En 2014, el entonces gobernador de Aragua, Tareck El Aissami, anunció la construcción de un parque acuático en terrenos del Metropolitano. La nueva atracción costó 13 millones de dólares al país y significó el sacrificio de especies vegetales y animales. Los ingresos por concepto de entrada son administrados por una empresa privada con sede en Panamá

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“No vengo más para este parque. Esto no tiene nada de solidario. Yo te aseguro que ninguno de mis trabajadores puede venir aquí a disfrutar porque no le alcanzaría”. El comentario lo hizo uno de los visitantes que salió molesto del parque Acuático Metropolitano (PAM) construido sobre terrenos del parque Metropolitano de Maracay, antiguo pulmón natural de la capital de Aragua que, según la Fundación Sembremos Juntos, acabó con 100 especies vegetales y un número no cuantificado de animales, sobre todos aves y roedores.

“La atención es muy mala, son muy lentos los puntos, solo pasan las tarjetas del Banco de Venezuela y los costos son muy elevados”. Lo que desconoce este visitante que se sintió estafado porque su familia (conformada por cuatro miembros) gastó más de 3 salarios mínimos en un día de esparcimiento es que donde ahora hay toboganes y piscinas antes habían árboles centenarios que fueron sacrificados para construir un complejo recreativo privado.

“Esto no tiene nada de socialismo, es mentira que es para el pueblo”

Usuario del parque Acuático Metropolitano

El 12 de octubre de 2015, el entonces gobernador de Aragua y promotor de la obra, Tareck El Aissami, afirmó que eran “espacios para la recreación y el vivir bien de nuestro pueblo aragüeño”. Pero en la práctica, la gente dice lo contrario. El pasado 18 de noviembre de 2018 uno de los visitantes refutó esta apreciación al comentar que entre las entradas, comidas y bebidas gastó “un dineral” y remató diciendo: “esto no tiene nada de socialismo, es mentira que es para el pueblo”.

El viernes 3 de octubre de 2014, desde la expo Aragua Potencia, El Aissami informó en el canal de televisión del estado, Telearagua, la construcción de la obra a un costo de 13 millones de dólares en los terrenos del parque Metropolitano de Maracay. A partir de esta fecha cambiaría drásticamente la historia de este pulmón vegetal del centro del país.

Si esto no es un crimen ecológico, ¿cómo se puede llamar?

“Esto es un crimen ecológico”, estas fueron las palabras de Enrique García, presidente de la asociación ambientalista Sembremos Todos, cuando ingresó por primera vez al parque Acuático Metropolitano en noviembre de 2018.

García viene denunciando la deforestación del parque desde hace muchos años y accedió a ingresar con el equipo de El Pitazo a las nuevas instalaciones recreativas para comprobar lo que ya había estudiado en el terreno. A través de imágenes satelitales de Google Earth de los años 2014, 2015 y 2018 confirmó lo que ya había visto: 100 árboles y arbustos de las especies caro caro, jabillo, guásimo, apamates, samán, mango, bambú y camoruco, habían desaparecido.

“No se ha tocado y ni se tocarán los árboles”

Tareck El Aissami, en el portal Noticias24

“El conteo lo realizamos tres veces hasta concluir que fueron 100 árboles los que fueron sacrificados. En la primera imagen satelital (ver fotografía) los puntos azules indican las especies existentes antes de la construcción del parque y en las siguientes se observa claramente el movimiento de tierra y la desaparición de los árboles. En fotos más recientes pueden apreciarse que fueron plantadas algunas variedades dentro del área del parque que, como pudimos determinar en persona, no se corresponden en gran parte a variedades locales”, explicó.

En el nuevo parque se sembraron plantas que no son autóctonas ni oriundas de Venezuela. Hay por ejemplo muchas palmas datileras, palmas washingtonia y palmas de viajeros, que son de Madagascar y la India y viola las normas de Inparques sobre la siembra de plantas y árboles que no son propios del país.

Recuerda el ambientalista que los terrenos originales del parque eran de 193 hectáreas en 1977 y que fueron ocupados de manera progresiva por la Policía de Aragua, la Fundación del Niño, el urbanismo Guasimal, el estadio Iberoamericano y el parque acuático.

“Solamente en el estacionamiento habían 47 árboles, de los cuales en la foto de marzo de 2018 (imagen satelital) aparecen 29. Además fue removida una cancha de béisbol. Acabo de medir el área con la imagen satelital y descubrí que el terreno que ocupa el parque de agua es de 10 hectáreas y no de 7 hectáreas como se ha informado. Esto quiere decir que el espacio para visitantes es de 22 hectáreas”.

