ZULIA

Los racionamientos en la ciudad suman hasta 16 horas continuas. En algunos casos pueden llegar a 24 horas y después de los tres apagones regionales de abril, hay sectores que pasaron hasta 50 horas sin servicio

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La noche del 24 de diciembre de 2017, Maracaibo se quedó a oscuras. Los niños recibieron los regalos en medio de la oscuridad y las familias cenaron bajo la luz de la luna. El apagón general fue el primero de una veintena que registraron en los 12 meses posteriores los habitantes de la capital zuliana. El más largo fue en agosto de 2018 y duró 100 horas.

El agravamiento de crisis del servicio eléctrico, que padece todo el país desde el 7 de marzo de este año, se siente en Maracaibo desde hace 16 meses. Los problemas comenzaron mucho antes, con las primeras “dietas eléctricas”.

Esta es la situación que afecta a los habitantes de una de las ciudades más calurosas del país, donde las temperaturas alcanzan los 38 grados centígrados y la humedad puede llegar a 70 %. Durante todo 2018 soportaron racionamientos eléctricos que comenzaron con dos horas diarias y luego fueron creciendo poco a poco de cuatro horas por día hasta 16 horas diarias.


Desde marzo pasado, la primera ciudad del país que contó con servicio eléctrico se volvió también la más apagada


Los horarios de corte eran de día o de noche, sin orden ni concierto, y la duración varió dependiendo de la afectación que presentaban las líneas de 400 kilovoltios y de 230 kilovoltios que atraviesan el Lago de Maracaibo e importan 90 % de la energía que se consume en los ocho municipios de la Costa Occidental del Lago.

El gobierno de Nicolás Maduro instaló en abril de 2018 el Estado Mayor Eléctrico en Maracaibo. Luis Motta Domínguez, entonces ministro de Energía Eléctrica, vivió en el Zulia durante siete meses. Estaba encargado de los trabajos para instalar un banco de autotransformadores en la subestación Cuatricentenario, para recuperar la linea de 230 kv que atraviesa el puente General Rafael Urdaneta y las otras conexiones que están debajo y sobre el puente sobre el Lago. También tenía como objetivo aumentar la capacidad de generación de Termozulia con la instalación de una turbina traída desde Sidor (estado Bolívar).

Motta Domínguez se despidió el 8 de noviembre de 2018 del Zulia asegurando que dejaba un sistema eléctrico estable, pero solo aumentó la transmisión de energía que proviene del Guri en 300 megavatios por encima de lo que era posible antes del 23 de diciembre de 2017, cuando se inició la crisis eléctrica regional.

En el caso de la generación térmoeléctrica, la cifra fue menor. En diciembre de 2017 se generaban en el estado 350 megavatios y, tras los trabajos eléctricos dirigidos por Motta Domínguez, apenas se logró generar 50 megavatios adicionales, según cifras aportadas por el propio ministro.

De acuerdo con el funcionario, los trabajos de recuperación de las líneas sublacustres, de la línea adosada al Puente General Rafael Urdaneta, de las líneas aéreas que atraviesan el Lago, de la recuperación de Termozulia, del reemplazo de un autotransformador en la Subestación Cuatricentenario y la construcción de la Subestación Punta Iguana II, requirieron una inversión de 5.269.000 millones de bolívares soberanos. Esto equivale a 40,85 millones de dólares o 36,37 millones de euros. Las cifras se homologan a 848 millones de dólares calculados a la tasa Dicom de entonces, referencial usado por el Gobierno de Venezuela.

La mejoría solo duró dos meses. En enero de 2019, los racionamientos aumentaron. La línea del Puente sobre el Lago falló dos meses después de su conexión y la turbina instalada en Termozulia solo duró tres meses operativa. De hecho, el gobernador zuliano, Omar Prieto, anunció los primeros días de marzo un esquema de racionamiento eléctrico de cuatro horas diarias, pero que en la práctica fue del doble y del triple de tiempo.

Desde marzo pasado, la primera ciudad del país que contó con servicio eléctrico ha sido también la más apagada. En el Zulia, el racionamiento anunciado por el Gobierno de Nicolás Maduro oscila entre 16 horas y 24 horas y la duración del servicio es de cuatro a ocho horas. Esto, sin contar que cada vez que ocurre un apagón nacional, Maracaibo es la última ciudad en reenergizarse por estar más alejada de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri), la principal fuente de energía del país.

Elaborado por Sheyla Urdaneta, Nataly Angulo, Mayreth Casanova, Edwin Urdaneta, Johandry Montiel, Eira González

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