Daniela Camarán, nativa del municipio Bejuma, estado Carabobo, y su esposa Eilyn Matute sufrieron los embates del nuevo coronavirus. Los resultados de sus pruebas llegaron cuando ya estaban asintomáticas, cuando lo peor había pasado

Daniela Camarán, de 35 años, oriunda de Bejuma, estado Carabobo, y quien actualmente vive con su familia en los Estados Unidos, logró sobrevivir al COVID-19, sin sospechar que padecía la enfermedad, ya que las pruebas que confirmaban su diagnóstico llegaron cuando estaba recuperada. 

Camarán, quien trabaja en el ramo inmobiliario y además tiene un programa de radio, relató en una entrevista concedida a El Pitazo, vía telefónica, que comenzó a sentirse mal el 22 de junio. “Amanecí sin voz, pero asumí que era un proceso alérgico o de estrés, porque normalmente hago muchas grabaciones”, recordó. 

Al día siguiente un fuerte dolor de cabeza despertó preocupación en Camarán y decidió hacerse la prueba nasofaríngea para COVID-19, junto a su esposa, Eylin Matute, también venezolana, de 35 años, quien igualmente había mostrado los primeros síntomas. 

“El malestar de cabeza que tenía es algo indescriptible, era como si te presionaran con una piedra entre la frente y el cerebro, también me dolía el cuerpo, nunca había sentido un dolor tan fuerte. Eylin había perdido el olfato y el gusto, lo cual luego me sucedió a mí”, expresó.


El malestar de cabeza que tenía es algo indescriptible, era como si te presionaran con una piedra entre la frente y el cerebro

Daniela Camarán

Del 24 al 29 de junio las dolencias fueron empeorando en la pareja. Ambas presentaron choques de temperatura, dolores de caderas, ardor en los ojos y, lo más incómodo, dificultad para respirar.

“No es como una gripe común, la mucosidad incluso es diferente, el pecho se te tranca, me costaba subir las escaleras”, describió Camarán, quien decidió tomarse un expectorante que tenía en casa “y eso fue lo que me ayudó a sentirme mejor”. 

Para el día 29 de junio tanto Camarán como Matute se sentían con menos dolencias; los peores síntomas ya habían pasado. “Me quedaba una especie de alergia nasal, me picaba la piel y me dio malestar estomacal. En ese momento sospeché que tenía COVID-19, pero al día siguiente, el 30 de junio,  estaba recuperada, al igual que mi compañera”. 

Resultados tardíos

El 1° de julio Camarán recibió una llamada del laboratorio donde siete días atrás se había hecho la prueba, junto a Matute. La persona que estaba al otro lado del teléfono le comunicó que  ambos resultados dieron positivo, sin embargo, ellas se  sentían recuperadas.

“El día de la prueba hicimos seis horas de cola y se suponía que el resultado debió estar listo entre 48 a 72 horas, pero no fue así. Afortunadamente logramos contar nuestra experiencia”, destacó. 


No es como una gripe común, la mucosidad incluso es diferente, el pecho se te tranca

Daniela Camarán

El 7 de julio, Camarán recibió una nueva llamada del departamento de salud para saber cómo se sentían. Para esa fecha continuaban recuperadas de los síntomas.  “Aun así queremos repetirnos el test y asegurarnos que nadie estará en peligro por estar cerca de nosotras”, resaltó. 

Tu mundo se paraliza…

El martes, 15 de julio, terminó la cuarentena de esta pareja venezolana sobreviviente al coronavirus. “Pasamos días difíciles, se paraliza todo tu mundo, no puedes hacer mercado, tienes que pedir todo por delivery, pero hay cosas que sólo puedes hacer tú y eso se complica cuando toca estar en aislamiento”, reflexionó. 

En cuanto a cómo se contagiaron, Camarán señaló que Matute es maestra de preescolar y estuvo en un campamento con varios niños, por lo que presumen que ella se infectó en el colegio y llevó la enfermedad a casa.

“Gracias a Dios la hija de Eylin, de 14 años, no se enfermó, a pesar de  que comía en el mismo plato que nosotras. Por desconocimiento de que teníamos COVID-19 no nos aislamos de ella, pero siempre estuvo sana”, detalló.

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