A Osmary Rivero, de 13 años, le amputaron una pierna por un osteosarcoma. Es la única paciente pediátrica atendida en el centro oncológico de Ciudad Bolívar, debido a la falta de médicos especialistas en la región

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“Mamá, no quiero más quimioterapias”, es lo que pide todos los días Osmary Rivero, de 13 años, quien fue diagnosticada con osteosarcoma, un tipo de cáncer que se forma en los huesos. Lo tiene en la rodilla derecha desde octubre de 2018.

Ella debe viajar unos 187 kilómetros desde Pariaguán, estado Anzoátegui, hasta Ciudad Bolívar, capital del estado Bolívar para poder realizarse el tratamiento y cumplir con su proceso de sanación.

“Osmary salió un día a caminar y sintió que la pierna se le iba; al siguiente día la tenía hinchada; cuando pudimos hacerle los rayos x, le salió la lesión en la rodilla. Eso fue en octubre. Después se hizo la biopsia y a partir de ahí comenzó con muchos dolores. Hicimos las gestiones para llevarla a Caracas o a Barcelona, pero no teníamos los recursos”, cuenta José Acosta, tío de la menor de edad.

Los dolores se fueron intensificando mientras se mantenía hospitalizada en el hospital de El Tigre, en el estado Anzoátegui. El doctor Alberto Cabello, médico oncólogo de Ciudad Bolívar, viaja una vez a la semana hasta el estado Anzoátegui a pasar consultas. Un día le pidieron que evaluara a Osmary en la emergencia del hospital.

“Una colega me pidió el favor de que hiciera la evaluación. Una vez hecha, pedí que fuera trasladada hasta Ciudad Bolívar porque en donde estaba no había manera de hacerle tratamientos y salvarle la vida”, indicó Cabello.

En el estado Bolívar está el Oncológico Virgen Del Valle, pero desde hace año y medio tiene cerrada el área pediátrica por falta de médicos especialistas en oncología pediátrica, por lo que los niños deben ser trasladados a Brasil o hacia el centro del país para poder cumplir con el tratamiento.

“Cuando conocí a Osmary tenía un tumor de 20 centímetros en la rodilla y estaba anémica. Al no haber oncólogos pediatras en Bolívar, la hospitalizamos por traumatología en el hospital Ruiz y Páez. Durante la intervención quirúrgica le comenzó una hemorragia y la única opción que quedó fue la de amputar su pierna o corríamos el riesgo de otra hemorragia y que falleciera”, explicó el médico oncólogo.


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Desde diciembre de 2018, Osmary no tiene su pierna derecha, y ha tenido que aprender a usar muletas para poder moverse de manera más independiente.

“Mi hija ha sido fuerte, ella nos da ánimos a nosotros. Al principio lloró cuando le quitaron su pierna, pero ya entendió y hace todo con sus muletas. Yo tenía miedo de cómo fuera a reaccionar, pero gracias a Dios ha aceptado su condición”, mencionó Mariluz Meléndez, madre de Osmary.

Esquema médico con apoyo vía correo electrónico

Una vez terminada la operación y la recuperación, debían iniciar las quimioterapias para contrarrestar el osteosarcoma, pero no podían hacerlo en el Oncológico Virgen del Valle por la falta de oncólogos pediatras que trataran su caso. Los padres debían trasladarla a Manaus, Brasil, pero tampoco era posible por la falta de recursos económicos.

Es por esto que el médico oncólogo decidió aplicar el tratamiento bajo su responsabilidad, debido a que solo atiende a pacientes adultos, pero por Osmary tener 12 años su esquema médico es parecido al de un adulto. Se apoyó en una oncóloga pediatra que está en Chile y lo ayudó a construir todo el procedimiento a través de correos electrónicos.

Sin embargo, otra preocupación se sumó para los padres de Osmary: en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales no había el tratamiento que necesitaba para realizarse las quimioterapias.

Osmary comenzó a ser tratada en el área de adultos del centro oncológico de Ciudad Bolívar y ahí ha cumplido los 12 ciclos de quimioterapia que lleva hasta ahora.


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“Todo el tratamiento de Osmary se ha cumplido gracias a donaciones que hacen fundaciones, desde las quimioterapias hasta las medicinas para los dolores. Algunas las hemos comprado, las que se consiguen, con ayuda de toda la familia, porque no tenemos los recursos”, relató Meléndez.

Los días de reposo y quimioterapia los pasa con música y haciendo dibujos, pues son sus pasatiempos favoritos. En estas actividades encontró un refugio durante los días de dolor y de hospitales.


Mi hija ha sido fuerte, ella nos da ánimos a nosotros. Al principio lloró cuando le quitaron su pierna, pero ya entendió y hace todo con sus muletas

Mariluz Meléndez, madre de Osmary

Hacen colectas familiares

El apoyo de los familiares de Osmary es fundamental: hacen recolectas para ayudarla a costear medicinas, pasajes, exámenes y alimentación en muchos de los casos.

Para sus padres, hacer el traslado hasta Ciudad Bolívar es cada vez más engorroso. Son 187 kilómetros que debe recorrer vía terrestre para poder llegar hasta el centro de salud.

Al principio, su tío Acosta la llevaba en su carro, pero con la escasez de gasolina y de repuestos no ha podido viajar más, por lo que tienen que esperar una cola o irse en carritos por puesto.

Muchas veces han tenido que dormir en el hospital de Ciudad Bolívar porque no tienen ningún lugar donde llegar en la capital del estado Bolívar; tampoco cuentan con los recursos para pagar hoteles o traslados internos.

Actualmente Osmary culminó los primeros 12 ciclos del esquema establecido por el oncólogo y este asegura que ha reaccionado de la mejor manera.

Mientras espera los resultados de la tomografía para conocer su diagnóstico, acude a clases con normalidad y sus amiguitas la apoyan para que no pierda el año académico, pues sueña con ser médico algún día.

Tímida y risueña, espera esperanzada tener los recursos para poder comprar una prótesis y así regresar a su independencia: correr y jugar con sus tres hermanos.

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