Un trabajador de Transmiranda contó a El Pitazo sus dudas y miedos en la primera semana de contagio con el virus pandémico. Al principio creía que la enfermedad producida por el coronavirus era un cuento, pero ahora reza para recuperarse y seguir educando a sus dos hijos

Lo que parecía un cuento fantasioso para Adrián –nombre ficticio para proteger la identidad de este operador de mantenimiento de la flota de autobuses Transmiranda– se convirtió en una historia real que terminó protagonizando el altomirandino, quien fue diagnosticado con COVID-19 luego de presentar toda la sintomatología del virus pandémico.

El trabajador mirandino compartió su historia, primero vía Twitter, donde escribió: “Yo pensaba y decía: es pura muela, todavía no conozco a alguien que lo tenga, lamentablemente me tocó conocer a quien menos esperaba: a mí mismo”.

La mañana del jueves, 30 de julio, tras seis días con fuertes síntomas, a Adrián le hicieron la prueba rápida para detectar el coronavirus, la cual resultó positiva. Luego vino el segundo examen: la prueba del hisopado o Reacción en Cadena de Polimerasa, PCR, por sus siglas en inglés.

“Debo esperar ocho días para que me den el resultado, mientras tanto cumplo con el tratamiento y el aislamiento al que le temen muchísimas personas”, dijo a El Pitazo, este 31 de julio, desde su casa en el sector Lagunetica, de Los Teques, donde se complica su estado de salud y se mantiene aislado, mientras sus hijos están en peligro de contagio.


Yo pensaba y decía: es pura muela, todavía no conozco alguien que lo tenga

Adrián

Tos y dolor de cabeza

Los primeros síntomas de Adrián aparecieron el sábado, 25 de julio. Primero vino la tos, que asoció con el hecho de haberse mojado con la lluvia que cayó el día anterior. Sin embargo, el lunes un fuerte dolor de cabeza, seguido de fiebre y tos incontrolable prendieron las alarmas. “Lo más difícil es sentir que mi salud colapse en cualquier momento y tengan que ir a un hospital, sin saber si puedo regresar a mi casa, donde me esperan mis dos hijos de 12 y 9 años, quienes solo me tienen a mí, pues su mamá murió hace cuatro años”, confesó.

Adrián considera importante que la ciudadanía tome conciencia de los efectos del COVID-19 y se cuide. “Yo dudaba de la cantidad de casos y ahora que estoy enfermo pienso que hay muchos más”.

Coincidió con las autoridades en que estar en la calle es un riesgo para todos, por ello quedarse en casa es la mejor alternativa. “Yo salía a trabajar a diario por ser un servidor público. En la empresa me dijeron que debía ir a trabajar, pero al estar en la calle, al igual que personal de salud, bomberos y prestadores de servicio, corres el riesgo de ser contagiado y así fue”, dijo.


En la empresa me dijeron que debía ir a trabajar, pero al estar en la calle, al igual que personal de salud, bomberos y prestadores de servicio, corres el riesgo de ser contagiado y así fue

Adrián

Recordó que las unidades de Transmiranda están prestando el servicio a médicos, enfermeras, personal de salud y a retornados que son alojados en hoteles, lo que indica que quienes se trasladan en esos buses son los más propensos a contagiarse y a vivir posteriormente las consecuencias del rechazo social.

“A quienes nos contagiamos nos etiquetan, nos apartan y huyen de nosotros. Esto es muy real, muy duro y preocupante. Es una mezcla explosiva física y mental; la soledad que amerita la enfermedad para no contagiar a otros afecta muchísimo”, indicó Adrián.

A pesar de la adversidad, Adrián no pierde la fe y confía en que superará este trance. “Tengo fe en los médicos, quienes trabajan con las uñas, y por supuesto tengo fe en que Dios me dará fortaleza para salir de esto y seguir cobijando a mis niños. Oren por mí y por todos los que estamos contagiados”.


A quienes nos contagiamos nos etiquetan, nos apartan y huyen de nosotros. Esto es muy real, muy duro y preocupante

Adrián

La calle es el peligro

En opinión de Adrián, de nada sirve cerrar las vías para controlar el tránsito de vehículos cuando un «mar de gente» camina por toda la ciudad. “Eso representa un riesgo y, por lo general, no hay control y no se cumple el distanciamiento social”, indicó.

Dijo que tanto sus compañeros de Transmiranda, como médicos, enfermeras, personal de salud, bomberos y periodistas son vulnerables al virus por cumplir sus labores en la calle.

Reconoció que actualmente hay mucho miedo en la población al saber que de salir positivo a la prueba de coronavirus se debe ir a un centro centinela o a otro lugar a cumplir el aislamiento. De hecho, mientras Adrián conversaba con El Pitazo, sus compañeros de labores buscaban la manera de no ser aislados en un hospital centinela sino en un hotel sanitario, por considerar que corren menos riesgo.

Una fuente de salud pública contó que en el Hospital Victorino Santaella de Los Teques no hay insumos y está contaminado de bacterias, por las pocas medidas de higiene en los pisos y áreas de aislamiento.

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