La ayuda humanitaria que aprovechan los venezolanos en Colombia

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Los venezolanos que viven tanto en Colombia como en Venezuela se encuentran en el comedor de la Casa de Paso Divina Providencia. Más de 5.000 almuerzos diarios se reparten a pocos metros de la frontera con Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro niega la entrada al país de medicinas y alimentos que envió Estados Unidos

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Germán Andrade se comió su almuerzo sin mirar a su esposa el sábado 2 de febrero. Devoró el pollo, las caraotas y el arroz blanco que había en su plato de plástico sin entablar mayor conversación. Su foco estaba puesto en la comida que le ofrecieron en el comedor de la Casa de Paso Divina Providencia de Cúcuta, en Colombia. “Es la única manera de sobrevivir. Uno tiene que venirse para acá para buscar cómo subsistir y darles una buena alimentación a sus hijos”, dijo a El Pitazo.

El hombre de 39 años conoce la ruta. El comedor más cercano de la frontera con Venezuela se encuentra a pocas cuadras de la parada de autobuses de Cúcuta, en Colombia. Junto a su esposa y sus dos hijas, va al galpón diariamente desde hace ocho meses. Vive en San Antonio del Táchira y trabaja como “carruchero” en el puente internacional Simón Bolívar. Entre clientes, camina hasta llegar a un portón azul cerca del mediodía.

Como él, miles de venezolanos entran por el portón después de esperar a pocos metros del comedor la repartición de tickets que garantizan que tendrán el almuerzo del día. El 5 de junio de 2017, día en que comenzó a funcionar el comedor, se repartieron 800 platos. En la actualidad se entregan 5.000 almuerzos diarios y 130 kilos diarios de medicinas, explicó a El Pitazo el obispo de Cúcuta, Víctor Ochoa, quien coordina la Casa de Paso Divina Providencia.

Usaid, el Programa Mundial de Alimentos y organizaciones religiosas de Estados Unidos y Alemania colaboran con la alimentación de los venezolanos en la frontera.

En el plato de Andrade había 100 gramos de arroz, entre 60 y 70 gramos de caraotas y un muslo de pollo guisado. Es la porción estándar que se reparte en el comedor, de acuerdo con el religioso. El menú puede variar dependiendo de la proteína que se ofrezca. Ochoa indicó que ofrecen “el repele”, que suple los estómagos vacíos cuando los almuerzos se acaban. Consiste, por lo general, en arroz, atún o salchichas, granos y un pedazo de pan. Todas las comidas se acompañan con jugos de frutas, que se reparten en vasos azules de plástico.

La Casa de Paso Divina Providencia es una de las nueve casas que instaló la Iglesia católica de Colombia para atender a personas que están necesitadas de ayuda. El obispo de Cúcuta calcula que solo venezolanos acuden al comedor que está en la frontera con Venezuela. Según estimaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela ha empujado a más de un millón de venezolanos hacia Colombia.

Estados Unidos envió alimentos y medicinas para atender la crisis humanitaria que hay en Venezuela. El pasado 7 de febrero, camiones con cargamentos estadounidenses llegaron al centro de acopio ubicado en el lado colombiano del puente binacional de Tienditas, debido a la negativa del gobernante Nicolás Maduro en dejarlos pasar. El obispo de Cúcuta apuntó que la repartición de comida que se hace en la Casa de Paso Divina Providencia hace contrapeso. “Esta es la ayuda humanitaria verdadera que se está haciendo a los hermanos venezolanos desde hace año y medio”, aseveró.

El día en que comenzó a funcionar el comedor, en 2017, se repartieron 800 platos. En la actualidad se entregan 5.000 almuerzos diarios.

Desde las seis de la mañana comienzan los preparativos para la jornada de entrega de comidas calientes. 800 voluntarios son parte de una cadena de producción cuyo resultado se ve en cada plato que venezolanos, como Andrade y su familia, ingieren. Incluso, hay 100 venezolanos que prestan servicio en la Casa de Paso, según el obispo de Cúcuta.

Juan Rojas, de 54 años, es uno de los que colaboran. En San Antonio del Táchira trabaja como chofer de lunes a viernes. Los sábados cruza el paso fronterizo para atender a sus conciudadanos y se encuentra con “realidades muy distintas”, dijo a El Pitazo, que le hacen pedir la ayuda humanitaria aunque no la necesite. “Maduro impide la ayuda humanitaria y aquí se materializa. Creo que el orgullo no le permite dejarla pasar. Maduro debe ser muy duro de corazón”, indica.

Usaid, la misma agencia estadounidense que está canalizando la ayuda humanitaria para Venezuela, contribuye con los almuerzos que se reparten en el comedor. La Casa de Paso Divina Providencia recibe casi una tonelada y media diaria de alimentos secos, sin contar la proteína del día, especificó el obispo de Cúcuta. Al igual que Usaid, el Programa Mundial de Alimentos y organizaciones religiosas de Estados Unidos y Alemania colaboran con la alimentación de los venezolanos en la frontera.

La comida está dispuesta en un largo mesón plateado. Varios voluntarios, como Rojas, vestidos de amarillo, con delantales, tapabocas y guantes, reparten a los asistentes los platos, uno a uno. Es una de las varias tareas que desempeñan, que va desde cortar los alimentos hasta lavar los platos. Hay ayudantes que incluso llevan en bandejas los platos a las mujeres que tienen bebés en brazos. La entrega es rápida, pero silenciosa. Son pocos los adultos que agradecen, mientras que los niños se emocionan al agarrar los platos con las dos manos.

100 gramos de arroz, entre 60 y 70 gramos de caraotas y un muslo de pollo guisado es la porción estándar que se reparte en el comedor.

Las conversaciones comienzan en las mesas largas que están bajo 13 toldos, también blancos, y una estructura de metal que los protege del sol. Además de mesas, hay una tarima en el centro con un atril, desde donde se ofrecen misas a quienes quieran escucharlas, aunque el flujo de personas es constante en los 2.800 metros de terreno.

Después de comer, una de las hijas de Andrade se montó en su hombro para jugar, mientras su padre terminaba de almorzar. “De repente, Maduro pensará que al dejar pasar la ayuda humanitaria lo van a sacar del poder. Eso es lo que quiere el pueblo, sacarlo, porque a él no lo quiere nadie. En lo que se solucione la situación en mi país, me regreso para mi estado Anzoátegui. Ahí yo soy gandolero”, sentenció el carruchero.

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