Familiares de reclusos que estaban en la cárcel Yare I, antes de su clausura, aseguran que los presos cancelaban 3 dólares semanales a los pranes para desplazarse por todo el recinto carcelario y 70 dólares, presuntamente, a las autoridades, para gozar de algunas ventajas, como, por ejemplo, ver televisión y no ser trasladados

“Quítese la ropa, agáchese y puje”, le dijo la funcionaria a Mariana. La uniformada, con indumentaria militar, era una de las encargadas de revisar a las mujeres que acudían a visitar a sus parientes en el Centro Penitenciario Región Capital, Yare I. Para Mariana, la experiencia fue traumática. Era la primera vez que entraba a una cárcel.

“Fue humillante. Me tuve que desnudar, mientras una funcionaria me revisaba. Fue vergonzoso. Después de pasar por esta inspección tan rigurosa, me pregunto: ¿De dónde salen las armas que están en poder de los presos? Es imposible que se las lleven los familiares”, aseguró al equipo de El Pitazo.

Mariana entró nerviosa al penal. Apenas caminó cinco metros observó a un hombre escondido detrás de una pared con un arma larga. Como él, había al menos otros cuatro en lugares diferentes. Por un momento pensó que eran custodios, pero no, eran los mismos presos. 


Fue humillante. Me tuve que desnudar, mientras una funcionaria me revisaba. Fue vergonzoso. Después de pasar por esta inspección tan rigurosa, me pregunto: ¿De dónde salen las armas que están en poder de los presos? Es imposible que se las lleven los familiares

Mariana a El Pitazo

“No te asustes, no te harán nada, solo están cuidando la zona”, le comentó su hermano. El joven, de 22 años, tenía 15 días en la cárcel Yare I, ubicada en los Valles del Tuy, estado Miranda. Antes de ser trasladado a este recinto penitenciario, permaneció en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta,conocida como la antigua Zona 7 de la extinta Policía Metropolitana (PM).

“Mi hermano regresó al país en octubre de 2021, procedente de Colombia, y un mes más tarde cayó preso por robo. A finales de enero de 2022, las autoridades le comunicaron que lo llevarían a sacar su cédula de identidad, pero fue un engaño y lo trasladaron a la cárcel Yare I”, contó.

El equipo de El Pitazo conversó con Mariana el 5 de febrero, un día antes de que la ministra para el Servicio Penitenciario, Mirelys Contreras, anunciara el cierre definitivo de la cárcel Yare I, motivado a una alteración de orden interno, registrada el pasado 26 de enero.

Para el momento de ese incidente al que se refirió la ministra, el hermano de Mariana ya estaba en ese penal.  “Ellos -en alusión a los presos- lo estaban haciendo mal. Los pranes -preso que mantiene el liderazgo y control de un penal- le estaban cobrando a mi hermano tres dólares semanales para dejarlo desplazarse por todo el recinto carcelario. Nunca se los dimos, porque nosotros no teníamos ese dinero. Además, él no estaba en condiciones de exigir, porque nadie lo mandó a meterse en problemas”, señaló. 

Cuota única  

Al hijo de Maigualida también le estaban cobrando 3 dólares para caminar sin límites fuera de los calabozos, pero, además de ese monto, pidió a sus familiares que le consiguieran 70 dólares para gozar de comodidades, como, por ejemplo, ver televisión. Ese dinero se cancelaba una sola vez, al ingresar al penal. 

“Ese pago les garantizaba, además, que no serían trasladados a otras cárceles”, aseguró la mujer, y agregó que ese dinero no era para los pranes, sino, presuntamente, para las autoridades.

Para el momento del cierre del penal de Yare, el hijo de Maigualida tenía dos semanas en esas instalaciones, procedente de la PNB de Boleíta. “Somos de bajos recursos; tengo que planchar y limpiar casas para comprar los alimentos. Muchas veces dejo de comer para traerle comida a él y eso es solo de vez en cuando”, confesó el 5 de febrero.

El hijo de Maigualida tiene 6 hijos; todos bajo su manutención. Es la segunda vez que está preso. Lo acusan de un robo. Ella vive en el estado La Guaira, a 101 kilómetros de la cárcel de Yare I, lo que representa 1 hora 40 minutos, aproximadamente, en un viaje por carretera.  

