Comprar 15 litros de gasolina es una penitencia de 44 horas en cola

Desde el pasado lunes 20 de abril solo se despacha combustible a conductores con salvoconducto en las estaciones de servicio de la subregión altomirandina

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Foto: Pola Del Giudice

Los Teques.- Un total de 44 horas de cola, desde el miércoles 15 de abril, a las 6:00 pm, hasta las 4:00 pm del viernes 17, hicieron al menos 320 conductores en la carretera Panamericana para surtir sus vehículos con solo 15 litros de gasolina en la estación de servicio La Matica, ubicada en Los Teques, capital del estado Miranda.

Felipe fue uno de esos conductores. Vive en Maracay y pasó dos semanas continuas tratando de cargar combustible en una estación de servicio situada en el centro de la capital aragüeña. Desistió de su cometido en su ciudad de residencia y decidió viajar a Los Teques, donde vive su mamá.

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Llegó a las 6:00 pm a la bomba de La Matica. Era miércoles 15 de abril. Aún surtían de gasolina ese día, pero le tocó el número 456. No pudo llegar a cargar el automotor, que es su sustento de trabajo por ser taxista en su ciudad. Al finalizar la primera noche, ya Felipe había avanzado y estaba en el puesto 108. Esa primera noche la gandola de la gasolina alcanzó para surtir 280 vehículos. Felipe no corrió con suerte y decidió quedarse en la fila para cargar al día siguiente.

| Foto Pola Del Giudice

Esa fue su primera noche en la cola. El frío se apoderó de él. Trató de dormir unas pocas horas dentro de su vehículo, bajo la mirada vigilante de los amigos con quienes viajó. En total eran cuatro carros. Todos venían de Maracay en un intento por lograr el objetivo que no cumplieron en dos semanas en esa localidad.

La noche se hizo larga para Felipe. “No hallaba donde acostarme; hasta me metí en la maleta del carro”, dijo el taxista, quien trataba de comparar la cola con la que hizo en varias estaciones de servicio durante el paro petrolero de 2002-2003, cuando también durmió hasta dos días a las afueras de una estación de servicio. “Era otro tema. Aquí no solo arriesgas tu vida con la inseguridad, sino que te expones al coronavirus”, comentó.

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El segundo día de cola, Felipe y sus amigos se turnaron para ir a buscar café y desayuno, así como las otras comidas, a la casa de sus familiares. “Aquí no se pasa hambre porque el venezolano sigue siendo solidario”, exclamó mientras salía el sol en la capital mirandina. Felipe guardaba la esperanza de llenar el tanque de su vehículo para continuar trabajando y garantizar el sustento de su familia.

Se rumoraba en la cola que la gandola de ese jueves llegaba a las 11:00 am, pero no fue así. Y mientras los conductores esperaban en la zona, al menos 150 vendedores ofrecían desde café y cigarros hasta hamburguesas delivery para hacer más llevaderos el frío y la impaciencia.

Mucha gente tenía tapabocas, pero no guantes. Además, en la cola no se cumplía el distanciamiento social de dos metros para evitar el contagio. Todo eso ocurría a poca distancia del Centro Diagnóstico Integral (CDI) Los Lagos, centro centinela donde se albergan actualmente unos 10 pacientes sospechosos de tener COVID 19, según la prueba rápida, y que están a la espera de los resultados del segundo test que confirmará si tienen el virus causante de la pandemia.

Cuando empezaba la tarde del 16 de abril, dijeron en la estación de servicio que a las 4:00 pm llegaba la gandola. Tampoco este anuncio se cumplió. Felipe y sus amigos, luego de 24 horas, decidieron continuar esperando. Ninguno de los más de 300 conductores que ya estaban en el lugar abandonaron su puesto. Una noche más aguardaba en las calles a hombres y mujeres, que tuvieron que dormir nuevamente dentro de sus vehículos con la única esperanza de surtir los tanques de sus carros.

“Este es el verdadero coronavirus de Venezuela”, replicaba Edwin Carrasco, quien también estaba en la cola. “El Gobierno nos ha matado más que este virus que hoy nos tiene en las calles buscando comida y gasolina”, acotó.

Amaneció el viernes y todo parecía que ese día sí habría despacho, por lo menos así lo hacía presumir la llegada de funcionarios de la Guardia Nacional (GN), Policía Nacional Bolivariana (PNB) y del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) para controlar el suministro.

| Foto Pola Del Giudice

A la 6:00 am del viernes ya había cinco colas distintas para el despacho: la primera estaba integrada por conductores con salvoconducto; otra era denominada “de civiles”, que sumaba 478 personas; en la tercera se acomodaron los motorizados que habían dormido en la calle; otra se destinó a conductores del transporte público, camiones y cisternas; y la quinta era de funcionarios para equipar unidades de servicio y patrullas. Solo 500 vehículos, entre carros y motos, serían abastecidos ese día.

Al mediodía llegó el combustible. Un teniente coronel de la GN, de apellido Briceño, encargado de esta estación de servicio, informó que solo echarían 20 litros por vehículo. A esta estación deben suministrarle 30.000 litros, pero solo enviaron 13.400, de acuerdo con lo informado por las autoridades.

A la 1:00 pm se inició el despacho. Mientras esto ocurría, la situación comenzaba a transformarse en caos. Informaciones cruzadas, reclamos, desinformación y altercados marcaron la pauta. Para ese momento, ya Felipe y sus amigos tenían 40 horas en cola.

Los vehículos pasaban de 10 en 10. Ese viernes el operativo de despacho terminó cerca de las 8:00 pm. Solo 300 vehículos recibieron combustible, tras un peregrinar de más de 48 horas, y no 500, como habían anunciado al inicio de la jornada. Al llegarle su turno, a Felipe solo le surtieron de 15 litros, cantidad con la que llenó un cuarto de tanque del automotor.

El lunes 21 de abril fue el último despacho de gasolina en La Matica. Las autoridades habilitaron ahora la estación de servicio Cumbre Roja, ubicada en el kilómetro 36 de la vía expresa, solo para conductores con salvoconducto.

De acuerdo con un reportaje publicado por El Pitazo, de las seis refinerías nacionales encargadas de procesar el petróleo y convertirlo en combustible, solo operan dos y lo hacen a 6% de su capacidad instalada.

De los 1 millón 300.000 barriles que puede producir el sistema por día, hoy apenas se registran 55.000 barriles. Esta situación es la causante de las restricciones del suministro de combustible, lo que ha hecho que la Guardia Nacional (GN) tome el control de las pocas estaciones habilitadas en Altos Mirandinos para el despacho.

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