Cada día, unos 35.000 obreros levantan los cimientos de la infraestructura turística en Cancún a un ritmo de crecimiento de más de 7.000 cuartos cada año. Pero, a la par de esta exitosa industria, los trabajadores viven verdaderas historias de terror debido a la venta de drogas y reclutamiento por parte del crimen organizado, que llegan a culminar en extorsión, desapariciones y homicidios

Por: Alejandro Castro, Adriana Varillas, Cecilia Suárez y Erick Galindo, en alianza con CONNECTAS

El Hotel Planet Hollywood Cancún ofrece la posibilidad de vacacionar como estrella de cine en Isla Blanca. Es el primer alojamiento en México operado bajo la marca propiedad de las luminarias Sylvester Stallone, Bruce Willis, Demi Moore y Arnold Schwarzenegger.

En contraste con los ambientes de ensueño que invitan a vivir una experiencia de fantasía, este inmueble ha sido escenario de terror para trabajadores que han sido torturados, desaparecidos o asesinados durante la etapa de edificación. 

La inauguración de este complejo hotelero estaba programada para el 15 de diciembre de 2020. Sin embargo, se postergó ante el hallazgo de las osamentas de cuatro personas en un lote contiguo, en noviembre de 2020. 

No es un caso aislado, según revela una investigación realizada por Novedades, Proceso, Aristegui Noticias, El Universal, EstamosAqui.mx y CONNECTAS. El crimen organizado se ha infiltrado hasta los cimientos en la industria turística del Caribe Mexicano, el principal motor económico de la región, admiten autoridades, empresarios y trabajadores.

Catalonia, Atelier, Excellence, Majestic, Palladium, RIU Dunamar y RIU Beach Palace son alojamientos cuyas obras de construcción también fueron cooptadas por personas dedicadas a la extorsión y venta de drogas, coinciden ex obreros y un elemento de la Policía Ministerial de Investigación del estado, quien por seguridad pidió no revelar su identidad. 

Reunido con diputados de la Comisión de Justicia, el 18 de diciembre de 2020, el titular de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo (FGE), Óscar Montes de Oca, aseguró que la escalada de violencia en la entidad está vinculada con los migrantes que se emplean en el sector de la construcción.

“De los homicidios (en Quintana Roo) –tanto victimarios como víctimas–, el 80 por ciento no son de aquí; todos vienen de estados aledaños y tienen que ver con el tema de la construcción. Ahí son captados y son llevados, primero, para auxiliar en el tema de la venta de drogas y, posteriormente, los convierten en sicarios”, afirmó Montes de Oca.

Una fotografía de crímenes violentos

El 18 de junio de 2020, Ángel de la Cruz, un trabajador originario de Tabasco, fue llevado hacia un sótano dentro del Planet Hollywood por un grupo criminal infiltrado en la obra.

Lo que se sabe es que lo golpearon y torturaron, le robaron su pago semanal y el celular. Luego, lo liberaron. Era una advertencia para que su patrón pagara las cuotas forzadas que adeudaba al grupo criminal, de acuerdo con lo que Ángel pudo narrar a su familia en Tabasco, gracias a un celular que le prestaron. La amenaza se concretó el 21 de julio y Ángel desapareció: dos hombres encapuchados lo raptaron en su lugar de trabajo, a la vista de sus compañeros. 

En el Planet Hollywood también fueron desaparecidos William Ariel Llanes, Carlos de la Cruz, Juan Pablo Pech y Carlos Ramón López, entre 2019 y 2020. Lo mismo ocurrió con Jesús Moisés Gómez y Laureano Méndez en el hotel Catalonia. Las investigaciones no han arrojado pistas sobre su paradero o de los responsables de su desaparición.

La extorsión en las obras de construcción, el reclutamiento de trabajadores, su tortura, desaparición y homicidio, son parte de un esquema de operación de la delincuencia organizada que comenzó a ser identificado hace dos o tres años en Isla Blanca; se extendió en Cancún y actualmente abarca la costa norte del estado, confirma James Tobin, miembro del Consejo Nacional de Seguridad (CNS).

Isla Blanca, llamada a ser “la nueva zona hotelera de Cancún”, es el epicentro del problema. Ahí, además de las desapariciones de trabajadores, existen reportes de ejecuciones violentas en agravio de este sector. Por lo menos tres presuntos trabajadores aparecieron muertos afuera de los hoteles RIU, Planet Hollywood y Catalonia en 2020. Uno más apareció con signos de tortura en enero pasado. 

¿Quién podría estar detrás de este escenario de violencia? Un diagnóstico en materia de seguridad elaborado por Lantia Consultores en 2016 ubicó la operación de dos grupos de delincuencia organizada: el Cártel del Pacífico y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con presencia en Cancún y en Chetumal.

Modus operandi del crimen organizado 

El patrón de extorsión es similar en todas las obras donde se reporta presencia de personas ligadas a grupos criminales: trabajar tiene un costo o hay tortura. 