El hallazgo deja entredicho lo que aseguró Tareck El Aissami el 29 de noviembre de 2015, en el portal Noticias24: “Esta es unas de las obras más soñadas y más planificadas para Aragua. No se ha tocado y ni se tocarán los árboles; hemos dejado los samanes, porque están involucrados en el diseño del propio parque”.

La realidad fue otra, y el sacrificio de árboles que por años fueron pulmón de la ciudad y refugio de muchas aves, es evidente.

Un parque en comodato con la gobernación

“Según la Gaceta Oficial Nº 34.136 del 13 de enero de 1989, el parque (Metropolitano) está dotado de características naturales y de entretenimiento. Ofrece en sus más de 26 hectáreas instalaciones deportivas y recreativas al aire libre, que al principio se totalizaban en ocho canchas deportivas de beisbol, futbol y softbol. Estas áreas son administradas por el Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas (Minea), en alianza con la Gobernación del Estado Aragua”, reseñó Inparques en una nota de prensa a propósito de los 40 años de su inauguración.

Un gerente de Inparques, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que el Metropolitano tiene la denominación de Parque Recreacional de Uso Intensivo a Cielo Abierto, que es una de las figuras establecidas en la Ley de Parques Nacionales. Recordó que la utilidad de estos espacios es precisamente abrirlos al público, “son para el esparcimiento y la sana convivencia de las personas en contacto con la naturaleza”.

¿Cómo se explica entonces que un parque de este tipo pase ahora a ser privado? Según el funcionario, el lugar sigue siendo público y de Inparques, pero de acuerdo con un comodato suscrito en 2009 la administración pasó a la gobernación de Aragua. “Este tipo de convenios nos permite a nosotros levantar infraestructuras que estaban en muy mal estado. Inparques, de hecho, autorizó que se construyera el parque de agua”, dijo.

El caso del Metropolitano no es único, porque todos los parques aragüeños están bajo la figura de “contrato de préstamo sin fines de lucro” con la gobernación desde el año 2009. El Pitazo trató de acceder a estos documentos, pero la fuente alegó que estaban en poder del ejecutivo regional.

Especialistas en derecho ambiental, como el abogado Edgar Yerena, señalan que los parques por decreto son asignados a Inparques, ente que tiene la autoridad para administrarlo además de planificar, supervisar y autorizar todo lo que se hace en él.

“Generalmente los parques están en terrenos municipales o del Estado, por lo tanto para destinarlos a un uso diferente debe haber una desafectación y un decreto del propio ejecutivo Nacional, emitido por el Presidente de la República, en el que exponga que este terreno deja de ser parque de recreación y pasará a otro uso”, explicó.

La historia comenzó en terrenos de Juan Vicente Gómez

El parque Metropolitano se inauguró el 6 de agosto de 1977. Fue construido en 193,15 hectáreas en terrenos que formaron parte de los bienes confiscados al general Juan Vicente Gómez, expresidente de Venezuela, según consta en la Gaceta Oficial 19.842 de los Estados Unidos de Venezuela de fecha 1 de abril de 1939.

El 30 de enero de 1989, el entonces presidente Jaime Lusinchi, mediante el Decreto 1.909 publicado en la Gaceta Oficia 34.136, lo declaró parque recreacional a campo abierto y de uso intensivo. El 22 de diciembre de 2006, el ex presidente Hugo Chávez Frías, mediante Decreto 5.080, publicado en la Gaceta Oficial 351.514, ordenó la desafectación y expropiación de un área de terreno con una superficie de 163,39 hectáreas correspondientes al área no desarrollada del parque. La expropiación se realizó con la finalidad de que el ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat construyera en el área conocida como Guasimal, viviendas de interés social. Este decreto de desafectación dejó al parque Metropolitano con 27,76 hectáreas.

Sin embargo, no queda claro cómo un parque de uso público ahora se ha convertido en un espacio privado en el que se debe pagar una entrada para disfrutar de parte de sus instalaciones.

“Si se cumplió con el cambio de uso de un parque de recreación a cielo abierto a un parque de uso intensivo comercial, como lo es un parque de agua, eso debería haber tenido un estudio de impacto ambiental. Es obligatorio en cualquier intervención de un terreno, sobre todo si tiene unas repercusiones ambientales y socio ambientales, como lo establece la Constitución de Venezuela, además, existe toda una normativa para eso, como el Decreto 1257 que regula los estudios de impacto ambiental. El Ministerio de Ambiente, hoy conocido como de Ecosocialismo, tiene la obligación de exigir ese estudio que debe pagarlo el interesado en hacer uso del espacio”, explicó el abogado Yerena.

