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jueves, 6 octubre, 2022

La casa azul de Aquiles Báez

El músico falleció de un infarto la mañana del 12 de septiembre en la ciudad de Aachen, Alemania. Se encontraba de gira por Europa

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El 15 de marzo de 2020, Aquiles Báez iba a realizar un concierto acompañados de talentos como Soledad Bravo, Daniel Somaróo y el ensamble El Cuarteto, con el objetivo de recaudar fondos para la recuperación de La Casa Azul de Coro, hogar de infancia que fue devorado por un incendio en noviembre de 2019.

La cita sería a las 4:00 pm en el teatro del Centro Cultural Chacao. Pero el viernes 13, la vicepresidenta Delcy Rodríguez anunciaba la llegada del COVID-19 al territorio nacional y, con la pandemia, el cierre de los recintos culturales. El recital, por supuesto, no se pudo realizar.

Cuando la muerte llega así, de esta manera, uno no se da ni cuenta. Poco tiempo después de una sesión de jamming con sus amigos de gira, un infarto fulminante retiró a Aquiles Báez de este plano terrenal el 12 de septiembre. En febrero había muerto su madre, la antropóloga y profesora Ana María Lovera, en el Coro de la niñez de Báez.

Aquiles Báez era, es una presencia constante en la vida cultural venezolana. Su creación Guataca Producciones cuenta con vida propia y presencia no solo en Venezuela, sino en Madrid, Barcelona, Miami, Panamá, Houston y Orlando. La Navidad no estaba completa sin las acostumbradas funciones de La Sra. Parra Anda, un recital navideño que dirigió por varios años.

Suya es la banda sonora de la película venezolana Qué buena broma, Bromelia (2022), parte de sus más recientes composiciones. Suyo también fue el último taller que dictó en el Ateneo de Caracas, cuyo objetivo era guiar a los melómanos interesados en la apreciación de los géneros musicales latinoamericanos, pasando por el joropo, el bambuco, los merengues, la salsa, el samba, el tango, el landó, el candombe y la evolución de estos estilos musicales a lo largo de los años.

Suya (en verdad de su bisabuelo, Don Víctor Lovera) era la Casa Azul, una edificación de más de 400 años, patrimonio familiar ubicado en La Vela de Coro, zona decretada como Patrimonio Cultural de la Unesco. La Casa Azul es el nombre de uno de sus primeros trabajos discográficos, editado en 1994.

La Casa Azul, una preciosa muestra de arquitectura colonial, contaba con pisos de madera, santos coloniales, luz de carburo y muebles de la época, fue arrasada por un incendio causado por un cortocircuito. En el texto que acompaña la campaña de Gofundme, el mismo Aquiles narraba que, a raíz del incendio, su madre Ana María lo había perdido casi todo.

“Mi madre se quedó sin ropa, solo con lo puesto, sin cama, sin clóset, sin cédula de identidad, tarjetas de banco, etc.”, puntualizaba Báez. “Se perdieron cosas de un valor intangible pero que son parte de la historia. Libros del siglo 19, fotografías y el archivo de mi madre, además del portafolio que se llevó a París para que Coro y la Vela fueran declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco”, prosigue el relato del músico.

Al fallar el recital, Báez no tuvo más remedio que recurrir a Gofundme para alcanzar la meta de $20.000, que se destinarían a la reconstrucción del hogar materno. La última donación se hizo hace un mes, y hasta el momento -y pasados dos años- el músico había logrado reunir $8.000.

La madre de Aquiles murió en febrero de este año, y él partió a verla ayer por la mañana. ¿Qué ocurrirá con La Casa Azul? ¿Su recuperación se convertirá en la voluntad de los amigos y dolientes? El futuro es incierto; lo único seguro es la pérdida que experimenta la cultura venezolana en el presente. Aquiles Báez seguirá vivo mientras sigan las Noches de Guataca en el mundo, mientras el público compre y descargue sus discos, mientras se recupera La Casa Azul de su infancia y su familia que, tristemente, no logró ver rescatada.

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