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domingo, 9 mayo, 2021

El amor salvó dos vidas en el Sebin

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Torturas, malos tratos, violaciones de derechos humanos y hasta suicidios son las historias que se conocen sobre lo que ocurre en el Sebin; allí, en medio de todo lo malo, nació la historia de Angelis Quiroz y Jhosman Paredes, quienes con amor se salvaron mutuamente

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Esta historia de amor comenzó en las peores circunstancias de sus vidas. Ambos jóvenes pasaron momentos depresivos y de intentos de suicidios debido a las torturas de las que fueron víctimas dentro de las instalaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

Jhosman Paredes fue detenido en medio de una protesta en San Cristóbal, en septiembre de 2014, al ser acusado por Miguel Rodríguez Torres, ministro en ese entonces para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, de terrorista y de incendiar instituciones del Estado; y Angelis Quiroz estaba presa luego de haberse entregado en abril de 2015 para probar su inocencia por el caso del concesionario La Venezolana, en el que fueron estafadas seis mil personas por su padre.

Antes de conocer a Angy –así la llama–, pasó momentos difíciles. Intentó suicidarse dos veces; su mamá denunció en varias oportunidades las depresiones que sufría su hijo y en ocasiones acudió a la buena voluntad de muchas personas para poder viajar a visitar a su pequeño.

«Fue lo mejor que nos pasó, al ser novios nos apoyamos bastante. Fue como que nos desconectaba de la situación. Por momentos éramos felices y es bastante difícil ser feliz en un lugar así, por instantes olvidábamos que estábamos en ese sitio, hasta que sonaba el timbre indicando que terminaba la visita», cuenta Angelis Quiroz sobre el inicio de la relación.

Eran felices cuando lograban verse. Debían ingeniarse métodos antiguos para comunicarse, como enviarse cartas y mensajes a través de compañeros de celda o conocidos.


“Fue lo mejor que nos pasó, al ser novios nos apoyamos bastante. Fue como que nos desconectaba de la situación”

Angelis Quiroz

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«Los días grises eran lunes, martes y viernes o algún día que suspendían la visita por algún motivo. Allí nos enviábamos cartas muy cursis y detallitos cuando se podía. Poder salir, sentarnos en una mesa, darnos un abrazo, un besito, compartir esos momentos era como el pequeño rayito de luz en medio de toda esa oscuridad total. Cuando sonaba el timbre debíamos volver a la celda y contar las horas y esperar el momento de vernos de nuevo, eran esos instantes los que más valorábamos», dijo Jhosman Paredes.

Al inicio de la relación, que se ha extendido por más de tres años, para ninguno de los dos era fácil. Estaban presos, sin la certeza de que saldrían de allí, sin nada más que ofrecer más que su propio corazón.

«Él decía que no estaba seguro porque no tenía nada para brindarme, pero yo le decía ‘estamos igual, somos dos personas en el mismo encierro, qué te puedo brindar yo, tengo una reputación ahorita dañada’ así fue como poco a poco nos quitamos los complejos», contó Angelis.

Desde el 24 de diciembre de 2015 empezaron a ser novios y desde ese entonces todo cambió por completo. Ambos consiguieron refugio y fuerza en el otro. Pese al limbo en el que estaba la vida de los dos consiguieron sonreírse mutuamente, aunque no se vieran; encontraron las formas de crecer y mejorar solo para mostrarle al otro la mejor versión de sí y sobre todo, volvieron a reconciliarse con la vida.

Listos para el gran paso…

En medio de las visitas que lograban hacerse, las conversaciones sobre el futuro fueron espontáneas. Poco a poco planificaron, sin darse cuenta que lo hacían, cómo sería la vida y si realmente existiría esa vida. «Tenía que existir, era imposible que Dios nos uniera para sanarnos y salvarnos y que al final de todo no sucediera algo más”, dijo Quiroz.

“La gente no entiende, pero en el Sebin todo se vive
intenso. Tú aquí (fuera de la cárcel) peleas con él (tu pareja), se dejan de ver dos días y después ves qué pasa, pero allá cómo evades un problema, todo era muy intenso. Un día era como una semana y aunque poco se sepa, lo mismo pasa con el amor, se vive al máximo”, dijo Jhosman Paredes.

Cuando él le propuso matrimonio, estaban convencidos que en algún momento pasaría. Rápido o no, estarían juntos y así fue. El 26 de octubre de 2018, estando ambos en libertad, se casaron.

Felicidad en libertad…

El 23 de diciembre de 2017 salió en libertad Jhosman Paredes. Debió acudir a la Asamblea Nacional Constituyente, donde lo esperaba su familia. Aprovechó el momento para mediar por quien estaba convencido, era el amor de su vida.

“Cuando me llevaron a la Casa Amarilla, al show político, hice algo que jamás me imaginé y fue empezar a pedir por Angy, yo no quería hablarles a los chavistas, pero tuve que hacerlo porque quería buscar la libertad de ella. Esas son las cosas que se hacen por amor”, explicó Paredes.

Pero su esfuerzo no valió de nada. Ella siguió presa, en la misma situación que muchos presos por causas políticas: sin saber qué pasaría con su vida, pues legalmente no había tenido su audiencia de presentación.


Cuando me llevaron a la Casa Amarilla, al show político, hice algo que jamás me imaginé y fue empezar a pedir por Angy

Jhosman Paredes

En junio de 2018 se registró un motín en El Helicoide. Posteriormente salió en libertad. Nunca se le comprobó que estuviese implicada en los casos de estafa.

«El día que ella salió en libertad, celebramos y yo me fui a dormir porque llevaba 16 días durmiendo cerca de El Helicoide esperando noticias de ella. Yo me quedé dormido y cuando ella se despierta, saltó de la cama y preguntó qué hacía yo ahí, no había caído en cuenta que nuestra vida juntos había iniciado».

La vida continuó, pero distinta; lograron salvarse mutuamente y con amor se convencieron que pese a estar en el Sebin, valía la pena vivir y sonreír. Ahora llevan una vida normal. “Peleamos todo el tiempo, son diferencias mínimas. Hemos cumplido nuestros pequeños sueños: comer un helado juntos, caminar por la calle, mudarnos, hacer mercado, ver la naturaleza… Todo lo que planeamos lo estamos logrando”, narra Jhosman.

Ahora ambos tienen una vida juntos y cada quien hace sus propias actividades con el apoyo del otro. Jhosman Paredes estudia gastronomía y Angelis Quiroz ha hecho cursos de fotografía y actualmente inicia un emprendimiento propio de costura. “Sí, el amor nos salvó, eso fue lo que nos mantuvo”, dicen ambos enamorados.

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