Según la fuente de Inparques que mantuvo la reserva de su identidad, con la construcción del PAM no hizo falta una desafectación “porque sigue administrado por Inparques que nunca renuncia a su propiedad porque así lo contempla la ley, lo único es que en la onda de fomentar la recreación y el esparcimiento se ha hecho un convenio con la gobernación para el mejoramiento de las áreas”. El funcionario recordó además que el estudio de impacto ambiental lo evalúa el ministerio de acuerdo a lo que establece la Ley Orgánica de Ambiente de 2006, es decir, la autoridad ambiental debió ordenar un trabajo para evaluar el impacto antes de acometer cualquier obra de envergadura, pero en este caso solo hizo un estudio de los árboles que fitosanitariamente no estaban en condiciones sanitarias porque representaban peligro para las personas y los bienes.


“Si se cumplió con el cambio de uso de un parque de recreación a cielo abierto a un parque de uso intensivo comercial, como lo es un parque de agua, eso debería haber tenido un estudio de impacto ambiental”

Edgar Yerena, especialista en derecho ambiental

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“No sabemos cuántos árboles se talaron. La oficina de patrimonio forestal debería tener la información, pero no se hecho nada que esté fuera de la norma”, argumentó la fuente de Inparques. Dijo que nunca han recibido ninguna denuncia de crimen ecológico y que los comentarios que se escuchan en la calle son parte de una campaña de algunos ecologistas.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el artículo 129 sobre los derechos ambientales deja claro: “Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y socio cultural”.

El especialista en derecho ambiental, Edgar Yerena, explicó que el estudio de impacto ambiental debe existir porque de lo contrario se podría aplicar el artículo 43 de la Ley Penal del Ambiente, sobre el otorgamiento de permisos o autorizaciones sin estudios de impacto ambiental:

“El funcionario público que otorgue permisos o autorizaciones sin exigir, evaluar y aprobar el estudio de impacto ambiental y sociocultural, y otras evaluaciones ambientales en las actividades para las cuales lo exigen las normas sobre la materia, será sancionado o sancionada con arresto de tres meses a un año. La sanción acarreará la inhabilitación para el ejercicio de funciones o empleos públicos hasta por dos años después de cumplida la pena principal”.

Además, se podría hablar también de destrucción de un bien protegido porque los árboles están dentro de este renglón que podría instar a la Fiscalía a iniciar una investigación a solicitud de los ciudadanos organizados, las sociedades ambientalistas, grupos vecinales, o consejos comunales, “a fin de que se aplique la Ley Penal del Ambiente y lleve a juicio ante un juez penal a los que destruyeron esos 70 árboles porque se puede argumentar que es destrucción de un bien protegido, especialmente, porque estaban dentro de un parque público y eran especies antiguas”, precisó Yerena.

El parque de agua más grande de Venezuela

El parque de agua Metropolitano es una de las obras recreativas más grandes de Venezuela. Tiene 7,8 hectáreas y un sistema de agua con capacidad de 5,5 millones de litros que alimentan nueve piscinas, entre ellas una con olas, un río lento de 850 metros de largo, 11 toboganes y una fuente interactiva con 72 chorros.

Cuenta además con un estacionamiento que fue asfaltado y ampliado a dos mil puestos. En principio, el parque fue construido para atender a tres mil visitantes por día y un aproximado de 300 mil personas al año. Posee un servicio de enfermería aunque no ambulancia. También, tiene algunas rampas de acceso, pero no es amigable con las personas con discapacidad, porque las piscinas no cuentan con dispositivos especiales para uso especial.

El diseño fue hecho por los arquitectos Héctor Yépes y José Yépes, de la firma Yepes y Asociados que, según el sitio en Instagram del parque, fueron galardonados en 2016 –cuando la obra no estaba concluida– con el Premio Nacional de Arquitectura otorgado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) en la categoría “Recreacional”.


50%

de los habitantes de Aragua recibe el servicio con regularidad, según Jesús Castillo, director de la ONG Aguas Sin Fronteras

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Para especialistas en materia de conservación y uso racional de recursos naturales, el parque Acuático Metropolitano no es amigable con el medio ambiente por el alto consumo de agua de sus piscinas de gran tamaño, mientras Maracay se muere de sed.

Jesús Castillo, director de la ONG Aguas Sin Fronteras, advirtió que en Aragua solo 50% de los habitantes recibe el servicio con regularidad.

“Las comunidades del norte y del sur de Maracay tienen severas dificultades para tener acceso al agua potable. Podríamos decir que es importante tener un centro recreativo, pero no es urgente ni necesario en las condiciones que estamos viviendo por el drama de la necesidad de agua y de saneamiento que viven los aragüeños”, precisó.

