Douglas Amabilis Pérez, acompañado de su perro Pío, cruzó el Puente Internacional Simón Bolívar, que separa a Colombia de Venezuela, la tarde del 22 de agosto, tras recorrer aproximadamente 3.620 kilómetros. Su meta es llegar a Chirgua, en el estado Carabobo, donde lo espera su madre, a quien no ve desde el año 2018

El venezolano Douglas Amabilis Pérez, de 50 años de edad, quien partió desde Perú a bordo de una bicicleta junto a su perro Pío, el pasado 20 de junio, pisó suelo venezolano el 22 de agosto, tras recorrer alrededor de 3.620 kilómetros. Su meta: llegar a su pueblo natal Bejuma, en el estado Carabobo, para reencontrase con su madre.

El Pitazo contactó a Pérez, vía telefónica, el día que llegó a Venezuela. Para ese entonces estaba a solo 600 kilómetros de materializar su sueño. Esa era la distancia que lo separaba de la población de Chirgua en Bejuma, al occidente de Carabobo, su destino final.

El viajero llegó a Cúcuta el jueves 20 de agosto y, 48 horas después, las autoridades colombianas le autorizaron pasar a su país. Fue así como ese día, a las 4:00 pm, cruzó el Puente Internacional Simón Bolívar.


Ya en Perú no podía estar, no tenía trabajo, me había gastado mis ahorros y deseaba ver a mi madre, ella fue mi mayor motivo para regresar, así que empaqué lo necesario y decidí emprender esta travesía con mi perro

Douglas Amabilis Pérez

Su madre, su motivo

Douglas Amabilis Pérez, se fue a Perú en el 2018, en busca de un mejor futuro. Al igual que millones de venezolanos, huyó de su tierra natal golpeado por la crisis económica, y en suelo foráneo logró estabilizarse.

Pérez estudió en la Escuela de Comunicaciones Electrónica de la Fuerza Armada Nacional y trabajó por diez años en ese cuerpo militar. Antes de emigrar se dedicaba a realizar trabajos de electrónica y tenía una bodega, pero contó que su pequeño comercio quebró y el trabajo ya no era rentable.

En Perú logra conseguir empleo en una empresa de electricidad y además en sus tiempos libres hacía trabajos de electrónica.

No obstante, cuando llegó la pandemia por el COVID-19 todo cambió. “Pase de vivir bien, a faltarme poco para la indigencia”, recordó el ciclista, quien tras perder su empleo debió desalojar la casa donde vivía.

A días de abandonar esta residencia decidió regresar a su tierra. “Ya en Perú no podía estar, no tenía trabajo, me había gastado mis ahorros y deseaba ver a mi madre, ella fue mi mayor motivo para regresar, así que empaqué lo necesario y decidí emprender esta travesía con mi perro”, relató.

Gente noble

Desde que inició su periplo, Pérez encontró personas de noble corazón en cada rincón de los países vecinos. Todas le tendieron la mano, tanto a él como a su fiel compañero, quien corrió con la suerte de que en Ecuador le regalaran un saco con ocho kilos de Perrarina para que no pasara hambre en su largo recorrido.

“En Perú y Ecuador fue donde más apoyo tuve, me conseguí con personas de buen corazón. En Colombia también, en especial en los pueblitos”, rememoró.

Esa calidez que sintió cada vez que sumada kilómetros de recorrido lo ayudaron a seguir pedaleando y aunque su aventura era arriesgada, su control mental pudo más que cualquier temor.


Todos tenemos miedo en algún momento, bien sea porque un carro o una gandola te pasa al lado y te roza y pudiera hacerte daño o porque está la posibilidad de que alguien te pueda salir al paso a robarte, pero la mayoría de eso miedos están solo en nuestras mentes

Douglas Amabilis Pérez

“Todos tenemos miedo en algún momento, bien sea porque un carro o una gandola te pasa al lado y te roza y pudiera hacerte daño o porque está la posibilidad de que alguien te pueda salir al paso a robarte, pero la mayoría de eso miedos están solo en nuestras mentes”, reflexionó.

Pérez duerme donde lo agarre la noche y come lo que amablemente le ofrece la gente; ya muchas personas conocen su historia, así que cuando lo ven no dudan en tenderle la mano y así confía en que seguirá su recorrido por Venezuela hasta que se reúna con su madre.

Calcula que para llegar a Chirgua debe pedalear de 10 a 12 días más, dependiendo de la situación climática. Para el 25 de agosto aún estaba en San Antonio del Táchira, en espera de cumplir la cuarentena para seguir rumbo a casa.

De Táchira pasará por los estados Barinas, Portuguesa, Cojedes hasta llegar a Carabobo rumbo al municipio Bejuma. Si usted lo ve en el camino no dude en ayudar a este coterráneo.


En Perú y Ecuador fue donde más apoyo tuve, me he conseguí con personas de buen corazón, en Colombia también, en especial en los pueblitos

Douglas Amabilis Pérez

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