Todos los trabajadores deben pagar derecho de piso: desde ingenieros, albañiles y ayudantes, incluso vendedores ambulantes y trabajadores del transporte público. El cobro varía, según el cargo y la obra en la que se labora. Es obligatorio y puede ser por dos vías: una cuota semanal de aproximadamente 500 pesos o dosis de marihuana que el empleado tiene que pagar de manera forzada.

El “ingeniero”, como llaman a su patrón directo, tiene que dar una cuota adicional a la que paga cada obrero. Si no da ese pago, la primera advertencia es golpear a uno o varios de sus trabajadores, como ocurrió con Ángel de la Cruz.

Cada obra en los resorts de gran dimensión alberga a más de 800 trabajadores. Mezclados con este ejército de obreros se encuentran los hampones. Los criminales llevan el control de la asistencia y de cuánto gana cada obrero por semana. La situación empeora si, además de la cuota semanal, los trabajadores se endeudan para poder consumir, describe “Jacinto”. Su nombre ha sido cambiados para no poner en riesgo su integridad.

James Tobin sostiene que los delincuentes identifican las construcciones cuando recién inician, buscan a los responsables de obra y también a los contratistas; investigan sus datos personales y luego los abordan. 

El 15 de marzo de 2021, la FGE informó en un comunicado sobre la detención de tres personas relacionadas con delitos de extorsión, así como posesión, tráfico y venta de drogas en construcciones hoteleras, coincidente con el modus anteriormente descrito. 

El calvario de las víctimas invisibles 

Movidos por la promesa de salarios más altos y mejores condiciones de vida para ellos y sus familias, hombres y, en menor proporción, mujeres, migran de poblaciones marginadas en el sureste de México hacia Quintana Roo, a fin de emplearse en la industria de la construcción. 

De las 74.764 personas que emplea este sector, un 68 por ciento está dada de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, es decir, 23.413 se encuentran en un esquema de informalidad, sin prestaciones laborales, seguridad social ni un contrato de responsabilidad patronal. Aun así, Catalina Portillo, secretaria del Trabajo y Previsión Social, afirma que las condiciones laborales en Quintana Roo son muy superiores a las que tienen los obreros en sus estados de origen. 

Sin embargo, la aportación de los empleados de la construcción a una economía que se extiende año con año no es proporcional con la precariedad que padecen, lamenta Juan José Chilón, ex líder del Sindicato de Trabajadores, Obreros y Empleados de la Construcción (Sitec).

Para la especialista en seguridad, Mónica Franco, estos jóvenes, en condiciones de pobreza, solos y lejos de sus familias, no cuentan con redes de acompañamiento, lo que aumenta su vulnerabilidad. 

La fiscalía estatal reconoce que existen 18 carpetas de investigación por desaparición de trabajadores de la construcción. Sin embargo, carece de datos sobre los operativos realizados en las obras de construcción y declaró que no tienen registro de fosas clandestinas entre 2015 y 2020.

Para las familias, la búsqueda se ha convertido en una odisea, debido a sus carencias económicas, falta de conocimiento jurídico, ineficiencia de la Fiscalía y deficiente acompañamiento. También han manifestado que ni los hoteles ni las constructoras para las que laboraban han accedido a coadyuvar con la investigación. 

Aunque sobre los hoteles Planet Hollywood y Catalonia pesan denuncias por desaparición de trabajadores dentro de sus instalaciones, estos complejos turísticos operan con normalidad. 

Protección… de la marca turística

En un destino como Cancún, cuya economía depende de los más de 23 millones de visitantes que llegan anualmente, es prioridad la imagen. El fiscal lo expuso en esos términos durante la reunión de diciembre con legisladores: “Tenemos que cuidar nuestra materia prima que es precisamente el turismo, para que no suceda que decidan no venir”. 

Por su parte, la secretaria de Turismo de Quintana Roo (Sedetur), Marisol Vanegas, descartó que se trate de una situación grave. Desestima que inhiba la llegada de turistas al estado y que se hayan detenido inversiones por razones de seguridad. Reconoce que grupos del narcotráfico se han “colado” al interior de los hoteles en desarrollo, pero plantea que esto se resuelve de forma “simple”: certificando a las empresas proveedoras ante la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). 

Por su parte, James Tobin asegura que sí hay inversiones que se han frenado por cuestiones de seguridad en las obras, mientras que Juan José Chilón dice que la marca turística ha pesado más que la vida de los trabajadores: “Es muy lamentable que se oculte información con tal de preservar la imagen de la ciudad y evitar que el turista no venga”.

Si quiere saber más de los crímenes detrás de la construcción hotelera en Cancún ingrese al especial acá.

*Esta investigación fue realizada para Novedades de Quintana Roo, Aristegui Noticias, El Universal, Proceso, EstamosAqui.mx y CONNECTAS con el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ) en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación de las Américas.

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