Desde el gran apagón que se inició el 7 de marzo de 2019, Teresa Pérez no volvió a dializarse con regularidad. Su cuerpo de descompensó, sufrió complicaciones y, como consecuencia, falleció el 28 de septiembre de ese mismo año

#APAGÓN2019 UN AÑO OSCURO

Teresa Catalina Pérez de Contreras, de 79 años de edad, era una paciente con insuficiencia renal crónica que llevaba siete años en tratamiento. A partir del apagón del 7 de marzo de 2019, su cuerpo sufrió las consecuencias de no recibir diálisis tres veces por semanas durante cuatro horas, así como de no tener acceso a los insumos necesarios,lo que trajo como consecuencia que falleciera el 28 de septiembre de ese mismo año.

Pese a dializarse en una clínica privada de San Cristóbal que tiene planta eléctrica, el hecho de que otros cinco centros médicos no corrieran con la misma suerte generó que los pacientes renales de esos lugares fueran reubicados durante la contingencia en la clínica a la que acudía Teresa, por lo que las diálisis disminuyeron un día y una hora por turno. Así, de tres días, Teresa se dializaba dos y, de cuatro horas, pasó solo a tres.

Su hija, Terysol Contreras, quien es médico, migró a la ciudad de Houston, Estados Unidos, un mes antes del fallecimiento de su madre. A través de Whatsapp relató a El Pitazo lo ocurrido con su progenitora y destacó que el cambio de los horarios de diálisis se siguió extendiendo, no solo por los apagones, sino por la falta de insumos médicos y medicinas.


COMO CONSECUENCIA DEL APAGÓN, TERESA PÉREZ NO PUDO VOLVER A DIALIZARSE COMO DEBÍA, POR LO QUE SU SALUD EMPEORÓ Y FALLECIÓ


“Desde ese momento surgieron muchos problemas con la duración de la diálisis. Ya no eran cuatro horas completas día por medio, pasaron a tres horas por múltiples causas. Los materiales necesarios para hacer las diálisis no alcanzaban para cuatro horas, las máquinas comenzaron a dañarse y no se podían arreglar, o por falta de repuestos o porque no había técnico. En ese centro ya había como 10 máquinas dañadas y déficit de personal. De cinco enfermeros por turno, pasaron a dos, y el horario de los enfermeros se acortó, ya que si salían tarde no conseguían transporte. Algunos les dábamos la cola”, detalló Contreras.

Durante aquellos días de nuevos apagones y agudización de la crisis, en una semana llegaron a fallecer seis pacientes, lo que incidía en el estado de ánimo de Teresa. “Mi mamá triste me decía, ‘es que ya no conozco a nadie y cada vez llegan pacientes nuevos’”, recordó Contreras.

Se complicó

“Desde marzo, no solo las condiciones de las unidades fueron desmejorando, también los pacientes dejaron de recibir los tratamientos que eran suministrados por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), y por fuera no los conseguían o eran de altos costos”, refirió la hija de Teresa.

A la paciente le cambiaron en diversas oportunidades el catéter de hemodiálisis por infección. Era difícil de conseguir, a pesar de tratarse de una mamá de médico. Después de dos años en tratamiento le colocaron una fístula, que se dañó en agosto de 2019 y le impidió dializarse.

“A mi mamá la operaron de una hiperplasia endometrial a mediados de agosto de 2019 y de ahí comenzó a complicarse. A la semana de la operación se le empezó a infectar la herida. Los antibióticos hubo que comprarlos en Colombia porque no se conseguían en Venezuela. Esa infección hizo que se comenzara a descompensar, la glicemia aumentó a más de 400 y la fístula de la diálisis se dañó. No se conseguía el catéter que se necesitaba para hacerle la diálisis, luego de conseguirlo intentaron colocarlo y no pudieron”, relata Contreras.


Todos los tratamientos indicados se le cumplían, pero no recibir la diálisis como debe ser tiene sus consecuencias. No hay palabras para describir el dolor

Terysol Contreras

Teresa pasó 12 días sin diálisis por falta de catéter y de médico. La ausencia de purificación la descompensó más y fue hospitalizada en el Hospital del Seguro Social Dr. Patrocinio Peñuela Ruiz. Finalmente, lograron colocarle un catéter y hacerle una diálisis incompleta: una baja de tensión le impidió culminarla. A la semana siguiente volvieron a llevarla a diálisis y transcurridos 30 minutos falleció conectada a la máquina.

Terysol Contreras estuvo a punto de no emigrar de Venezuela para estar junto a su mamá, pero la necesidad de ayudarla con los medicamentos la impulsó a hacerlo. Teresa se quedó con su otro hijo.

“Todos los tratamientos indicados se le cumplían, pero no recibir la diálisis como debe ser tiene sus consecuencias. No hay palabras para describir el dolor, la impotencia, rabia y tristeza que se siente”, confesó la galeno.

Teresa Pérez de Contreras es una de las 264 pacientes renales que fallecieron durante el 2019, según información suministrada por la coordinadora de la ONG Proyecto 860, Beatriz Salas. Su caso fue presentado por esta organización en febrero de 2020 en la ciudad de Cúcuta ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), debido a que su complicación y fallecimiento ocurren a raíz de las fallas en el sistema eléctrico y en el sistema de salud del estado Táchira.

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