Juan Toro, de 9 años, tiene dos donantes compatibles para trasplantarse en Venezuela. Sin embargo, no lo ha podido hacer porque en el único centro de salud público donde realizan la intervención hay fallas de insumos y medicinas

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Denis Gómez ha estado atada a la esperanza de que su hijo Juan Toro, de 9 años, no volverá a recaer con la leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer hematológico frecuente en infantes. En su organismo no hay rastro de células malignas, pero necesita trasplantarse una médula ósea para sanarse. Tiene dos donantes compatibles, sus dos hermanos son la garantía de su recuperación, pero no se ha podido hacer la intervención porque no ha cumplido con un requisito: comprar una larga lista de insumos y medicinas antineoplásicas para realizarle la infusión de células madres en un hospital público.

Juan Toro espera desde 2015 una intervención. Ese año, Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), adscrito al Ministerio de Salud, presentó fallas internas para agilizar el procedimiento. Pero, dos años después, a Denis le dieron una lista que hoy no puede comprar porque no tiene recursos, tampoco tiene un empleo para costear las necesidades de salud de su hijo.

A Juan Toro le corresponde trasplantarse en el centro de trasplante de médula ósea de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera de Valencia, estado Carabobo, único recinto asistencial público donde se hace esta intervención. Allí únicamente se trasplantan aquellos pacientes que tienen donantes compatibles o aquellos que pueden intervenirse con sus propias células madres. “Yo ahora solo dependo de la solidaridad de la gente, de lo que me puedan depositar, con eso completo para el pasaje y para los medicamentos, pero no para comprar esta lista. No puede ser que mi hijo, que ya tiene sus donantes, incluso uno que es 100% compatible, no se pueda trasplantar porque piden comprar todo, cuando el hospital debería tener esos insumos”.


Yo espero que Juan se mantenga en remisión y que no recaiga, espero en Dios, porque el Estado me ha defraudado mucho

Denis Gómez, madre de Juan

Denis aún conserva los papeles en carpeta sobre el proceso que realizó ante Fundavene, institución a la que no ha acudido más. Actualmente hace gestiones para que a Juan le realicen el trasplante en el Hospital Clínicas Caracas, un centro privado, donde se le dificultan los costos del trasplante. “Es inhumano y negligente el Estado cuando no atiende las necesidades de las madres ni de sus hijos. Cuando te llaman de Fundavene solo para darte insumos, que el niño realmente no necesita, y no te den respuesta sobre el trasplante”, comenta sentada en una silla cercana a la cama donde está Juan Toro recibiendo tratamiento. “Yo espero que Juan se mantenga en remisión y que no recaiga, espero en Dios, porque el Estado me ha defraudado mucho”.

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