Agatha Isabella Cuevas Rivas fue diagnosticada con Leucemia linfoblástica aguda en 2016; hoy,  su familia cuenta que fue un duro camino en el que cada ángel ayudó a que la fuerza de Agatha hoy estuviera –de la mano de Dios– ganando la batalla contra el cáncer infantil

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En un instante cambió por completo la vida de la familia Cuevas Rivas. La única niña del matrimonio fue diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda en el año 2016, con apenas 3 años de edad. En ese momento,  sus padres no supieron cómo enfrentar la dura realidad, revelada luego de una decena de exámenes.

El 25 de septiembre de 2018 fue la última punción lumbar de Agatha Isabella. Un camino largo que recorrieron esperanzados sus padres, aunque el temor llegó a adueñarse de algunos momentos. “Nadie espera un diagnóstico tan desolador”, dijo Krisbel, la mamá de Agatha.

Recibir el resultado de los exámenes significó para la familia Cuevas Rivas el preámbulo hacia un rumbo desconocido, lleno de obstáculos y sacrificios. El primer paso fue conseguir el cupo en el hospital para hacer el tratamiento. “Pensamos que era imposible, ya habíamos pasado por un tema delicado de salud que enfrentamos con Fernando (mi esposo), quien tuvo un accidente terrible en un autobús en la Autopista Gran Mariscal de Ayacucho”, comentó Krisbel.  Aún no estaba del todo recuperado Fernando, el papá de Agatha, cuando recibieron el terrible diagnóstico de la niña.


Debes lidiar con todo. Llevar la comida al hospital todos los días, buscar las medicinas y los laboratorios para realizar los exámenes más económicos. En fin, debes llevar una cruz por un largo camino para poder ver sanar a tu hijo

Krisbel, la mamá de Agatha

Luego, vinieron otros tres pasos: tuvieron que pasar por innumerables hospitalizaciones, quimioterapias y al menos unas seis punciones lumbares que disminuyeron el sistema inmune de Agatha, haciéndola propensa a infecciones que sumaron al menos tres hospitalizaciones de tres y cuatro semanas de duración.

Tres años después del diagnostico, Agatha esta en proceso de recuperarse. Hace un año recibió su última quimioterapia y debe esperar un tiempo para que le den el alta con el deseado resultado: libre de cáncer.

“No ha sido fácil, tuvimos que dejar nuestros trabajos, pedir permisos, ayudas, pero nunca nos faltó Dios”, comentó Krisbel, quien cuestionó el sistema de salud del país.

“Debes lidiar con todo. Llevar la comida al hospital todos los días, buscar las medicinas y los laboratorios para realizar los exámenes más económicos. En fin, debes llevar una cruz por un largo camino para poder ver sanar a tu hijo”, relató, entre lágrimas y con la tristeza de “haber visto a tantos irse”.

La familia Rivas señala que fueron dos años entre hospitalizaciones e idas a casa. Cuenta que en 2018 tuvieron que sacarla del hospital “porque había una bacteria y tenerla ahí era peor que dejarla en casa”.

La ayuda nunca les faltó para adquirir medicinas o comida. “Cuando no teníamos ni un bolívar para comprarle alguna medicina, siempre llegaba un donativo. Esos ángeles ayudaron. Gracias a ellos  hoy podemos contar esta historia”, dice Krisbel.

La participación de Agatha en un desfile de niñas sobrevivientes de la Leucemia, realizado en 2018,  también fue una fuente de ayuda para todos los infantes que padecen esta enfermedad.

La familia realizó rifas, potazos y vendieron todo lo que pudieron en la casa para darle a Agatha Isabella lo que necesitaba para ganarle la batalla al cáncer. “Sanarla es nuestra razón de vivir”, dice Krisbel quien siente temor incluso de enviarla al colegio para evitar una complicación por alguna gripe o virus que esté en el ambiente.

El apoyo del hermano

Krisbel contó que Mattias, el hermano menor de la niña, con apenas 5 años, la animaba y le daba fuerzas. “Era el bastón, el que cada vez que Agatha llegaba destruida de las quimioterapias no la dejaba decaer, la animaba, la levantaba de la cama para que ella siguiera adelante. Él es parte muy importante en su vida”.

Para la familia, Agatha es una guerrera como lo es “cada niño que lucha contra el cáncer en cualquier país, pero creo que aún más en un sistema tan precario como en Venezuela”, reflexionó la madre.

Recordó lo que dijo su médico obstetra al momento del nacimiento de la niña: preparen las cámaras que aquí viene la fuerte Agatha Isabella. “Así es mi hija. Es una luchadora, una guerrera, mi ejemplo a seguir. Ella ha dado las mejores de las batallas y allí sigue de frente a la vida como si nada”, detalla.

Hoy Agatha Isabella cursa su último nivel de preescolar junto a su hermano Matías, quien tiene un año menos. Actualmente está en tratamiento de mantenimiento y asiste a consultas mensuales en el hospital J.M. de Los Ríos. Aun sus padres hacen colectas y esperan donaciones para poder alimentarla y costear todo el tratamiento final y los exámenes que determinarán si Agatha está libre de la Leucemia.

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