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miércoles, 5 octubre, 2022

Jezabel cuestiona la fragilidad de la justicia y de la memoria

Hernán Jabes plantea una historia distópica que transcurre en Venezuela del año 2033, y denuncia la impunidad del sistema judicial

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Alain, Cacá, Loló y Eli son un grupo de amigos que, cuando no están escuchando música durante las clases de castellano, están almorzando en casa de Loló o sencillamente jugando strip poker en la terraza de Eli. Los encuentros usualmente terminan en el consumo de estupefacientes penados en el país y en el mundo, o en una orgía.

Una mañana, Eli aparece brutalmente asesinada en su casa, y uno de sus profesores es señalado rápidamente como el culpable. Años después, el periodista Salvador Grasso decide desempolvar este caso y, con el apoyo de un taciturno Alain, tratará de entender lo que sucedió realmente la noche del asesinato.

Con un guion inspirado en la obra homónima de Eduardo Sánchez Rugeles y escrito a cuatro manos con el autor de Blue Label / Etiqueta Azul, Hernán Jabes regresa a las salas nacionales para presentar Jezabel, un largometraje que no ha dejado indiferente a los espectadores venezolanos y que ha recibido múltiples reconocimientos tanto dentro como fuera del país, especialmente para Gabriel Agüero, su protagonista, en la edición 2022 el Bcn Film Fest con el premio a Mejor Actor del certamen.

Las actrices Eliane Chipia, Shakti Maal y Johanna Juliethe fueron reconocidas con el galardón ex-aequo a la Mejor Actriz en el Festival de Cine Venezolano, llevado a cabo recientemente en la ciudad de Mérida. En la cinta también participan Erich Wildpret, Diana Volpe, Armando Cabrera y María Conchita Alonso.

La película viaja constantemente entre el pasado de Alain y su adolescencia en 2017, y su actualidad trabajando como diseñador gráfico en un medio venezolano. A lo largo de la historia, Alain cuestionará sus propios recuerdos de lo ocurrido: ¿realmente el acusado por el asesinato de Eli era culpable? ¿Qué pasó aquella noche?

Jezabel es muy venezolana en su planteamiento y muy extranjera en su producción. Sus actuaciones, su paleta de colores nude y fríos, sus escenas de sexo no-erótico tanto heterosexuales cisgénero como LGBTQ+ la hacen más apetecible y accesible a mercados de factura internacional.

Al mismo tiempo, es una película que se vincula con la herencia de otros títulos como La quema de Judas o Cangrejo (ambas de Román Chalbaud), que abordan temas como la corrupción policial, la ausencia de estado de derecho y la vulnerabilidad del sistema judicial venezolano.

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