El arte se une en multiplicidad de disciplinas para borrar la violencia contra la mujer

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En la sala de exposición de la Alcaldía del Segundo distrito de París se presenta la exposición de Oleñka Carrasco, venezolana nacida en Puerto Ordaz, quien tiene años trabajando desde el arte contra la violencia de género del 21 de noviembre al 6 de diciembre.

Una mesa destruida que se adapta a cada lugar para exponer, exponer y exponerse. Oleñka Carrasco narra a través del dibujo, la escritura y la fotografía no solo lo que investiga sino parte de una historia personal.
En esta cena destrozada por la ira ella está sentada, y va narrando entre susurros lo que muchos no quieren escuchar. En Francia va creciendo el número de muertes por violencia y el número de protestas. Este sábado una protesta nacional fue noticia, nada más que en París superó los 50 mil asistentes.

“Silencio Silencio, callate, callate Intenta olvidar…” susurra la autora sentada en la instalación presentada justo para esta exposición. No es la primera vez que lo expone, ya en el año 2016 le dieron una carta blanca y expuso en La casa de las Mujeres en Montreuil.

Un grupo de bailarinas hacen un performance acompañadas por la voz de la autora, llevan entre sus brazos una tela blanca con una lista interminable de nombres de mujeres victimas de la violencia, no son nombres al azar, todas y cada una fueron asesinadas.

Para Oleñka esto no es tan solo un ejercicio poético, es casi un exorcismo, su compromiso personal se ha hecho nacional. No son estadísticas, son nombres, como el de la actriz francesa Adèle Haenel, quien apenas hace una semana hizo publica su experiencia, cuando fue tocada y acechada por el director de cine Christophe Ruggia (54 años). Para la época ella de 12 años y el de 39. Un verdadero horror, y ella tan simple como una niña, una victim que como tantas, mantiene el silencio por no entender que le ha pasado.

La coreógrafa Hélène Larrodé tiene una amplia trayectoria que va desde modelo, pasando por abogado, aventurera, amante de la naturaleza, pero obsesionada con la danza, la expresión del gesto y del cuerpo. Ha trabajado (entre otros) junto a la gran coreógrafa norteamericana Anna Halprin (1920) (Parades-changes), sigue trabajando con la venezolana Oleñka Carrasco, siguen profundizando en el tema. Duele, pero debe tocar el corazón de la sociedad.

Cuando Hélène se integra al grupo de bailarinas, una por una lanza un grito, en un idioma diferente, con un carisma propio, cada una infringe un color a su indignación, en italiano, alsaceano, español y francés. Todas gritan su indignación.

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“Bailo por todas las mujeres víctimas de abuso en su infancia”.

“Bailo por todas las niñas abusadas que pare el abuso”.

En este video pueden ver parte del performance de 9 minutos.

No es la primera vez que la artista trabaja en equipo, ya publicó un libro junto a la poeta madrileña Julieta Valero, “La Nostalgia es una revuelta”, con la editorial Tigres de Papel (2015).

Tan sólo en América Latina tenemos 14 de los 25 países con más altas tasas de feminicidio en el mundo (Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal) es decir, de mujeres o niñas asesinadas por razón de género. Sin embargo, el 98 % de los casos no llegan a proceso judicial.

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Estas estadísticas alarmantes deberían avergonzarnos (SXXI) e instarnos a exigir acciones por parte de los líderes para salvar vidas y proteger los derechos y la dignidad de las mujeres y niños.

Stop al machismo y abuso

Más allá de las pancartas, hombres y mujeres marcharon unidos. No es un problemita femenino, es una monstruosidad de la sociedad donde los hombres deben actuar y tomar posición, respetar en toda su dimensión a una mujer habla de un buen estado de salud de las sociedades.

La muerte violenta de las mujeres por razones de género, tipificada en nuestro sistema penal como feminicidio, es la forma más extrema de violencia contra la mujer y una de las manifestaciones más graves de discriminación.

Para Oleñka, si bien hay un antes y después del #MeToo, el impacto de las redes sociales da una suerte de liberación de la palabra. “Ahora tenemos una nueva capacidad de denuncia, hay que buscar tocar a los hombres, que se sientan convocados, involucrados. Si vez una mujer que está siendo molestada por un hombre, acosada, agredida y con miedo, debes actuar, no te quedes sin hacer nada”.

Una mujer se mata cada dos días en Francia, ya van 139 mujeres víctimas de violencia de género tan solo en 2019.

Esta lucha continuará….

“El tercer capítulo lo detuve durante el embarazo, pues trabajo con retratos de casos específicos de las víctimas, lo voy a seguir presentando, quiero hacer más hincapié en el performance con Hélène, trabajamos muy bien juntas, con mucho respeto. La exposición se adapta al espacio y al barrio donde lo presento, quiero que la gente haga conexión, se proyecte. Socialmente hago un análisis si debe haber un contacto real con los familiares. Es un tema tan delicado, una reflexión constante, pero sí, sigue y trabajo a fondo en el tercer capítulo. Esta batalla hay que ganarla juntos”, concluye Oleñka.

Lamentablemente no ha terminado el abuso, pero hoy mismo en Francia se espera que el Estado dé respuestas firmes ante la impotencia de no lograr contener y parar la violencia de género.

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