A juicio de Castillo, 13 millones de dólares (cifra inicial para la construcción del PAM), no son suficientes para lograr el saneamienrto del Lago de Valencia ni para recuperar el sistema regional del centro, pero sí para atender algunas fallas en el suministro de agua en el estado..

“Esta inversión pudiera usarse para mejorar el sistema regional del centro que tiene muchas deficiencias en algunas estaciones de rebombeo y que de alguna manera podría aumentar su cobertura de 50% a 80%, porque, por ejemplo, se podrían rehabilitar los pozos profundos que están paralizados, en su mayoría, por fallas electromecánicas”.

También planteó que los recursos pudieron invertise en la planta potabilizadora de Zuata que está ubicada en San Casimiro y abastece a San Sebastián de Los Reyes, San Casimiro, Tagüay y a parte del municipio Roscio, en Guárico. “Con los 13 millones de dólares también se pudo haber invertido en un plan maestro de aguas servidas en los municipios Libertador y José Ángel Lamas porque las cloacas de ambas jurisdicciones están en franco deterioro”.

En comunidades aledañas al parque de agua, como San José, Piñonal y Guasimal, los vecinos deben acudir diariamente a un llenadero cercano para abastecerse de agua. “Siempre hemos tenido rollos con el agua, pero desde que comenzó el parque la situación se ha empeorado”, dijo una vecina de la urbanización San José.

¿Quién está detrás de negocio del agua?

Hasta ahora hay poca información oficial sobre quiénes están detrás del negocio del parque de agua Metropolitano. Inparques señala que está en comodato con la gobernación de Aragua, pero hay lagunas que hacen inferir la participación directa de terceros que vienen de la empresa privada.

El portal web El Libertario advirtió el 31 de enero de 2017 sobre la poca información que se había aportado de la obra: “Llama la atención el secretismo que acompaña la realización de este megaproyecto y el hecho que se escogió un parque público de gran valor ambiental, que alberga cientos de árboles, pulmones vegetales de la ciudad”.

Elías Bermúdez, actual miembro de la dirección regional de Voluntad Popular, quien fue diputado del Consejo Legislativo en el período 2012-2018, también explicó sobre la falta de datos en torno a la construcción de la infraestructura.

“El parque de agua prácticamente es una obra que no pasó por el Consejo Legislativo de Aragua. El crédito que yo conozco es de data reciente, de febrero de 2018, es decir, de cuando ya estaba construida la obra. Y es una solicitud de recursos para la rehabilitación de los espacios externos, de la cerca perimetral, pero del antiguo parque Metropilitano. En ningún lado del documento se menciona que es para la nueva infraestructura. La solicitud habla de mejoras de la cerca y de pintura, pero a la vista de todos es obvio que la cerca del Metropolitano es la de hace muchos años”, mencionó.

El exdiputado informó que por el Consejo Legislativo jamás pasó una solicitud global de recursos o se expuso a los parlamentarios lo que se pretendía hacer. A su juicio, pudo haber sido una obra que se aprobó directamente del Gobierno Nacional con transferencia directa a la gobernación. “Fue un proyecto con tutela del Estado, pero que no pasó por el parlamento ni el proyecto ni cada una de las etapas de esa obra”.

El parque de agua está en comodato de la Gobernación de Aragua pero una empresa con sede en Panamá es la que recibe los ingresos por entradas | Cortesía cuenta en Instagram del parque de agua 

En la cuenta en Instagram del parque Acuático Metropolitano (@pammcyes) se descubrieron algunas pistas sobre quién es el cuentadante o administrador de la obra. En uno de los post del portal, se informó que la compra de brazaletes o de entradas se podían realizar vía transferencia y depositando a un número de cuenta de Promotora Las Cúpulas RD S.A. El comprobante de pago o ticket de entrada también refiere a la mencionada empresa.

Según Panadata, una plataforma que brinda accesibilidad a la data pública de Panamá, el cuerpo de directores de Promotora Las Cúpulas RD S.A. está conformado por Rafael Eduardo Reale Parilli, como presidente-director, y Andrés Atahualpa Zavarce Alcalá, director-tesorero. A ellos se les vincula con otras empresas constituidas también en la capital panameña, como: Ara Ingenieros S.A., H20 17F S.A., GRUPO LUVITEC S.A.y VISTA MAR 3801 S.A.

