Un apagón convirtió en cenizas el mundo rosa de Jenny Blueth

Hoy se cumplen 2 meses desde que el taller de repostería de Jenny Blueth quedó consumido por las llamas. Tres años de sacrificio y esfuerzo se esfumaron en horas, luego de un apagón ocurrido el 13 de marzo

334
Los sueños de Jenny se quemaron en horas por un apagón. Foto: Alfredo Morales

Maracay.– El sábado 13 de marzo a las 7:30 de la noche regresó la luz a Maracay, después de uno de los tantos apagones que comenzaron a hacerse rutina desde el 1 de marzo. 

Media hora después Jenny Blueth de Castro, cheff pastelera aragüeña, recibió una llamada que le cambió la vida.

-¿Ustedes están arriba? -le preguntó la dueña del local donde funciona el taller de repostería de Jenny desde hace tres años- porque se escuchan ruidos, como si se rompen platos. 

Jenny no se sintió bien, sabía que algo pasaba. En un primer momento pensó que estaban robando el negocio. 

Salió desesperada con su esposo al local del mundo rosa -así llamaba a su cocina-, ubicada al final de la avenida Pichincha de Maracay.

Jenny hubiese preferido mil veces un robo 

Una cuadra antes observó a mucha gente en la calle y llamas que salían de las ventanas de la pastelería y un olor a azúcar quemada.

Fue pérdida total. Las paredes pintadas en tonos pasteles de blanco y rosa pálido, quedaron chamuscadas y negras. Todos los equipos de repostería, que con mucho sacrificio compró, quedaron inservibles. Solo se salvó una batidora y un rodillo que esa noche se llevó a su apartamento porque el domingo debía entregar una torta que ya estaba lista y que también fue devorada por el fuego. 

“Imagínate dejar sin su torta a una niña. Estaba muy golpeada moralmente pero agarré todo lo que pude salvar y me los llevé al apartamento. Llamé a una de mis ayudantes, a la muchacha que me ayuda con los muñecos y sacamos la torta como en los viejos tiempos, más artesanal, sin cortadores y casi nada. Al terminar, caí en cuenta que mi mundo rosa se había quemado”.

Los bomberos llegaron 45 minutos después y poco pudieron hacer. El diagnóstico fue un corto circuito en uno de los aires acondicionados que, a pesar de tener protector, explotó por una sobre carga de voltaje cuando regresó la luz. El fluido eléctrico, superior al normal, colapsó el regulador que generó chispas que se multiplicaron y se convirtieron en fuego al entrar en contacto con el material inflamable del depósito. 

“El aire acondicionado siempre quedaba encendido porque tenía mercancía que se podía dañar con el calor, como fondant, muñecos de azúcar, moldes de silicón, rodillos. Pero todo se quemó. También años de esfuerzo, de sacrificio, y de incluso descuidar a mi hijo por hacer tortas”, lamenta. 

Jenny es administradora pero no ha ejercido oficialmente la profesión que, sin embargo, le ofreció herramientas para iniciarse en el mundo de la repostería. 

“Comencé haciendo las tortas a mi hijo para sus cumpleaños. Me gustó decorar y trabajar con fondant. Una amiga vio una de mis tortas y me encargó una. Luego vino otra amiga y otra amiga hasta que fui ganando clientela sin darme cuenta”.

Con mucho esfuerzo y dedicación Jenny logró construir su mundo rosa (Foto cortesía JB)

Jenny se inició con una batidora Oster, pequeña y casera. Con ella comenzó a batir un negocio familiar que fue creciendo como claras a punto de nieve. 

Con el dinero generado por los primeros pasteles, algunos ahorros y con las tarjetas de crédito fue construyendo su sueño. La vieja batidora Oster comenzó a mezclarse con batidoras Kitchenaid, el ideal de toda repostera.

Antes del incendio llegó a tener seis batidoras de este tipo, dos de 20 litros boia, y todos los utensilios profesionales para hacer las mejores tortas del mercado. 

En siete años de trabajo he hecho más de 2.500 tortas. Solo en 2015 hicimos 370″, recuerda con nostalgia, mientras recorre la cocina destruida, pero donde todavía huele a caramelo quemado. 

“Lloré mucho. Pasé una semana sin querer saber nada. Mi mundo se había destruido. Esta cocina era la hija que nunca tuve. Por eso la mime tanto y la adorné con tonos rosa, mi color favorito”.

Campaña para recaudar fondos

Lo que experimentó esta repostera de 39 años fue un luto. Y aún lo vive. Solo que ahora entiende que no todo está perdido. Una colega de Jenny a quien solo conoce a través de las redes sociales, diseñó una campaña para ayudar a recuperar el mundo rosa. La estrategia consiste que cada uno de los 45.000 seguidores que tiene Jenny en Instagram ( @jennyblueth ) done un dólar o su equivalente en bolívares. 

Jenny aún está sorprendida de las muestras de solidaridad y apoyo. Después de la noticia mucha gente le ha escrito y ha comenzado a brindarle una mano.

Así era la cocina antes del incendio. Foto: Referencial

“Con la actual crisis del país es muy difícil levantar cualquier negocio. Yo compré dos de los aires acondicionados con las tarjetas de crédito. Pero eso ahora no se puede hacer. Yo remodelé y compré todos los implementos necesarios con dos créditos bancarios. Pero eso tampoco se puede hacer”. 

Una semana después del incendio Jenny volvió a hacer tortas como en sus orígenes. Regresó a la cocina de su apartamento, a una sola batidora y un rodillo. Agradece a todos los que la han ayudado con colaboraciones pero no deja de batir tortas y modelar en fondant. 

Si una vez diseñó un mundo rosa, ahora está empeñada en cocinar, a fuego lento, otro mundo mejor para todos. 

DÉJANOS TU COMENTARIO