo semestre del año. Allueva es más optimista. La Fundación Nuevas Bandas no ha dejado de trabajar ni de planificar actividades que serán debidamente programadas y anunciadas tan pronto se suba la Santamaría.

Nadie habla del final de las artes como las conocemos y en ello confía Horacio Blanco, el vocalista de la legendaria banda Desorden Público. “Las artes van a sobrevivir. Los seres humanos, al estar en momentos de incertidumbre, necesitamos bálsamos al alma para poder sobreponernos. El cómo, el cuándo y el dónde son preguntas que estamos descubriendo en el camino”, reflexiona.

La música digital

El disco pasó de moda. Con gigantes como Apple Music, Tidal o Spotify el Internet se ha convertido en un aliado para que los artistas tengan mayor oportunidad de difundir su contenido. Pero Internet es un arma de doble filo, pues ahora es mucho más fácil -y apetitoso- “piratear” un disco o varias canciones para no pagar su verdadero valor.


LA CRISIS VA A AFECTAR MÁS EN LOS PAÍSES DONDE LA MÚSICA FLUYE CONSTANTEMENTE


Para José Lasses, director ejecutivo de Cúsica, la pandemia de covid-19 ha permitido que se renueve la importancia de los medios digitales para distribuir la música. “Existe una alta demanda de música en estos momentos por parte del público y, sin duda, los medios digitales han sido la fuente principal para nutrirse de nueva música, nuevos artistas y nuevos proyectos. Los artistas deben encontrar la manera de aprovechar estos medios para seguir más vigentes que nunca”, explica.

La virtualidad se hizo presente en Lollapalooza Chile 2020, que ofreció una versión digital del festival con algunos artistas y la promocionó con la etiqueta #LollaCEnCasa. El mismo Allueva afirma que, de prevalecer las medidas de distanciamiento social por más tiempo, han adelantado conversaciones con instituciones, financistas y colaboradores y se han levantado propuestas para llevar festivales como el Nuevas Bandas o el de Música Urbana a un formato virtual.

La cuarentena como etapa de reinvención

Pero un concierto virtual no sustituye ni las fuentes de trabajo ni las ganancias que genera una presentación en vivo. “Las estrategias digitales, en redes son estrategias que tienen un alcance corto que quizás funcione con artistas mucho más pop, pero en Latinoamérica no contemplo esta opción como algo muy viable”, explica Blanco.

La industria clama por una reinvención en medio de las circunstancias. Por el momento, solo hay Internet. Hay conciertos por Instagram, como el que Gerry Weil ofrecerá mañana a través de su cuenta, e iniciativas de famosos que se unen cantando Imagine. Pero se trata de algo efímero. Para Báez, “Internet es solo un placebo”.

Venezuela no cumple con una plataforma tecnológica que permita a Internet convertirse en una alternativa para que el músico y su industria generen ingresos. Para Lasses, la clave para la supervivencia del músico en cuarentena será el correcto uso y aprovechamiento de las soluciones digitales: aprender a grabar, producir y ensayar desde casa y saber entender qué es lo que su público directo demanda en estos momentos y mantenerse cercano a su público.

No ha llegado el momento del silencio

Aquiles Báez se ha tomado esta “taima” para estudiar temas relacionados con la orquestación, leer y escuchar música nueva. La oxigenación es necesaria para pensar y concebir nuevas ideas.

Por su parte, Allueva está firmemente convencido de que los meses del coronavirus permitirán que los músicos mejoren su propio contenido. “Quizás quienes se encuentren rezagados con respecto al tema tecnológico o de redes terminen poniéndose al día”, explica. Usualmente en las crisis la creatividad tiende a agudizarse. El vaticinio de Allueva es claro como una lámpara y sólido como una piedra: “al finalizar esta crisis vendrá mucha música nueva y lo más importante: buena música”.


VENEZUELA NO CUMPLE CON UNA PLATAFORMA TECNOLÓGICA QUE PERMITA A INTERNET CONVERTIRSE EN UNA ALTERNATIVA PARA QUE EL MÚSICO Y SU INDUSTRIA GENEREN INGRESOS


Blanco, incluso, concibe una “sobreoferta” musical al término de la pandemia, donde contempla la posibilidad de que se genere un ambiente de competencia desigual donde los mismos artistas, ávidos de volver a retomar los espacios, causen que los peces gordos de la escena musical venezolana engullan a los más nuevos, menos conocidos y emergentes. Para él, el escenario puede evitarse si cada artista piensa con creatividad y gerencia de manera correcta sus propios proyectos.

En redes se ha viralizado una parábola sobre la metamorfosis de la mariposa. Se sabe que una oruga se envuelve en un capullo, le crecen alas y cuando llega el momento adecuado lo rompe y es cuando nace la mariposa. Lo cierto es que uno de los pasos de la transformación implica que la oruga debe transformarse hasta quedar irreconocible, pues solo así podrá evolucionar.
En los tiempos que corren, el artista se concibe no como la oruga, no como la mariposa, sino como el contenido de ese capullo que debe renunciar a lo que es para avanzar. No es fácil ni agradable, pero es el camino correcto para continuar creando en un mundo que para nosotros y después del encierro será totalmente nuevo.

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