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viernes, 27 mayo, 2022

En Bejuma, los ciudadanos emprenden en tiempos de coronavirus

El decreto de cuarentena paralizó las actividades económicas de gran parte de la población. No obstante, en Bejuma, estado Carabobo, hay quienes decidieron reinventarse y buscar nuevas fuentes de ingresos en medio de la crisis

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La cuarentena decretada el pasado 13 marzo como medida preventiva ante la pandemia del Coronavirus, llevó a que gran parte de la población paralizara sus actividades económicas. No obstante, en medio de la crisis, en Bejuma, estado Carabobo, hay quienes decidieron reinventarse para buscar una nueva forma de sustento económico.

La orientadora Elsa Santana explica que en medio de la crisis unos siguen en pie de lucha y otros en actitud de derrota, y en esto juega un papel preponderante la capacidad resiliente de cada persona. Tal es el caso de la familia Castro Rojas, cuyos miembros en medio de la crisis decidieron emprender tras ver paralizada su única fuente de ingresos.

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Esta pareja de esposos se dedica al ramo del turismo y viajes al exterior desde hace 15 años, pero debido a la situación de pandemia las fronteras fueron cerradas y se vieron forzados a hacer un alto.

Gerardo Castro contó a El Pitazo que uno de esos tantos días en que se sentaba a pensar con su esposa, Jodsely Rojas, qué harían para conseguir ingresos, pues tienen dos pequeñas niñas por quienes velar, le llegó la idea de que pudiera preparar salsas a base de tomate para la venta. Según contó, a él se le da bien lo de la cocina. “Gracias primeramente a Dios, que no nos abandona; al impulso de un amigo chef y al apoyo de mi esposa, me lancé a fabricar mi producto”, relató.

Dijo que el negocio resultó un éxito. Actualmente llevan siete semanas continuas de producción. Él cocina y ella se encarga del marketing y los números. Pasaron de distribuir el producto al detal a hacerlo al mayor. “Dolce e Salato” es la marca de las salsas que fabrican y que se han convertido en su nueva fuente de ingresos.

“Es muy bonito saber que en una situación de crisis nació un negocio estable y sustentable, que mantendremos aun cuando nos reincorporemos a nuestras labores habituales”, destacó.

Castro recomendó a otros emprendedores no tener miedo y dar los primeros pasos. “Si bien en este momento el país no está en su mejor escenario, hay que tener fe en sí mismo y en lo que se hace. Todo con perseverancia se logra”, apuntó.

La familia Castro Rojas empezó haciendo salsas a base de tomate para venderlas al detal y ahora son distribuidores. Foto: Paula Bauer.

De las aulas de clase a la cocina

Las docentes Wilmary Dorta y Yolanda Caballero debieron abandonar las aulas de clases tras el cierre de las instituciones educativas en donde trabajaban. El encierro y la falta de liquidez económica las llevaron a arriesgarse en nuevos proyectos.

Dorta, quien además daba tareas dirigidas y los fines de semana trabajaba como ayudante de cocina en una posada, al ver sus fuentes de ingresos paralizadas decidió tomar unos ahorros que tenía e invertirlos en materia prima para elaborar tequeños.

“Nunca había hecho tequeños, pero veía en la posada cómo los hacían y notaba que gustaban mucho. Así que le comenté a mi papá lo que quería hacer y le pareció que era un trabajo factible. Entonces empecé”, dijo Dorta, quien indicó que inició haciendo 12 bandejas semanales de 20 tequeños cada una, tipo pasapalos. En la actualidad ya la fabricación pasó las 40 bandejas a la semana.

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Actualmente está innovando con tequeños de guayaba con queso y queso con tajada, y cuenta con el apoyo de su hermana y sus padres. “Las oportunidades no hay que dejarlas pasar, y el apoyo familiar es imprescindible en estos casos”, resaltó.

A la profesora Yolanda Caballero, al verse en casa encerrada y al quedar su esposo sin empleo producto de la cuarentena, se le vino a la mente hacer tortas para vender por porciones en su apartamento, para ayudarse, pues su sueldo como docente no alcanza para sustentar a su familia.

“Mi esposo tenía una plata ahorrada y la invirtió en materia prima. Iniciamos un fin de semana con dos tortas y actualmente sacamos por lo menos ocho tortas semanales. A veces tenemos encargos de tortas completas para cumpleaños”, contó Yolanda Caballero, quien ya le tiene nombre a su emprendimiento: “CRYS Cake”, que le da mejores ingresos que su sueldo de docente.

“Hay un dicho que dice que en las crisis hay quienes lloran y quienes hacen los pañuelos. Nosotros decidimos estar del lado de los que hacen pañuelos”, reflexionó la docente, quien instó a quienes tienen planeado emprender, correr el riesgo y no dejarse ganar por el miedo.

CRYS Cake, de Yolanda Caballero, surgió en medio del encierro de la cuarentena. Foto: Paula Bauer

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