En el estado donde reside no hay penal, así que independientemente del lugar donde fue trasladado su hijo, las dificultades para ella serán similares. “Además de su alimentación, me preocupa su salud, porque la primera vez que cayó preso contrajo tuberculosis y uno siempre vive con el temor de que la enfermedad le repita”, indicó.

El coordinador general de la organización Una Ventana a la Libertad (UVL), abogado Carlos Nieto Palma, considera que las enfermedades y la desnutrición son dos de los graves problemas que enfrentan los presos del país. 


Al régimen le resulta más fácil cerrar cárceles que buscar soluciones a los problemas que ellas enfrentan

Carlos Nieto Palma, abogado y coordinador general de la organización Una Ventana a la Libertad (UVL)

“En las cárceles hay problemas de mantenimiento, la gran mayoría carece de agua, no hay atención médica a tiempo y 95 % de la alimentación de los privados de libertad depende de los familiares”, señaló a El Pitazo, el 2 de marzo.

Nieto afirma que en Venezuela existe una población penitenciaria aproximada de 110.000 presos, de los cuales 65.000 están en al menos 500 calabozos policiales. “Se trata de lugares de detención transitoria donde los detenidos deben estar por un lapso no mayor a 48 horas. Sin embargo, muchos permanecen años en estos espacios, sin servicios y hacinados, debido al retardo procesal”. 

Uniformados y sin armas

El Complejo Penitenciario Región Capital lo conforman tres cárceles y solo el penal Yare I, construido en 1984, no estaba bajo la modalidad del Régimen Penitenciario implementado por el gobierno de Nicolás Maduro, el cual establece que los presos reciban capacitación laboral, participen en actividades de grupo supervisadas, utilicen uniformes y no estén armados. 

Según confirmó la ministra Mirelys Contreras, a través de declaraciones a la prensa, para la primera semana de febrero de 2022 había 850 presos en este reclusorio. De esta población penitenciaria, 70 fueron dejados en libertad y el resto reubicado e incorporado al Régimen Penitenciario.

Contreras aseguró que el desalojo del penal se realizó sin inconvenientes y mencionó que el equipo del Grupo de Respuesta Inmediata de Seguridad y Custodia (Gric) y de la Guardia Nacional se mantiene realizando requisas para incautar aquellos objetos de prohibida tenencia que se encuentren en el establecimiento.

Hasta el 19 de febrero habían encontrado 9.000 cartuchos, 26 armas de fuego y explosivos, así como una serie de túneles internos utilizados para la interconexión entre los distintos centros penitenciarios que se encuentran en Miranda, informó el vicepresidente sectorial para la Seguridad Ciudadana y Paz, almirante en jefe Remigio Ceballos.

Universidades del crimen

El coordinador general de UVL considera que el cierre de cárceles no es la solución al caos, “menos en un sistema penitenciario en el que los centros de detención preventiva se han convertido en las nuevas cárceles venezolanas”. 

“Yare I es el undécimo penal que se clausura sin ningún tipo de planificación, desde que fue creado el Ministerio para el Servicio Penitenciario, el 26 de julio de 2011. Al régimen le resulta más fácil cerrar cárceles que buscar soluciones a los problemas que ellas enfrentan”, destacó Nieto.

En opinión del abogado, para solucionar la crisis en el sistema penitenciario es necesario eliminar el retardo procesal, descentralizar las cárceles y entregarlas a las gobernaciones. “Además, se debe tomar el control de las prisiones, pues quienes mandan dentro son los presos, y buscar profesionales en materia penitenciaria para que las cárceles dejen de ser universidades del crimen”, señaló. 

Miles de venezolanos en las zonas más desconectadas de nuestro país visitan diariamente El Pitazo para conseguir información indispensable en su día a día. Para muchos de ellos somos la única fuente de noticias verificadas y libres de parcialidades políticas.

Sostener la operación de este medio de comunicación independiente es cada vez más caro y difícil. Por eso creamos un programa de membresías: No cobramos por informar, pero apostamos porque los lectores vean el valor de nuestro trabajo y contribuyan con un aporte económico que es cada vez más necesario.

Forma parte de la comunidad de Superaliados o da un aporte único.

Asegura la existencia de El Pitazo con una contribución monetaria que se ajuste a tus posibilidades.

HAZTE SUPERALIADO/A

Es completamente seguro y solo toma 1 minuto.