A juicio de Elías Bermúdez hay muchos cabos sueltos en torno a la construcción del parque acuático Metropolitano. “Es extraño todo porque se supone que es una obra de muchos recursos que no tiene las cuentas claras. Es un caso al que hay que meterle lupa, no se puede dejar al olvido; hay que seguir investigando”, recomendó.

Abierto, pero a la espera de inauguración

El presidente de la República Nicolás Maduro informó a mediados de 2018 que visitaría Maracay para abrir formalmente estos espacios, pero todo se quedó en el aire. El gobernador Marco Torres también lo comunicó en un tuit publicado el 19 de julio pasado: “Afinamos detalles de esta obra que próximamente será inaugurada por nuestro presidente Nicolás Maduro”.

El Parque de Agua Metropolitano abrió al público de manera informal y de “preapertura” el domingo 15 de julio de 2018, Día del niño. Posteriormente, el 11 de agosto, mediante un comunicado oficial anunció su cierre temporal: “Parque Acuático Metropolitano informa que a partir del día de ayer 10 de agosto de 2018, estaremos haciendo adecuaciones sugeridas por el Servicio Autónomo de Protección Civil, por lo tanto, no estaremos operando hasta que las mismas hayan finalizado”.

El parque reabrió el miércoles 19 de septiembre en lo que llamaron proceso de reapertura. Nunca explicaron las razones del cierre, solo se limitaron a responder en las redes sociales: “Estamos esperando la inspección de Protección Civil, una vez que la realice y nos autorice a abrir estaremos informando”.

El Pitazo no tuvo acceso al informe de Protección Civil Aragua, sin embargo, una fuente dentro del organismo confirmó que se habían violado algunas normas de seguridad, aunque no se especificaron cuáles. “Eliú Rodríguez, director de Protección Civil Aragua, me dijo que cerró el parque porque, aunque tenía permiso de bomberos, no cumplía con unas normas de seguridad y había unos recaudos en esa materia que no cubrían, por eso se emitió un oficio y se les dio 30 días para solucionarlos y estuvo cerrado por ese tiempo”, dijo.

El pulmón y sitio de encuentro de los aragüeños

Antes del desarrollo del PAM, el parque Metropolitano ofrecía los servicios de kioscos piñateros, cafetín, cancha de usos múltiples, cancha de fútbol, cancha de béisbol, parque infantil, sanitarios, estacionamiento, además de caminerías y una gran diversidad de especies vegetales y animales. A pesar del abandono y el descuido por parte de Inparques y del Ejecutivo regional, este lugar seguía siendo un lugar de encuentro de la familia aragüeña, de instituciones ambientalistas, grupos deportivos y religiosos que le daban vida los fines de semana.

“Era un hermoso parque, fui a muchas fiestas allí, y recuerdo los domingos cuando papá me decía aliste la bicicleta que nos vamos al parque. Hermoso recuerdo, de verdad”, recuerda María Pineda, asidua visitante. De esa imagen quedó muy poco.

El Pitazo revisó archivos fotográficos en la red social Facebook y comprobó que el Metropolitano era frecuentado por los aragüeños. Se realizaban carreras y caminatas familiares, encuentros de grupos religiosos y deportivos, ensayos de bandas shows, se realizaban picnic, entre otras actividades. Se cumplía con lo establecido en la Gaceta Oficial Nº 34.136, de fecha 13 de enero de 1989, que reseñaba que el parque estaba dotado de características naturales y de entretenimiento, ofreciendo en sus hectáreas instalaciones deportivas y recreativas al aire libre.

“El parque hoy en día se maltrató de tal forma que prácticamente espanta a cualquiera”, alertó el ambientalista Enrique García.

Lo que hoy queda del antiguo parque Metropolitano está abandonado y rodeado de maleza, fueron demolidos los baños públicos, desmantelada la bomba de agua y el sistema eléctrico, las caminerías prácticamente han desaparecido, solo quedan unos pocos kioskos piñateros, desaparecieron los dos parques infantiles, la laguna de la entrada está abandonada y ya no tiene peces, tampoco hay ningún tipo de seguridad. “Veo con mucho desagrado que el parque está en estas condiciones de abandono justo al lado de una obra millonaria”, dijo el único visitante que trotaba entre monte y desidia.

En su oportunidad, Tareck El Aissami indicó que las canchas que están alrededor del parque de agua serían intervenidas para colocarles grama artificial y quedarían de forma gratuita para los aragüeños: “Vamos a construir un campo de béisbol, un campo de softball, y dos complejos deportivos, una cancha de fútbol 11 y otra de fútbol 7 que ya están en un 90% de avance, que son de la escuela de fútbol de la futbolista Deyna Castellanos”. Nada de eso se hizo.

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