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domingo, 20 septiembre, 2020

Fabricio lleva cuatro meses en el hospital en pelea por su vida

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Maracay.- Fabricio jamás ha perdido la mirada alegre y esa sonrisa que lo ha convertido en el ángel del área de neonatologia del hospital Central de Maracay, en Aragua.

Con apenas siete meses de vida ha sorteado un camino difícil hacia la recuperación de su salud. A los dos meses de edad le diagnosticaron neumonía necrotizante bilateral. Esta anomalía se produce en los pulmones de forma agresiva y poco común, es de tipo bacteriológica y tiene características infecciosas.

«El es muy valiente, creo que hasta más fuerte que yo. Cada día que salgo de la visita le pido a Dios que deje ángeles y arcángeles alrededor de mí bebé», comenta Rosniret Guevara, su madre, enjugando las lágrimas que ha derramado a mares, pero que seca para seguir luchando, junto a su esposo, Douglas Quintana.

Fabricio Quintana llegó a este mundo el 13 de octubre de 2018. Nació en el HCM por parto natural. Su talla y peso fueron las de un niño sano. Sus ojos grandes y saltones lo convirtieron en el ángel de la casa.

| Foto: cortesía familia Quintana Guevara

Todo iba bien, cuentan sus padres. El calvario comenzó 11 días después, cuando una fiebre los alertó de que algo no estaba bien.

«Lo llevamos al Seguro Social de Caña de Azúcar; allí le mandaron a hacer exámenes y lo refirieron al Central, donde estuvo seis días hospitalizado. Todos los exámenes de laboratorio salieron bien. Por eso lo dieron de alta», recuerda el padre.

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A los dos meses y medio volvió la fiebre, acompañada esta vez de tos y flema. «Lo llevamos al Seguro Social de San José; allí le mandaron tratamiento, pero no mejoró. Le hicieron una vía central en el cuello, que le provocó un neumotórax en el lado izquierdo», explica la madre.

| Foto: familia Quintana Guevara

La clínica médica señala que el neumotórax se produce cuando el aire se filtra en el espacio entre los pulmones y la pared torácica. Este diagnóstico lo confirmó luego una médico que evaluó al bebé y señaló que no le gustaba cómo se veía el sistema respiratorio.

«Hay que hospitalizar», dijo la médico. Tiene una neumonía avanzada.

Fabricio estuvo ingresado 21 días en el Seguro Social de San José, en Maracay. En este lapso contrajo una bacteria, Staphylococcus coagulasa negativo, que no permitió que los antibióticos atacaran la neumonía. Por eso le fue creciendo la infección respiratoria, que se volvió bilateral y necrotizó parte del pulmón derecho. También le provocó bulas pulmonares que le ocasionaron dificultad para respirar.

El 31 de enero de 2019, Fabricio fue llevado al hospital Central de Maracay, de donde no ha salido más. Sus padres prácticamente viven allí, se turnan para bañarse y cambiarse en su casa, ubicada en el populoso sector de Caña de Azúcar, en el municipio Mario Briceño Iragorry. Pasan todo el día muy cerca de él, aunque solo pueden verlo una hora al día.

«Tienes que verlo. De ánimo está muy bien», dice aferrada a la esperanza Rosniret.

Los padres de Fabricio han tenido que surfear varios obstáculos para seguir de pie: la falta de medicamentos, dinero y hasta las fallas de electricidad.

«Vivimos los apagones. Estábamos en emergencia pediátrica y eso fue horrible. Ni una luz. Tuvimos que prender los celulares para que las enfermeras le pusieran el tratamiento. De hecho, estando en terapia se fue la luz y fue un correcorre porque la planta se recalentó y tardaron 45 minutos en prenderla», rememora la madre.

Rosniret y Douglas renunciaron a la panadería donde trabajaban para atender a su hijo. El padre ahora se dedica al comercio informal, que le genera más ingresos y más tiempo para estar en el hospital. Hasta ahora no han tenido que vender cosas del hogar porque muchas manos amigas, familia en el extranjero y fundaciones han brindado su apoyo en el momento de mayor necesidad.

Todo en manos de Dios

En el hospital Central de Maracay comenzaron a atacar la enfermedad. Le colocaron al niño un tubo de tórax para drenar el neumotórax, pero no mejoró y fue recluido en la unidad de cuidados intensivos pediátrica.

«Durante un tiempo solo se alimentaba por la vía y estaba muy delgado. Por eso, cuando decidieron operarlo, comenzó el proceso de recuperación del peso», relata Douglas.

El 23 de abril de este año lo operaron. Le hicieron una toracotomía amplia posterolateral derecha, es decir, una cirugía en la que eliminaron la parte superior del pulmón, afectada por la necrosis, y limpiaron el lóbulo medio e inferior.

Fabricio ahora está en recuperación. De ánimo está excelente —reitera la madre— y los exámenes salen muy bien, pero radiológicamente todavía drena por el lado derecho. Su condición sigue siendo muy delicada. Necesita hacerse una placa para visualizar la evolución, pero se dañó la máquina de rayos X en el hospital y tiene dos tubos de tórax a ambos lados que no le permiten trasladarse a una clínica.

El domingo 19 de mayo, el padre de Fabricio se comunicó con El Pitazo y le comentó: «Está malito amigo, se está complicando, pero tenemos fe en que va a salir de esto. Vamos a seguir luchando por él. Mientras él tenga la fuerza, nosotros vamos a estar aquí».

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