En el hospital de Lídice piden mensaje del Sistema Patria para vacunar

Un recorrido por los centros asistenciales, realizado por la Alianza Rebelde Investiga (ARI), integrado por los medios TalCual, Runrunes y El Pitazo, evidenció que en el hospital Jesús Yerena, ubicado en La Pastora, en Caracas, los pacientes deben mostrar el mensaje enviado a su celular a través del Sistema Patria. El texto indica que han sido asignados para recibir su dosis de la vacuna

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Orianny Granado ARI

Eran las 8:00 am del miércoles 26 de mayo y unos 25 adultos mayores esperaban su turno para ser vacunados contra el COVID-19. Todos estaban sentados en bancos de cemento ubicados en uno de los pasillos del hospital Jesús Yerena, mejor conocido como hospital de Lídice, en la parroquia La Pastora, en pleno corazón de Caracas.

Hombres y mujeres esperaban que saliera la enfermera, quien, lista en mano, les pedía a los presentes mostrar el mensaje enviado a su celular a través del Sistema Patria. Este les indicaba que habían sido asignados por este método de control, creado en 2015 por la administración de Nicolás Maduro, para recibir su primera dosis de la vacuna.

Todos debían presentar la cédula que los acreditara como portadores del número de identificación enviado en el mensaje de texto. Asimismo, los que iban por su segunda dosis debían presentar la cédula y la tarjeta de vacunación.

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Carmen Vallejo, de 63 años, era una de las presentes. Aseguró que en esta oportunidad debía aplicarse su segunda dosis. Hace más de dos semanas recibió en el celular de su hija un mensaje en el que le informaban que había sido asignada para recibir en este hospital su vacuna contra el COVID-19. “De inmediato vine, porque uno no puede perder esta oportunidad. Agarré el metrobús en la avenida Sucre y a las 7:00 am ya estaba aquí esperando”, contó.

El proceso es rápido. Luego de que la enfermera verifica los datos comienzan a llamar a los pacientes uno por uno, y salen del consultorio con su algodón en el brazo.

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Elías Betancourt, camillero del hospital de Lídice, comentó que hay al menos 1.500 trabajadores en el centro de salud y la mayoría de ellos ya han sido vacunados con sus dos dosis. Solo algunos quedaron rezagados por estar de permiso, vacaciones, reposo o por alguna otra situación.

Un funcionario de la Guardia Nacional que custodiaba el lugar explicó que de lunes a viernes se está vacunando a personas asignadas a través del Sistema Patria, y los días sábados a los trabajadores que aún están pendientes por sus vacunas.

El hospital de Lídice es uno de los centros designados como centinelas para la atención de pacientes con COVID-19. Según datos recabados por la organización Monitor Salud, para el 25 de mayo habría en 30 hospitales centinelas del país unos 1.191 pacientes hospitalizados con clínica de COVID-19; de estos, 114 estarían internados en las unidades de cuidados intensivos.

Un camino cuesta arriba para el adulto mayor

El 23 de mayo el mandatario Nicolás Maduro aseguró que a partir del lunes 24 se comenzaría a vacunar contra el COVID-19 a las personas con enfermedades de base grave, incluidos los pacientes renales; además se terminaría de inmunizar a la población de la tercera edad. Estos anuncios se hicieron después de la llegada al país de 1.300.000 vacunas, de las que se desconoce su origen.

“Vamos a aplicar lo que veníamos haciendo con el personal de salud, adultos mayores con dos o más enfermedades. Vamos con menores de 60 años”, dijo entonces el ministro de Salud, Carlos Alvarado. Sin embargo, la inexistencia de un plan de vacunación sigue dejando a los venezolanos en el limbo. La espera de un turno para recibir la inmunización parece no tener respuesta.

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En el hospital José María Vargas, en Caracas, la vacunación contra esta enfermedad se está llevando de manera diferente. Un miliciano apostado en la entrada del centro de salud indicó que llegan personas a las que se les asigna el fármaco a través del Sistema Patria, pero también aquellos a los que llaman tras resultar electos en unas listas parroquiales que tramita la Alcaldía de Caracas.

Al llegar al José María Vargas e indicar que han sido seleccionadas para recibir la vacuna contra el COVID-19, las personas deben ir hasta la Dirección de Enfermería. Ahí un integrante del equipo constata que los datos suministrados sean ciertos, y una vez verificados, los envían a la sala 16 del hospital.

En ese centro hospitalario la vacunación contra el COVID-19 se da en horas de la tarde. El registro en el Sistema Patria se ha vuelto un desafío para los venezolanos porque más que un método de control social, también es una herramienta de difícil acceso para la población adulto mayor. El proceso de inscripciones se hace a través de internet, un servicio que pocos poseen o saben manejar.

Los hospitales de Lídice y Vargas, forman parte de los centros de salud en los que se están vacunando a personas mayores de los 60 años, según lo señalado por un papel ubicado en la emergencia del hospital Los Magallanes de Catia. En días pasados este centro se vio envuelto en un escándalo tras divulgarse la vacunación a personas que no eran residentes de los alrededores del hospital o de la zona ni tampoco eran pacientes vulnerables o de alto riesgo.

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